Al activista Carlos Cuevas le dejaron 16 orificios en todo su cuerpo; Mancera lo criminalizó y la CDHDF revictimizó a su madre

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(24 de octubre, 2017. Revolución TRESPUNTOCERO).- “No me dejen solo”, había pedido Carlos a su familia, meses antes de aquella noche. Los motivos sobraban. Además de preparar la tesis que presentaría en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM, vivía un incansable activismo político. El cual inició a finales de los noventas durante su participación en la huelga en dicha institución.

Sus acciones sociales fueron por la defensa de la educación pública y todas aquellas luchas estudiantiles que se gestaban dentro de la universidad, pero también en exigencia por la justicia de los caídos, como el emblemático caso de los jóvenes estudiantes mexicanos, quienes fueron asesinados en un ataque nocturno por aire y tierra que lanzó el gobierno de Álvaro Uribe en Colombia, durante la conocida “masacre de la angostura”.

Luchó a lado de los padres de los jóvenes, principalmente por Fernando Franco, su amigo. También acompañó el movimiento del SME, luego que Felipe Calderón arrebatara el trabajo y el sustento a miles de familias. No se detenía, lo que provocó que le detuvieran la vida.

Fueron 16 orificios que dejaron los múltiples balazos repartidos por todo el cuerpo de Carlos Sinhue Cuevas Mejía, que daban cuenta la manera en que en México se siguen acallando voces incómodas para cualquier autoridad.

Era casi media noche, cuando después de regresar de una actividad política, Carlos, quien posiblemente estaba siendo seguido o lo esperaban, fue interceptado por dos sujetos mismos que dispararon en su contra. Aquel 2011, el homicidio se perpetró a sangre fría y a metros de una patrulla de Seguridad Pública del Distrito Federal.

Sin embargo, el hecho cruento era la culminación de una serie de hechos en su contra que involucran la persecución por parte de dos, supuestos estudiantes pertenecientes a la UNAM, de acuerdo a lo que corroboró la misma institución. Y es que aunque se ubicó, denunció y se retuvo a estos dos personajes, solamente se les presentó ante las autoridades, mismas que no los interrogaron e investigaron a profundidad, detalla a Revolución TRESPUNTOCERO María de Lourdes Mejía, madre de Carlos, quien cumplirá este próximo 26 de octubre, seis años de haber sido asesinado.

Las amenazas se habían hecho presentes desde hacía dos años; hubo una campaña de desprestigio por medio de volantes y correos electrónicos, donde se le acusó de ser un militar infiltrado en la Coordinadora Metropolitana contra la Militarización, grupo social donde participaba, los cuales siempre iban firmados por el “Colectivo Revolucionario Emiliano Zapata”, aunque, de acuerdo con los estudiantes, era un “grupo fantasma”, ya que nunca se había hecho presente en ningún acto.

“Cada actividad en la que el participaba se repartía ese tipo de volantes. Fueron alrededor de 11 volantes, desde 2009 hasta su muerte en 2011 estos ataques no se detuvieron. El último decía que la moneda estaba en el aire y pronto se haría justicia. Después de esto mi hijo fue ejecutado”, comenta María de Lourdes.

Carlos se caracterizaba por realizar distintas actividades, como la práctica de la docencia, la cocina, la carpintería, además de ser mentor de música, sin dejar de contar su activismo político. Un hombre al que se le conoció como sociable y tranquilo, recuerda su madre.

Sin embargo, pese a los hechos anteriores, el entonces titular de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), Miguel Ángel Mancera, detalló que “de los impactos de arma de fuego que recibió Carlos Sinuhé Cuevas Mejía algunos de ellos fueron en la zona pélvica, lo que podría relacionarse con un tema pasional”.

No bastando esto, Mancera afirmó que el joven activista era una persona “irascible” y dijo que no se descartaría “algún móvil relacionado con el tema de delitos contra la salud”, sin embargo sí aseguró que no había indicios que el homicidio se hubiera cometido “por algún problema en universidad”.

Sin salir aún del impacto de conocer el homicidio de su hijo y tras conocer las declaraciones de Mancera, en su oportunidad y reunidos en el Búnker, Lourdes cuestionó al ahora jefe de gobierno de la Ciudad de México. Cómo podría él afirmar que el joven además de ‘irascible’, había sido asesinado por un “motivo pasional”.

“Mancera se disculpó conmigo frente los ahí presentes y dijo que esas declaraciones las había hecho porque los medios lo habían obligado”, recuerda María de Lourdes a quien no le queda claro aún, en qué forma los medios presionaron a Miguel Ángel Mancera para que terminara concluyendo eso frente a televisoras, radiodifusoras, impresos y cualquier vía por donde se replicaría sus desacertadas declaraciones.

Las cuales lo eran, por el historial de activismo social y político que le precedían a Carlos. Así como la criminalización hacia su persona por éstas. Pruebas no documentadas, otras más extraviadas -de manera extraña-, otras más sin acceso para la investigación han rodeado las múltiples inconsistencias en el caso.

Pero quizás la mayor anomalía del caso ha sido el papel desempeñado por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) y puntualmente el de su presidente Perla Gómez Gallardo. A días que se elija un nuevo presidente o se reelija a la funcionaria, María de Lourdes espera que, “ojalá Perla no se quede en el cargo. Porque nos está haciendo daño a las víctimas”.

¿Cómo un órgano a través de su titular, encargado de velar por la defensa de los Derechos Humanos de las víctimas podría estar causando daño? “Para mí es un filtro que tiene Mancera en Perla para que todos estos crímenes que se viven en la ciudad y se denuncien no obtengan justicia. Y ellos mantengan la totalidad impunidad”.

Lourdes, señala que han sido cinco los visitadores que han revisado el caso de Carlos desde su muerte, y ninguno ha emitido la recomendación por la violación a Derechos Humanos. “Mi expediente estuvo más de dos años sin moverlo. Una de las visitadoras, Liliana, lejos de apoyarme me humillaba, no prestaba atención en las audiencias.

Me dijeron que me iban a cambiar de visitador, sin embargo pese a que ella no llegaba siguió haciendo informes como si lo hubiera hecho y ponía en duda lo que se hacía, y ante esa ausencia de un representante de Derechos Humanos, la Fiscalía fácilmente no cumplía con los acuerdos que se hacían en las mesas de información”, asegura la madre, quien agrega que fue lo que dañó aún más el caso.

Son dos ocasiones en las que se ha podido entrevistar Lourdes con Perla Gómez. En la primera ocasión la hoy titular de la CDHDF aseguró que faltaba poco para obtener por fin una recomendación por parte del órgano con respecto al caso de Carlos. Aunque nunca le dio un acta circunstanciada que avalara lo dicho por Gómez.

A partir de ese encuentro se revisó las veces en que los policías de la hoy Ciudad de México, golpearon y ultrajaron a María de Lourdes durante las manifestaciones realizadas en exigencia de justicia para el caso de su hijo Carlos, a su vez se comprometieron a investigar una noticia que Ciro Gómez Leyva dio a conocer en su noticiario.

Donde acusó gravemente a María de Lourdes de ser una de las 19 ocupantes regulares del auditorio “Justo Sierra” de la Faculta de Filosofía y Letras, donde se dijo que como los demás, tenía una averiguación previa abierta tanto por el gobierno de la ciudad, como por la Procuraduría General de la República (PGR), “por diversos delitos que van desde narcomenudeo, daño en propiedad ajena, amenazas, lesiones”. A la madre, pese a pedirlo en las instalaciones de RadioFórmula, nunca se le dio el derecho a réplica.

Por ahora lo más importante para la madre, es que se le dé al caso un trato digno, pero también a ella como madre de una víctima quien fue asesinado por motivos de su activismo social. Por lo que obtener la recomendación sería un paso hacia la justicia, principalmente, menciona, tras ser criminalizado por Miguel Ángel Mancera.

“Necesitamos que llegue a la CDHDF un titular que realmente trabaje por las víctimas y para las víctimas. Vamos a exigirle que lo haga o lo vamos a denunciar también. Porque la Comisión está para hacer justicia no para revictimizarlas.

A mí Perla me convirtió en su víctima con sus malos tratos. Hay abogados que están haciendo su trabajo y ya cuando llega a donde está ella, simplemente dice ‘no pasa’, porque seguramente está protegiendo a Mancera”, señala María de Lourdes, a propósito que después que Perla Gómez le asegurara que la recomendación estaba casi lista, se cambió nuevamente de visitadora.

Quien esta vez le dijo que no veía el porque emitir una recomendación. “Porque no veía por dónde se hubiera violentado los derechos humanos”. Por lo que la madre pide que el órgano defensor de derechos humanos cambie y realmente exista una defensa de las víctimas, ya que “de los visitadores hacia arriba te bloquean la justicia”.

Además denuncia la forma en que la Fiscalía, lejos de investigar a profundidad los casos como el de su hijo, desde el primer momento criminalizan a las víctimas y les imputan, casi siempre, cuestiones relacionadas con drogas.

Un día después de cumplir ya seis años de la ejecución de Carlos Cuevas Mejía, la CDHDF elegirá o reelegirá a su titular. Quien tendrá en sus manos una de las más grandes tareas, reconstruir el prestigio del órgano a través de acciones claras y contundentes que se vean reflejadas en respuestas positivas para casos como el del activista político y estudiante de filosofía. Cuya madre ha sido golpeada y ultrajada tanto por policías, como por la fiscalía y revictimizada por quienes deberían proteger y garantizar el respeto pleno a sus derechos humanos.

Tanto Lourdes, como las organizaciones defensoras de derechos humanos, esperan que a la CDHDF llegue un perfil independiente, que no sea “un amigo más” del jefe de gobierno, que lejos de defender a las víctimas, les bloquee la justicia. Para ello la petición es sencilla: prestar atención en su carrera en la defensora de derechos humanos, el nivel de autonomía que sería capaz de tener ya en el cargo y su compromiso para con las víctimas.

Y es que la madre, se ha visto envuelta en una espiral de anomalías en el caso, pero también de proteccionismo entre autoridades. Cabe señalar que Carlos en distintas ocasiones fue perjudicado por Auxilio Unam. Que además de vigilarlo, le negaron el paso a la institución tres veces en las distintas puertas. Esto precisamente el día que junto al grupo social al que pertenecía realizarían un acto político-cultural en las instalaciones.

Ese mismo día los vigilantes lo detuvieron de manera arbitraria y lo consignaron ante las autoridades. Tiempo después, María de Lourdes en su búsqueda de pruebas pidió la bitácora de aquel evento. Ésta había desaparecido. Así como no se pudo conseguir los videos del día del homicidio de Carlos y así como se perdió una USB que contenía información importante y que luego de ser encontrada, las autoridades argumentaron que “no se podía abrir”.

El 26 de octubre de 2011, Carlos Sinhue Cuevas Mejía, se comunicó con su madre por última vez entre las cinco y seis de la tarde, le avisó que al día siguiente haría panes para vender en CU, con los fondos recabados viajaría a Ciudad Juárez ha contribuir con la formación de maestros que impartieran “educación popular”. En una región de las más peligrosas del país.

No pudo viajar. Horas más tarde, minutos después de las 11 de la noche, bajó del transporte público a unas cuadras de su casa, en Topilejo. Dos sujetos comenzaron a dispararle. Hacía frío, tenía las manos dentro de las bolsas del pantalón y así falleció. Aunque su madre ha colocado tres veces una placa conmemorativa en la facultad, en las tres ocasiones ha desaparecido. Las autoridades de la institución tampoco han querido que se coloque en otro sitio de la facultad, argumentado “que daña el muro del edificio”.

María de Lourdes encabezará un evento político-cultural el próximo 26 de octubre a las 10 de la mañana en ‘el Aeropuerto’ de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, para conmemorar un aniversario más por la ejecución de Carlos Sinuhe Cuevas Mejía.

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