(1 de agosto del 2014).- Ante las críticas que un día antes había proferido un sindicato de recolectores de basura, quienes habían denunciado que el presidente municipal en la ciudad de Mérida, Renán Barrera Concha, habría incurrido en irregularidades al permitir que otra concesionaria monopolice el servicio de recolección en la capital yucateca, su edil decidió otorgar 600 mil pesos a los inconformes para asegurar el “cumplimiento de sus obligaciones”.
“El alcalde panista Renán Barrera Concha estrenó ayer la nueva facultad del Ayuntamiento de Mérida al convertirlo en institución bancaria destinada específicamente a silenciar a quienes alzan la voz para criticarlo”, publicó esta mañana el periódico Por Esto! De Yucatán.
Un día antes, el presidente del Consejo de Administración del sindicato conocido como Pamplona, Sergio Zapata Aguileta, declaró a dicho diario que la intención de la actual administración municipal es que la empresa SANA se apodere del control total de la recolecta de basura y, prueba de ello, es que la autoridad municipal le ha dado todas las facilidades para tal fin.
Ante la concesión de esa cantidad de dinero, el regidor Rubén Segura Pérez cuestionó la “generosidad” y el procedimiento utilizado por Barrera Concha para dar el préstamo a Pamplona, haciéndole notar que precisamente un día antes, uno de los directivos de ese sindicato cuestionó la operación que SANA hizo con Corbase mediante la cual prácticamente le compraba de manera ilegal su ruta de 10 mil predios.
En defensa del edil, intervino el panista Juan Barea, quien se apresuró a decir que el apoyo financiero a entregar a Pamplona no estaba ligado a las declaraciones sobre el caso SANA.
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Desde hace al menos dos años, antes de que Barrera Concha asumiera la presidencia municipal, el servicio de recolección de basura privado ya había recibido algunas amenazas del Sindicato Pedro C. Pamplona, con el fin de “colapsar” el sistema sanitario que produce al día, cerca de mil 600 toneladas de residuos (750 corresponden a la capital), de las cuales 10 por ciento se consideran altamente tóxicos.
La presión ejercida del Sindicato, se suma a las críticas del Partido Revolucionario Institucional y a la inconformidad de los habitantes de las colonias marginadas por el servicio, quienes han dicho, que los empleados de las empresas solo quieren llevarse una bolsa de basura y si el volumen es mayor piden una propina adicional.
Este es el caso de las colonias San Damián, Leandro Valle, Mérida, Francisco de Montejo, Juan Pablo II, Melitón Salazar y García Ginerés, por mencionar algunas.


