AMLO, un líder mundial: así es como el presidente mexicano puede salvar a Argentina

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Por cuarta vez la República Argentina anunció que prorrogará una vez más su deuda, en esta ocasión el próximo 19 de junio es el plazo para que acreedores privados se adhieran a la oferta que lanzó en el mes de abril para la reestructuración de bonos de ley extranjera por 66 mil 238 millones de dólares.

En este sentido el presidente Andrés Manuel López Obrador, indicó que en nombre de Argentina se comunicó con Larry Fink, líder del gigante BlackRock, el mayor administrador de activos del mundo, con el fin de intermediar  la propuesta del país sudamericano respecto a las condiciones de reestructuración de deuda pública.

Sin decir cuándo se llevó a cabo la llamada, el mandatario mexicano detalló que posteriormente se comunicó con el mandatario argentino para detallar la posición de BlackRock, y agregó que un acuerdo es lo mejor para todos.

Lo anterior frente al intento del gobierno argentino de cerrar un acuerdo para reestructurar U$65 mil millones de dólares en deuda externa, desde el incumplimiento el 22 de mayo, sin embargo una serie de enfrentamientos entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y los acreedores, incluida BlackRock, han retrasado el acuerdo desde su fecha límite inicial del 8 de mayo.

El presidente López Obrador comentó que el presidente Fernández solicitó su apoyo para intervenir ante la buena relación que mantiene con Fink. 

“Sabía que yo tenía buena relación con Larry Fink que ellos estaban buscando una negociación de su deuda y que ya tenían un dictamen de cuánto podrían reconocer de la deuda y que él quería cumplir, que no quería firmar nada y luego que se incumpliera con las obligaciones, que se aceptara la propuesta de ellos”, explicó el presidente López Obrador 

Asimismo el titular del ejecutivo federal comentó que Argentina propone el pago del 41 por ciento de la deuda y una condonación del 59 por ciento, por lo que tras su intervención con Larry Fink,  le indicó que expondría la propuesta al consejo, para plantear una disminución de entre el 50 al 55 por ciento de la deuda argentina, aunque enfatizó que no dependía sólo de él”. 

Entre la deuda argentina se estima que el equivalente a un 25 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) fue contraída con acreedores privados, entre los que se encuentran tenedores de bonos locales e internacionales, mientras un 35 por ciento con el sector público en bonos del Tesoro Nacional y el 20 por ciento restante es de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Al mantenerse las negociaciones abiertas permite que el no cubrir el pago en las fechas acordadas sea considerado por los mercados como un ‘default técnico’ o ‘default blando’, de esta forma se da por hecho que el país tiene la voluntad de llegar a un pacto de reestructuración de la deuda para satisfacer a la mayoría del capital representado por los distintos fondos de inversión.

Cabe recordar que el expresidente Mauricio Macri pidió al Fondo Monetario Internacional (FMI) un megacrédito de 56 mil 300 millones de dólares, de los cuales sólo se recibieron cerca de 44 mil millones luego de que el presidente Fernández, al tomar la presidencia,  decidió rechazar los préstamos faltantes, debido a que financiamiento anterior fue utilizado sin control por el antiguo gobierno y destinado solo para la fuga de capitales. 

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