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Ana, la niña de Guerrero a la que sus padres vendieron por 12 mil pesos a un hombre que le triplicaba la edad

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(28 de noviembre, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- “Miles de niñas en México son prometidas en matrimonio a diario, sin que ninguna ley, ni organización civil lo pueda detener, porque no existe una vigilancia completa en lugares alejados, como lo es la zona rural, donde por algunos pesos cambian edades, falsean documentos y perjudican a las niñas, a quienes hacen crecer con rapidez extrema provocándoles daños físicos y psicológicos”, declara a Revolución TRESPUNTOCERO Esmirna Azar, colaboradora del Fondo para la Defensa de los Niños (CDF).

La también socióloga explica que en zonas del sureste, como del norte del país, existen comunidades donde las menores son ‘intercambiadas’ por los padres, ya sea que reciban alimentos o artículos electrodomésticos, siempre acompañados de ciertas cantidades de dinero, “se necesitaría en primer lugar autoridades locales no corruptas, quienes a su vez vigilen que este tipo de matrimonios dejen de realizarse, crear una conciencia en los padres y familiares para que no vendan a sus menores hijas, a que no las traten como objetos, sino como seres humanos con dignidad, quienes deben recibir protección”, indica.

La historia de Ana, una menor de 13 años, es común en zonas rurales. Ella es originaria de una pequeña comunidad de Guerrero, trabajaba vendiendo panes para contribuir con los ingresos de su hogar. Fue así como conoció a José, un hombre que le triplicaba la edad. De inmediato la menor llamó su atención, por lo que con frecuencia la buscaba en el sitio de la plaza donde vendía su producto.

Durante tres semanas conversó con ella a diario, para después de averiguar su dirección, buscar a sus padres y les ofreciera 12 mil pesos por la menor, más una despensa y una televisión. Dos meses después fueron al registro civil y se casaron, para después dar paso a una gran celebración con toda la comunidad.

La niña comenzó a padecer violencia física un mes después, los golpes en su rostro lo demostraron. “La menor sentía una gran dependencia por este hombre, además estaba desprotegida, no podía volver con su familia y tampoco tenía a dónde ir, por eso se volvió sumisa.

Hace algunos meses cumplió 14 años, también hoy es madre de una niña, no sabe cómo cuidarla y tampoco ha entendido su papel de ‘mujer’ y ‘ama de casa’ cuando debería estar siendo cuidada por sus padres, planeando una vida distinta a la que le fue impuesta, porque no, no quería casarse, pero como en siglos antepasados, creían que si llegaba a los 15 pocos o nadie querría casarse con ella”, asevera Azar.

En México, del total de matrimonios que ocurren, uno de cada cinco corresponde a una niña, contribuyendo así a una práctica, calificada como ‘nociva’, por los órganos civiles nacionales e internacionales. Habiendo de permitirse en 26 estados de la República Mexicana, pudo estar contribuyendo y cubriendo la violencia o abuso sexual, en contra de las menores, quienes padecen este tipo de matrimonios desde los 11 años de edad en ciertas culturas y comunidades en el país.

Según el análisis de defensores de Derechos Humanos y protectores de los derechos de la infancia, han señalado que el matrimonio y uniones tempranas de niñas constituyen una violación a las garantías humanitarias, tiene sus raíces en la discriminación de género, y deriva en graves consecuencias, dañinas para la vida, desarrollo y salud de las mujeres.

Juan Martín Pérez García, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), ha dado a conocer a Revolución TRESPUNTOCERO que el objetivo de la erradicación de la violencia y abuso físico y sexual infantil se podrá prevenir con la prohibición del matrimonio antes de los 18 años, así asegura que podría ser este un gran paso para el combate a esta mala práctica.

A su vez ha señalado que el matrimonio infantil es consecuencia del poder machista y forma parte de la discriminación e invisibilización de los problemas de la infancia en el país. También indica que este tipo de prácticas también contribuyen al feminicidio, ya que la violencia sexual y discriminación no solamente sucede en mujeres adultas, ya que un 50 % de los casos de muerte por violencia es en contra de menores de edad.

“Los esfuerzos nunca se han detenido, pero las organizaciones no pueden llegar a todas las comunidades, ni vigilar a los agentes que permiten que el matrimonio infantil se lleve a cabo. Las leyes pueden estar ahí, posiblemente ya no exista un papel que los una, pero no por ello las familias dejarán de ‘intercambiar a sus hijas’. En comunidades chiapanecas firman contratos y muchas veces no se casan por lo civil, no basta con hacer leyes, se trata de implementar medidas de protección o vamos a seguir viendo embarazos prematuros, esterilidad, frustración y a menores en centros de readaptación al cometer violencia contra sus propios hijos, no por maldad sino por inexperiencia”, puntualiza Azar

Actualmente se lleva a cabo la campaña “De la A (Aguascalientes) a la Z (Zacatecas), México sin unión temprana ni matrimonio de niñas en la ley y en la práctica”, donde ONU Mujeres pide a los Congresos Estatales de Aguascalientes, Baja California, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Colima, , Durango, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Puebla, Oaxaca, Querétaro, y al Distrito Federal, que reformen sus Código Civiles con la finalidad de elevar la edad mínima para contraer matrimonio a 18 años, sin ninguna excepción, y así romper el ciclo de discriminación y violencia contra las niñas, niños y adolescentes.

Sin embargo, a decir por la activista, no se han presentado mecanismos de concientización de padres de familia o adultos que tienen a menores bajo su cuidado, para inculcarles la explicación de porqué están cometiendo un severo daño contra sus hijas.

“Mientras gobierno federal no tenga una especial vigilancia y cuidado en distintas zonas del país donde estos matrimonios se llevan a cabo, igual o más que el énfasis que le ponen en los operativos sus militares, seguiremos viendo muerte por violencia o por una débil salud, que provoca la muerte de menores de hasta 12 años al momento de dar a luz”, comenta Azar.

Según datos de ONU mujeres, obtenidos por Revolución TRESPUNTOCERO, en México, la tendencia de las uniones tempranas ha variado poco en las nuevas generaciones: hay 8 millones de mujeres entre 15 y 54 años que se unieron conyugalmente antes de los 18 años.

En las mujeres de 50 a 54 años, el 25.3 % se unieron antes de los 18 años, en el grupo de 20 a 24 años el 21.4 %: una pequeña diferencia en 30 años. Además, en el grupo de 20 a 24 años, el 15.4 % ya son madres y el 3.7 % de las mujeres se unieron antes de cumplir los 15 años. Las jóvenes hablantes de lengua indígena presentan proporciones muy elevadas de matrimonio infantil, superiores al 40 % en Chiapas, Guerrero y Veracruz.

Puntualizando que el matrimonio de niñas tiene sus raíces en la discriminación de género y tiene múltiples consecuencias: la deserción escolar, el embarazo prematuro, la mortalidad materna, la transmisión intergeneracional de la pobreza y en general la limitación a las oportunidades de vida de las niñas y adolescentes.

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