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Anaya es el resultado lógico de la partidocracia, de las cúpulas partidistas que quieren conservar sus privilegios; impunidad, violencia y corrupción serán elementos insuperables para Meade: Monroy

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(02 de abril, 2018. Revolución TRESPUNTOCERO).- De acuerdo al politólogo e internacionalista, Carlos Monroy, las encuestas son fotografías del momento y hoy existe una diferencia entre 2012 y 2006, ya que ahora hay mayor difusión de la información. “Hay ejercicios muy interesantes como de oraculus, que es un agregado de encuestas que permite conocer tendencias de promedios, descubrir cuáles son las encuestas ilógicas y cuales son las confiables”.

Señala que lo interesante de las fotografías que se muestran a la ciudadanía a través de encuestas es que “tanto Anaya como Meade han fracasado en la idea de empezar la campaña a tercios.

Lo que quiere el frente es repetir 2006, solamente va haber dos lugares primero y segundo. Es una elección contra Andrés Manuel y ahí los dos fracasaron, porque al final la batalla que tenían entre ambos lo único que hizo fue favorecer a López Obrador y lo que nos dicen las encuestas en este momento es que la lucha real es por el segundo lugar, porque no lo tenemos todavía”, comenta a Revolución TRESPUNTOCERO.

Monroy comenta que, en estos momentos van a continuar intentado ‘golpear’ a López Obrador con el tema del aeropuerto. “Al final no creo que vaya afectarle porque el aeropuerto no es un tema que se pueda defender, no se trata tanto de seguir con la construcción o no sino de revisar los contratos y como existe la desconfianza en el gobierno federal hasta el PAN ya dijo que quiere revisarlos.

En tanto, considero que el PRI va a reajustar su estrategia porque no le sirvió de nada usar a la PGR para intentar pegarle a Anaya, además posiblemente Meade cambie el discurso. Sobre Andrés Manuel, es muy pronto para decir que ya ganó. Pueden cambiar las cosas. En el 2012 nadie se imaginaba para estas fechas que iba suceder el 132, tal vez no estamos viendo qué podría modificar todo”.

El politólogo considera que el Frente se equivoca si piensa que 2018 va a ser como 2006. “Podemos decir que la base de este Andrés Manuel no es la misma que la del 2006 porque en el Bajío el PRD no existía.

No existía el norte, y ahora vemos que la base social de López Obrador ha crecido bastante, si bien en algunos lugares del norte no está en primer lugar sí en un muy competitivo segundo lugar, tanto así que el PRI en las elecciones a gobernadores solamente en Yucatán va en segundo lugar, en todas las demás va en tercer o incluso en cuarto lugar”.

Señala que tal vez Morena no sea tan fuerte en otras entidades como Jalisco, pero en 2006 era una cuestión de status quo, de continuidad, representada por PAN contra cambio, “ahorita lo que estamos viendo es que si Anaya se queda con el segundo lugar y Meade deja de ser competitivo, va a ser una discusión entre tipos de cambio. Y esa va a ser la diferencia”.

También comenta que se debe esperar a conocer qué papel va a desempeñar Margarita Zavala como candidata presidencial y qué tanto va a poder crecer en detrimento al Frente.

Sobre Meade explicó que, “fue la apuesta del grupo en el poder. Hay que entender que él no es un actor unificado, están muy divididos y José Antonio no era la opción número uno de todos los priistas, fue la opción del grupo en el poder, es decir de Peña Nieto, Videgaray, entre otros.

Sin dudarlo es el típico tecnócrata. Es un funcionario más o menos competente que sacó la chamba en Secretaría de Hacienda pero no es un cambio. Es lo que hemos visto ya desde la década de los 80, 90 y fue también la apuesta de intentar lavarle la cara al PRI, pero si algo tenemos claro en la ciencia política es el voto retrospectivo. 

La gente va evaluar al candidato del gobierno, según como le ha ido con este gobierno y la carga que tiene Meade es avasalladora, el nivel de impunidad, el nivel de violencia y el nivel de corrupción serán elementos insuperables para el candidato del PRI”.

Monroy platea un escenario en donde el otro grupo del PRI inconforme con Meade, es decir los gobernadores y las estructuras de Beltrones pueden apoyar a Anaya o incluso a López Obrador.

En cuanto Anaya, señala Monroy, es el mejor ejemplo de la crisis que está sufriendo la ‘partidocracia’. “Él es el resultado lógico de la partidocracia la cual surgió en la década de los noventas por medio de acuerdos cupulares donde estaba el jefe Diego y toda esa élite panista que lo acompañó.

Básicamente era la idea que tenía José Woldenberg y todos los intelectuales que crearon el IFE y le dieron autonomía al Instituto en el 96, planteando tener dos partidos fuertes, al estilo norteamericano, que les garantizara cierta alternancia pero sería una bastante controlada, pensando que no necesitamos más democracia”.

Explica que en aquel momento, la democracia se pensaba construir de arriba para abajo, por eso después de 2006 esa partidocracia entra en crisis, señala que se vio con el PRD, con el PAN y el PRI. Por lo que reitera que Anaya es el resultado lógico de esas cúpulas partidistas, que quieren conservar sus privilegios. 

En el PRD, comenta, “la ideología no importa mucho, sino que los chuchos y ADN que son los que controlan el PRD buscan conservar puestos, negociar a cambio de unos cuantos votos y Anaya es ese camaleón que así como en 2012 y 2013 apoyó las reformas de Peña Nieto y aparecía saludando al presidente, así también puede denostarlo”.

En el tema de la pobreza y la compra del voto, Carlos Monroy, señala que ésta va a ser una cuestión importante, comenta que, el gobierno a apostado que el 2018 sea un Estado de México y esa entidad es bastión del PRI, por lo que tiene una estructura muy grande, es el estado más poblado pero al final no es todo el país, sentencia, “sí se puede realizar una movilización del voto bastante importante ahí pero a nivel país va hacer más difícil”.

En la movilización del voto por compra juegan en contra dos factores, señala Monroy:  El PRI sigue en el tercer lugar, “va ser difícil que remonte solamente con la compra del voto y la otra es que van a ser los gobernadores quienes lo apoyen o no, y ahí hay desunión, además no van a ir con un proyecto que saben que no va ganar, claro está la la sociedad civil y conociendo ya la elección de Edomex se tiene que organizar”.

Para el internacionalista, independientemente de por quién se vaya a votar, se debe vigilar el voto y hacer un esfuerzo para realmente documentar lo que sucede. “No podría decir que el ganador va obtener su victoria por un voto genuino, porque las instituciones electorales como el INE y especialmente el Tribunal electoral han jugado un papel bastante triste, es difícil que con un árbitro bastante deslegitimado podamos tener 100% seguro que se va a respetar el voto popular.

Apuesto más a la desunión de las élites que a diferencia de 2006 o 1012 ahorita no hay un candidato de las élites, tampoco hay un candidato de los empresarios, en 2006 la continuidad era buena para ellos pero ahorita mismo la continuidad no es buena para los empresarios, tampoco para los intereses económicos por corrupción e inseguridad , que también afectan los intereses económicos de la elite”.

Como ejemplo cita, como Femsa tuvo que cerrar recientemente una planta de Coca-Cola en Guerrero por la inseguridad y la violencia así como la falta de garantías, “al final no pareciera ser que esa continuidad sea positiva”, señala.

Sobre la guerra sucia, “la población la podrá identificar un poco más fácilmente por lo mismo que existe mayor información y las televisoras ya no tienen el mismo papel que tuvieron en 2012.

Al final lo que nos enseñó este gobierno fue que este es el sexenio de la guerra sucia, donde se ataca a los opositores, se compra a los medios, también se les amenaza, se dice que todo está marchando bien, pero si no se puede salir a la calle porque a cualquiera le da miedo que lo vayan a asesinar o desaparecer pues no se le va creer al gobierno”.

Monroy reitera que el INE esté a la altura del papel que le corresponde porque son las elecciones más grandes que le han tocado. “Si se mantiene el resultado de las encuestas que hoy vemos no va haber un resultado final cerrado.

Si López Obrador llega a presidente va a llegar con un mandato fuerte y los que queremos un cambio real debemos de tener la responsabilidad de no caer en el júbilo y alegrías, sino exigir que ahora la transformación sí sea real, que no sea un 2000 de nuevo”.

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