(30 de enero, 2015).- Un ABC sin olvidar. La mañana del jueves 29 de enero, una pipa explotó a las afueras del Hospital Materna Infantil de Cuajimalpa. En las noticias matutinas, miles de familias se enteraron del hecho, incluidas las que que tenían familiares ahí… La búsqueda comenzó, se trasladaron a los distintos sitios adonde se reportaba, habían sido llevados los heridos.
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Gabriela Cruz García tuvo a una niña antes de tiempo, justo hace dos semanas. Días después del parto, fue dada de alta pero la niña quedó en observación… “No les pusieron brazalete de identificación y mi niña se parece mucho a la que estaba junto a ella”, dice.
Gabriela iba a ver a su niña, pero se enteró de que el hospital había explotado. Ella junto con Roberto corrieron para ver a su bebé de dos semanas… Nadie les dio respuesta, pero el reporte de Locatel decía que los menores y adultos heridos fueron trasladados a varios hospitales, entre ellos el ABC Santa Fe.
“A mí lo que me molesta es que no dan respuestas, no nos dicen dónde buscar”, dice Silvino, tío de Gabriela.
Cerca de las 7 de la noche, llegaron al ABC Santa Fe… No los querían dejar pasar hasta que los familiares, todos los presentes, se inconformaron. “Que venga el director”, decían.
“Hay que pedirle a Dios para que la niña esté bien…” En la sala de esperas del área de urgencias, nos paramos y oramos para que Cruz García estuviera bien.
La insistencia, la solidaridad… provocó que las autoridades accedieran a que Gabriela y Roberto pasaran. En la sala nos quedamos “al pendiente” de los muchachos… “Primero Dios, la van a encontrar con bien”, se escuchaba.
Ni la visita del Cardenal hizo que olvidáramos a Gabriela y Roberto. Por fin… salieron. “Gracias, ya nos hicieron las pruebas de sangre y nuestra bebé no está aquí, pero iremos a Legaria”, explicó Roberto.
Hospital Legaria: apología de la insensibilidad
Un policía a la puerta:”Ésta es área de urgencias, no pueden entrar”. Los jóvenes padres explicaron las razones… “Sí, pero aquí ya todos los bebés están identificados”.
Roberto da explicaciones, les dice que del ABC los mandaron ahí, que los dejen pasar. Después de casi 10 minutos sale un médico… “Pasen”, les dice.
Don Silvino está serio, su sobrina tan chica y ya pasando por esto. José, el primo de Gabriela, no para de dar vueltas de un lado a otro.
“Ya, ya vienen”, dice desesperado. Gabriela: “Que tenemos que ir al MP (Ministerio Público) a que nos den permiso para pasar a reconocer a la bebé que tienen ahí. No nos dejan pasar”.
Ministerio Público, el trajinar sin ley
—Queremos solicitar un permiso para ver al bebé de Legaria.
—Pues espere, pero ellos ya reconocieron a la bebé.
—¿Sí, ya la reconocieron?, pregunta Roberto.
—Sí, yo digo que es la mía, explica Daniel.
Daniel Cerecedo y Juli Flores, también son una pareja joven, de 18 y 16 años. Y también buscan a su niña de un mes, que nació prematura.
—El problema es que tu bebé y la mía se parecían mucho, —le explica Gabriela a Juli—.
—Sí, además a mí no me dejan entrar a ver a la bebé. Sólo pasó él (Daniel), responde Juli.
—Saben qué, van a tener que ir a Coyoacan a que les realicen las pruebas periciales porque la culpa es de ustedes porque la bebé no trae algo que compruebe que son los padres, —les dice el MP de la agencia MI-H2—.
—Pero queremos pasar aquí a ver a la bebé porque en el ABC ya nos hicieron las pruebas de ADN, —responde Roberto—.
—Esperen aquí, entonces…
Han pasado casi 2 horas y seguimos aquí, esperando a que Juli, Daniel, Gabriela y Roberto, puedan solicitar ver a la bebé de Legaria. Será hasta el amanecer o quizá horas después que a las parejas les den respuesta sobre las pruebas periciales. Así la justicia mexicana, esperar para obtener respuestas de un error que es de ellos.
Juli y Daniel (izquierda), Gabriela y Roberto (derecha)



