La defensa del arte mexicano dio un paso firme: la comunidad de Villa Hidalgo Yalálag, Oaxaca, alcanzó un acuerdo de resarcimiento con una empresa de calzado acusada de utilizar indebidamente sus diseños tradicionales.
El pacto, respaldado por autoridades federales, marca un precedente en la protección del patrimonio cultural de los pueblos originarios.
Acuerdo con respaldo oficial
Durante la Mañanera del Pueblo de este viernes 10 de octubre, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, la subsecretaria de Desarrollo Cultural de la Secretaría de Cultura, Marina Núñez Bespalova, confirmó que el caso concluyó con la firma de un contrato de resarcimiento entre la empresa y la comunidad oaxaqueña.
Aunque los detalles aún no son públicos, el acuerdo fue construido con la participación del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR), en mesas de diálogo orientadas a garantizar una reparación colectiva justa.
“Se llegaron a varios acuerdos con la marca; el resarcimiento se dio de manera general, ya que todavía no se puede anunciar, pero tiene que ver con infraestructura que pidió la propia comunidad”, explicó Núñez Bespalova.
De acuerdo con la funcionaria, la resolución se centró en las necesidades expresas del pueblo afectado, priorizando proyectos de infraestructura comunitaria, con la posibilidad de colaboraciones culturales futuras entre ambas partes.
Los zapatos fueron retirados del mercado
Uno de los puntos más esperados del caso fue la respuesta de la empresa sobre la continuidad de la venta de los productos que contenían los bordados tradicionales de Yalálag.
La subsecretaria fue enfática:
“No, esos zapatos se bajaron del mercado, fue a la semana”, dijo.
La funcionaria destacó la rapidez con la que la compañía actuó una vez señalada la apropiación indebida.
Con ello, se suspendió la comercialización de los artículos y se reconoció oficialmente la autoría colectiva de la comunidad, sentando un precedente importante en el ámbito de la propiedad cultural.
Un precedente para la defensa del arte originario
El caso de Yalálag no es aislado: en los últimos años, varios pueblos indígenas han denunciado el uso no autorizado de sus diseños por parte de marcas nacionales e internacionales. Sin embargo, este acuerdo representa un paso diferente: la restitución acompañada de reparación, no solo el retiro del producto.
La participación conjunta de la Secretaría de Cultura, el IMPI y el INDAUTOR muestra un nuevo modelo de mediación institucional que busca reparar el daño y evitar la explotación comercial del arte indígena.
Se prevé que en las próximas semanas se den a conocer los detalles del convenio, así como los proyectos de infraestructura que se financiarán como parte del resarcimiento.
Resarcir, reconocer y proteger
El acuerdo con Yalálag refuerza la estrategia federal de defensa del patrimonio cultural y de los derechos colectivos de los pueblos originarios, en la que las comunidades no solo son consultadas, sino protagonistas.
Este nuevo modelo, basado en la reparación directa, podría convertirse en una referencia para otros casos similares en el país, donde la riqueza cultural deja de ser explotada y pasa a ser reconocida, protegida y retribuida.
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