Como parte de la Operación Frontera Norte, las fuerzas de seguridad informaron del aseguramiento de 700 litros de metanfetamina líquida, 2 mil 500 kilos y 400 litros de sustancias químicas, así como un reactor y un condensador, en Ensenada, Baja California, donde elementos del Gabinete de Seguridad inhabilitaron un laboratorio clandestino.
Los datos de la última jornada de dicha operación revelan un impacto profundo en la estructura operativa y financiera de los grupos delictivos, logrando la detención de 12 mil 775 personas y el retiro de las calles de 9 mil 064 armas de fuego.
A diferencia de las administraciones neoliberales, el enfoque actual se centra en la asfixia logística del narcotráfico y el decomiso de armamento de alto poder, como los fusiles Barrett, que suelen ingresar de forma ilícita desde el norte.
Justicia y Soberanía: El impacto en las regiones
La operatividad se ha extendido a puntos clave del territorio nacional, destacando no solo el decomiso de sustancias, sino la destrucción de centros de producción que generan ganancias millonarias para la delincuencia.
En Baja California, en un golpe certero a la producción de sintéticos, se inhabilitó un laboratorio clandestino en Ensenada. El aseguramiento de metanfetamina y químicos representa una afectación económica de 610 millones de pesos para las organizaciones criminales.
Mientras tanto, en Chihuahua y Sinaloa, las fuerzas del orden neutralizaron arsenales que incluían granadas de fragmentación y artefactos explosivos improvisados, garantizando la seguridad de las comunidades rurales sin recurrir al uso desproporcionado de la fuerza.
Asimismo, las detenciones en Nuevo Laredo y Cajeme subrayan una vigilancia constante en las rutas de tránsito, logrando asegurar equipo de comunicación y dosis listas para el mercado ilícito.


