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Asexuales, otra manera de ser normal

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Por: Diego Arguedas

(25 de julio, 2015. Hablemos de Sexo / Revolución TRESPUNTOCERO).- La mayoría de las personas probablemente no han escuchado la palabra “asexual” desde su clase de Biología en la preparatoria, donde se utilizaba para describir a plantas que se reproducen sin un segundo padre. Sin embargo, en lo que se refiere a las personas esto cambia.

En todo grupo de amigos siempre uno será el último en tener contacto con un chico o una chica y, a su vez, estos se dividen en algunas categorías: están quienes tratan y tratan, pero no consiguen tener su noche; están los que llevan toda la vida enamorados de la misma persona, para quien parece que no existen y están aquellos, unos cuantos, que parece no estar en la misma sintonía que los demás.

En mis amigos hubo de este último grupo y, según la costumbre colegial de bromear con todo, le decíamos que seguramente asexual. Con los años vivió sus buenas experiencias y encontró una chica linda: ahora nadie pensaría en repetirle la broma (que de entrada ya era de mal gusto).

Allá en nuestros años de colegio habíamos caído en error por juzgar demasiado rápido. Nuestro amigo era tal vez tímido, si acaso ligeramente desinteresado, pero no era asexual.

Una persona asexual es quien simplemente no tiene atracción sexual por alguien más. No es una decisión, es un sentimiento. Así como tú no eliges sentirte atraída por los chicos o por las chicas (o por ambos) tampoco eliges no tener atracción sexual por otra persona.

Si tuvieras la atracción, pero eligieras voluntariamente suprimirla, hablaríamos de celibato y eso es otro tema completamente diferente.

DE HECHO, LOS ASEXUALES PUEDEN TENER DESEO SEXUAL E INCLUSO MASTURBARSE.

Dicho de otro modo: sexo conmigo está bien, con alguien más: “no gracias”. Ciertos estudios señalan que cerca del 1% de la población es asexual y hace años los médicos retiraron la asexualidad de los manuales de trastornos psicológicos.

Sin embargo, no puedo evitar pensar que debe ser duro aceptarlo. En este mundo hipersexualizado donde nos bombardean a diario con Kim Kardashian y millones de sitios porno en Internet, nuestra sociedad ha creado un ambiente hostil para crecer sin apetito sexual.

Imaginen: en vez de mi amigo, que estaba interesado en otras chicas pero tal vez no había encontrado a alguien que le llamara realmente la atención, una persona asexual pasa sus años de colegio sin sentir realmente interés en ponerse íntimo con alguien más, pero rodeado de cocteles hormonales que piensan en sexo demasiado a menudo. Ah, y convive varias horas al día con adolescentes, los seres más propensos al bullying que conocemos.

Nuestra sociedad espera que los jóvenes exploren su sexualidad y la ejerzan. ¿Qué significa eso? Con demasiada frecuencia lo confundimos con tener sexo y pasar una noche desnudos junto a alguien más. ¿Y si tras explorar mi sexualidad me doy cuenta que el mejor modo de ejercerla es no haciéndolo?

De nuevo, esta exploración nos permite encontrarnos con nosotros mismos y es parecida al proceso que vive un homosexual o una lesbiana en algún momento de su vida: “hey, yo soy así y no me importa qué diga la sociedad”. Es parte de crecer y aprender mejor quién somos.

Es decir, si has notado que durante años no tienes ningún interés por el sexo y te da igual una cosa u otra, mientras el resto de tus amigos persigue chicas o chicos y anda comprando condones, no te desesperes. Eres perfectamente normal.

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