(23 de febrero, 2018. Revolución TRESPUNTOCERO).- “Cuando existe un daño estructural no puedes seguir construyendo ahí, porque en cualquier sismo todo se te va venir abajo”, es la premisa de la obra 19-S el sismo que cimbró México (Aguilar, 2018), señala la autora y periodista Yohali Reséndiz.
El 19 de septiembre un sismo de intensidad 7.1 con epicentro en la zona limítrofe entre Puebla y Morelos, dejó como saldo 369 víctimas mortales, miles de damnificados, y cuantiosos daños materiales en edificios públicos y particulares.
La periodista Yohali Reséndiz se encontraba justamente a unas cuadras del colegio Rébsamen. En cuestión de minutos conoció que una institución educativa se había derrumbado.
“Fui al colegio y todavía alcanzo a ver como los ciudadanos se están organizando en medio de un escenario espeluznante. Me reporté a mi medio para dar a conocer mi ubicación y a partir de ahí comencé a visitar otras zonas.
Durante las primeras horas no había mucho qué denunciar, a los reporteros se nos veía como parte de quienes podíamos ayudar informando lo que se necesitaba, desde herramientas hasta medicamentos. Así fue como conocí a los que después les pediría su historia”, comenta Yohali a Revolución TRESPUNTOCERO.
Reséndiz recuerda algunas escenas en el Rébsamen, puntualmente aquella donde la directora llega vestida con el uniforme de la Marina para no ser identificada, en un escenario desgarrador donde los padres gritaban los nombres de sus hijos esperando poder recibir respuesta. “Ahí me rompí, al enterarme que en ese edificio no se debió construir otros pisos, saber que por el sismo se vino abajo pero fue más por la corrupción que se desgajó aquel sitio con niños adentro y eso sí te pone a reflexionar en manos de quiénes estamos”.
En esos momentos pensó Yohali y se negó a que se quedarán solamente en “leyendas”, como sucedió en el 85. “No podemos olvidar este tipo de hechos, yo no quería que eso se repitiera”.
Indignada por todo lo que había sucedido y la mezcla de sentimientos que mantenía después de ir a distintas zonas devastadas de la Ciudad de México, decidió dar paso al proyecto que este 2018 presenta como una obra que se convierte en un homenaje a todos aquellos que padecieron el funesto 19 de septiembre.
“Esto es para que no se nos olvide, que tengamos memoria. Para que los estudiantes de periodismo no repitan los errores que estamos cometiendo los medios de comunicación. Porque aunque yo no me involucré en la historia de Frida Sofía, sí me sentía responsable porque de alguna manera soy parte de quienes informan. Fue muy doloroso el que millones de mexicanos estaban pendientes de una historia mientras otros perdían la atención”, añade.
Yohali Reséndiz, pasó mes y medio reviviendo aquel 19 de septiembre a través de las historias, del dolor y la angustia de quienes aportaron sus experiencias de vida durante el sismo y después de éste.
“Cuando se te cierra la garganta es porque todas las palabras se te agolpan, no pueden salir no encuentran ese conducto de salida y creo que mi conducto de salida fue este libro. Fue la catarsis que Yohali como ciudadana y como mujer. Necesitaba decir todo lo que vi y viví, que además me dolía muchísimo”.
De los momentos que trae la memoria, Yohali menciona a las personas en las baquetas esperando que pudieran salir con vida sus seres queridos y aquellos en los que la gente donaba lo que tenía a la mano a gente que nunca jamás hubiera conocido en otras circunstancias. “Te das cuenta que somos tan pequeños como seres humanos en la medida de cómo la naturaleza actúa. Te ubica en lo que realmente eres”.
Yohali comenta que los más afectados en este sismo fueron los que conforman la clase media-baja y los más solidarios los jóvenes, quienes tuvieron mucha fuerza y motivación. “La gente fue realmente solidaria aunque dos meses después volvemos a ser los mismos indolentes con una insensibilidad terrible.
Considero que el sismo nos ha dejado una gran reflexión, si no la aprovechamos vamos a seguir en esta falta de empatía. Se trata de voltear a ver al otro, ponernos en los zapatos del otro, de lo contrario seguiremos siendo de una u otra forma damnificados. Yo me niego a ser damnificada del gobierno, de sus acciones. Me niego rotundamente a que mi vida dependa de las decisiones de la indolencia”.
Yohali espera que cuando el lector tenga en sus manos la obra pueda transportarse a todos aquellos momentos que se vivieron desde otros prismas, en la colonia aledaña, la delegación que está en el otro extremo de la ciudad, pero también que conozca lo que sucedía dentro del avión donde se encontraba el personaje, políticamente hablando, más importante del país, es decir Enrique Peña Nieto.
Y es que “solamente podías percibir lo que te pasó, pero no sabías que alguien más en otro punto de la ciudad estaba dando a luz en la calle porque los sacaron de las instalaciones del hospital Durango, tampoco te enteraste que a un empleado le cayó una marquesina o de quien estaba operando en esos momentos.

Se trata de presentar el mapeo de lo que ocurrió en esos segundos de sismo y así es como arrancan las historias que consideré prudentes, junto con Penguin Random House de la cual tuve gran apoyo, así como de mi editor”.
Para Yohali fue tener consigo varias madejas de estambre y tejer una concha llena de momentos e historias, sentimientos y realidades que poco a poco fueron tomando forma para que ahora, convertido en un libro, el lector conozca y se reconozca a través de las líneas y las páginas que narran una tragedia que no podía ser menos macabra y triste que la de 1985.
“Mucho de lo que redacto tiene que ver con lo que le duele a la autora, procuro ponerme en los zapatos del otro y espero que aquellos que me estén leyendo cuando cierren el libro piensen que complicado ha de ser una tragedia como ésta y sus consecuencias y valoren lo que tienen.
Porque muchas veces sólo se reduce a cosas materiales, pero a lo largo de la vida te das cuenta que lo valioso está en otra parte, no en lo material. Hay muchas cosas que me dolieron y que para muchos siguen siendo invisibles, por eso quise retratarlo”.
Yohali Reséndiz reflexiona cuánta gente afectada hoy está recibiendo ayuda psicológica ya sea por los daños padecidos o la muerte de un ser querido, esto no preocupa al gobierno, señala.
“Lo que ocurrió el 19 de septiembre fue una sacudida para muchos quienes tuvimos sismos personales, sacudió algo de adentro y que si pusimos atención debimos de modificar. Yo me di cuenta que cuando algo tiene daño en su estructura no se puede seguir construyendo ahí, porque sabes que tarde o temprano dentro de ti se va a romper. Aplica en lo profesional cuando nos está gusto en un trabajo, cuando sabes que algo está roto implicando lo personal, cuando se tiene una relación donde hay dolor se tiene que cortar de raíz.
Pero también se alude al sismo del 85, este evento nos demostró que cuando sigues construyendo en algo que tiene daño estructural, se tiene que derrumbar y esta vez sucedió”.
Para Reséndiz los políticos son una decepción. “A diferencia de lo que piensan muchos mexicanos ellos no son un mal necesario. Los políticos no han terminado de entender que están ahí para la ciudadanía y que el trabajo que hacen debe de ser para los ciudadanos y por los ciudadanos. Finalmente ellos están porque los elegimos; cómo es posible que aceptemos que un jefe de Gobierno primero se postule, que nos pida nuestro voto y a los tres años se largue porque ahora quiere ser senador.
Uno debe de exigir que como pidió nuestro voto para ser jefe de gobierno debe de terminar, cerrar ciclos para que se vaya a otro lugar. Por qué tenemos que aceptar que un Secretario de Educación Pública, padre del nuevo modelo educativo se vaya porque fue invitado a ser coordinador de la campaña de Meade”, cuestiona la periodista.
Y añade que Aurelio Nuño debió tener un poco de respeto por su trabajo “y por lo que él defendió siempre que fue el nuevo modelo educativo, hubiera obtenido más respeto, al menos para mí, si él hubiera dicho: ‘te agradezco Pepe que me estés considerando, yo terminó la gestión y en diciembre me uno a ti’, hubiera sido más loable concluir un ciclo que dejar algo después del sismo, sabemos que todavía hay escuelas destruidas mientras el se largó a ser coordinador de asesores de un candidato, sin tomar en cuenta que dejaba atrás un trabajo que al final de cuentas era suyo”.
Durante la conversación con este medio, también menciona el caso de Rosario Robles, “ya dijeron que hay un desvío y ahora qué sigue. La señora sigue trabajando, nadie le hace absolutamente nada. Con el desvío anterior no pasó absolutamente nada; por qué tenemos que seguir aceptando ese tipo de cinismos por parte de nuestras autoridades.
Entonces así como hubo una solidaridad después del sismo, por qué no nos unimos como ciudadanos y, por ejemplo, 10 millones de ciudadanos exigimos afuera de la oficina de Rosario Robles que sea devuelto el dinero de los damnificados”.
Preciso es resaltar que la autora no vivió el sismo para ella. En el momento que supo seguros a los suyos salió de su hogar para no regresar derivado de la cobertura a profundidad que hizo del hecho.
Llegó solamente a dormir algún par de horas, pero la mayor parte del tiempo vivía las tragedias de otros, su vida se quedó en pausa, fue mucho después cuando comenzó a darse cuenta que su domicilio también había resultado afectado. El techo había colapsado.
“Yo llegaba a dormir entre escombros, no igual que algún edificio caído pero mi cama si tenía algunos escombros y estaba tan cansada que solamente los quitaba con la colcha. Dejé desatendida esa situación porque justamente estaba viviendo la tragedia de otros. Eso fue parte del sismo que yo viví.
Estás viendo lo que otros están enfrentando y tu casa está igual, por eso es que me niego a ser damnificada. Hable al Infonavit para comentarles mi problema, hay un programa para los damnificados que yo como derechohabiente puedo pedir que me ayuden, no que me lo regalen sino que me orienten qué tengo que hacer, al día de hoy nadie me contesta. Y tienen recursos para ayudar a los trabajadores de todas maneras me lo van a descontar.
Están esperando que yo lo haga sola para que entonces ese dinero otros se lo queden. Como yo cuántos hay más que no han podido hacer el trámite. Pero qué terrible que cada uno de los damnificados tenga que esperar a ver cuándo se puede” reflexiona la periodista.
En 19-S el sismo que cimbró México, la autora espera que el lector encuentre la indignación y el coraje que se requiere para exigirle al gobierno que ya no siga abusando del poder y trabaje para los ciudadanos.
“Me gustaría mucho que el mensaje cuando lo lean sea que, nadie puede reconstruir nada cuando hay un daño estructural. No podemos seguir construyendo cuando te duele, no podemos decir que no va pasar absolutamente nada cuando ya hay un daño y por más doloroso tenemos que volver a comenzar, buscar otras opciones, porque sino vamos a estar destinados a repetir este dolor permanente, el no saberte libre y tranquilo”.
La presentación de 19-S el sismo que cimbró México será el 1 de marzo a las seis de la tarde en la biblioteca Vasconcelos. “Me gustaría que sea un espacio para que pudiéramos platicar sobre lo sucedido y al salir de ahí supiéramos que tenemos que mirar al otro, tenemos que ayudarnos, tenemos que solidarizarnos”.

