En el estado de Michoacán, ha aumentado en un 68% los homicidios dolosos, respecto al año pasado, según revelaron datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
Sólo durante los primeros seis meses del año, la Procuraduría de ese estado abrió 678 averiguaciones previas por este delito y nada más durante julio se iniciaron 150 averiguaciones por el mismo ilícito.
Esta cifra, según Reforma, sería récord, pues, ni siquiera en la época de mayor confrontación entre los grupos de autodefensa y las organizaciones criminales de Los Caballeros Templarios o La Familia Michoacana, en 2013 y 2014, en la región de Tierra Caliente se presentaba un episodio tan sangriento.
Según las autoridades, esta ola de violencia surge por la disputa entre células de criminales del crimen organizado.
De acuerdo a esta información, el municipio con más altos índices es Zamora, seguido de Morelia, capital michoacana, después Lázaro Cárdenas, y Apatzingán.
El diario Cambio de Michoacán, entrevistó a diversos michoacanos, uno de ellos estudiante de 24 años aseguró que “la inseguridad en el estado en lugar de disminuir va en aumento, en parte por el descuido del gobierno y por otro lado, el descuido de uno mismo. Lo que ocurre es que las personas comenzamos a dejar de temer a los actos vandálicos y los victimarios ya pueden ser cualquier persona, entonces llega un punto en que ya no se sabe de quién desconfiar y en quién confiar”.
Hace sólo unas semanas, obispos michoacános emitiaron una misiva donde externaron su preocupación por la situación del estado aseverando que “hay dolo y tolerancia con el delito de parte de algunas autoridades responsables de la procuración de justicia, impartición y ejecución de justicia y esto tiene como ejemplo la impunidad y las deficiencias en la administración de justicia -por incapacidad, irresponsabilidad y corrupción”.


