(07 de marzo de 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- El mal manejo administrativo del gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez, refleja la baja calidad educativa que persiste en el estado por las irregularidades que están a cargo de Francisco Frías Castro, secretario de educación pública y cultura, así lo señaló la Auditoría Estatal.
Pagos a comisionados del sindicato, recursos para la educación gastados en reuniones, viajes y bonos, además de una extensa relación de supuestos trabajadores a quienes no conocen en las áreas a las que están asignados, son los vicios que se repiten una y otra vez.
Debido a esto, la Auditoria Superior de la Federación (ASF), advierte en su informe sobre la fiscalización al Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (FAEB): la calidad educativa en Sinaloa no es satisfactoria.
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Del fondo federal FAEB, creado para elevar la calidad educativa, la Secretaría de Educación Pública y Cultura en Sinaloa, a través de los Servicios de Educación Pública Descentralizada (SEPDES), pagó 270 millones de pesos en bonos que no están autorizados por la SEP y por lo tanto no se pueden financiar con el programa federal.
Datos:
Última prueba Enlace 2013:
– 5 de cada 10 alumnos de primaria estaban reprobados en español
– 8 de cada 10 alumnos de secundaria no lograron una calificación elemental en matemáticas
– 8 de cada 10 estudiantes de primaria y secundaria de educación indígenas no lograron acreditar español y matemáticas
– Sinaloa: octavo lugar nacional con más irregularidades en la nómina según el Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos (CEMABE), 2014
– De los 56 mil 837 servidores públicos que se desempeñan en diferentes áreas del sector educativo en Sinaloa, el CEMABE detectó que hay 12 mil 028 personas que perciben un salario por una labor que en realidad no realizan.
La ASF revisó una muestra de la nómina de los trabajadores inscritos a la sección 53 del SNTE y encontró que se pagan 2 mil 384 plazas que no están autorizadas en el presupuesto, hay 13 mil 401 docentes o trabajadores de la educación a quienes se les paga en exceso y 4 mil 957 plazas que no corresponden al nivel en el que se ubican.
– 5 mil trabajadores que cuentan con categorías que no existen en el catálogo de la institución y tampoco corresponden a los fines y objetivos del FAEB, un gasto de nómina que alcanzó los 69 millones 958 mil pesos.
-Sólo un 25.3 por ciento de los docentes financiados con el FAEB se encuentran incorporados al programa de Carrera Magisterial.
– De los 21 mil profesores que pertenecen a carrera magisterial en la categoría de Docentes Frente a Grupo, la ASF detectó a 3 mil 990 profesores que en realidad trabajan en centros administrativos y no frente a un grupo.
En la fiscalización de la ASF al Fondo de Aportaciones a la Educación Básica se auditaron 7 mil millones de pesos entregados a Sinaloa en 2013 para operar el Fondo. De entre esa cantidad la ASF encontró un manejo irregular en 336 millones de pesos.
“La entidad federativa no dispone de un adecuado sistema de control interno que le permita identificar y atender los riesgos que limitan el cumplimiento de los objetivos del programa, la observancia de su normativa y el manejo ordenado, eficiente y transparente de los recursos, lo que incidió en las irregularidades determinadas en la auditoría”, enfatizó la ASF en su último informe.
Desvío de fondos y falta de transparencia en Sinaloa: 208 irregularidades en 2013
En 2013, Sinaloa tenía 80 millones de pesos disponibles para invertir en infraestructura para las poblaciones con más alto rezago social, pero los recursos federales del Fondo para la Infraestructura Social se distribuyeron por todo el Estado, menos en el municipio que realmente lo necesitaba, Badiraguato. Lo anterior es una de las 208 irregularidades detectadas por la ASF en la revisión a la cuenta pública de ese año.
En Sinaloa la ASF realizó 24 auditorías a fondos y programas federales, en una muestra de 12 mil 871 millones de pesos, de los cuales se detectaron irregularidades en el uso de 908 millones 845 mil pesos, por lo que Sinaloa deberá aclarar su uso o regresar el recurso.



