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CEESP atribuye el desempleo a programas sociales, pero los datos revelan migración masiva al autoempleo

Expertos de la UNAM y cifras de la ENOE matizan las críticas del sector privado sobre los programas sociales; el aumento de la población no económicamente activa responde más a la precariedad estructural y a la migración hacia el trabajo por cuenta propia que a un abandono de la búsqueda de empleo.

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El pasado lunes, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) señaló que la entrega de programas sociales por parte del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum desalienta la búsqueda de empleo en México, una narrativa recurrente desde 2018, que, al ser contrastada con los indicadores macroeconómicos y la dinámica del mercado laboral actual, pierde fuerza. 

Como parte de su análisis sobre la caída del empleo durante el mes de enero, el órgano asesor del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) indicó que, a pesar de la necesidad de la población de obtener mejores empleos, la población no económicamente activa, en especial los no disponibles, aumentó de manera importante en el primer mes del año y sumó 1.2 millones de personas. 

“Algunas hipótesis indican que podría ser por los programas sociales, que pudieran estar desalentando la búsqueda de empleo”.

Bajas tasas de desempleo, aumento en la informalidad 

En este sentido, vale la pena señalar que, si los programas sociales estuvieran “vaciando” las empresas, veríamos un desplome sostenido en la población ocupada. Sin embargo, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran lo contrario.

De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la población ocupada en México registró un aumento importante en el último trimestre del 2025, con el aumento de 298 mil 308 personas ocupadas respecto al mismo periodo de 2024. 

En total, se alcanzó 59.8 millones de personas. Esto implicó un alza de la tasa relativa de población ocupada a 97.5 por ciento de la PEA y reflejó una tendencia continua de crecimiento en la fuerza laboral.

Si existiera un desaliento masivo, la PEA disminuiría de manera sostenida conforme la gente se retira del mercado laboral para vivir de transferencias. Si bien es cierto que la tasa de desempleo durante el mes de enero llegó al 2.7 por ciento de la PEA, los expertos y las cifras sugieren que esto no tiene relación con los programas sociales, sino con las condiciones del mercado laboral. 

Mauricio Padrón Innamorato, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autonoma de México (UNAM) y especialista en mercado laboral reflexiona que el mercado de trabajo mexicano presenta una característica central que no es el desempleo, sino la persistencia estructural de la informalidad, la baja productividad y la precariedad laboral.

Desde su perspectiva, la discusión sobre el mercado laboral no debería centrarse únicamente en si las personas tienen empleo, ya que quienes están en edad de trabajar y desean hacerlo suelen encontrar alguna ocupación. La cuestión central es el tipo de empleo existente, sus características y las condiciones laborales asociadas.

En este sentido, cabe destacar que el trabajo por cuenta propia fue el único renglón que creció durante enero de 2026, con la suma de 448 mil 444 personas que encontraron una ocupación a través del trabajo independiente.

Con esto, esta condición de ocupación abarcó a 13.4 millones de personas y se muestra que muchos trabajadores están migrando de la formalidad rígida al autoempleo o plataformas digitales, no necesariamente a la inactividad.

Complementariedad, no sustitución

Además de señalar a los programas sociales, en su Análisis Económico Ejectuvo, el CEESP señaló que las empresas enfrentan “problemáticas para generar mayores empleos en un entorno de menor inversión y elevados costos laborales”.

El organismo asesor proyecta que los costos laborales aumentarán con los cambios recientes como los aumentos al salario mínimo, así como prestaciones más costosas como el aumento en los días de vacaciones y la reducción de la jornada laboral.

Sin embargo, el análisis omite mencionar que el aumento del salario mínimo fue la principal razón de la histórica reducción de pobreza registrada durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y la reducción de la jornada laboral ha sido impulsada para garantizar el bienestar de las y los trabajadores. 

Especialistas señala también que, si bien el sector privado suele interpretar la dificultad para cubrir vacantes como “desaliento”, la demanda de mano de obra en el norte y bajío por el nearshoring ha generado una competencia por talento que los sueldos bajos ya no logran retener.

Reconfiguración del mercado laboral

Finalmente, cabe mencionar que existe una brecha significativa entre el ingreso por programas sociales y el ingreso laboral, lo que invalida la idea de que el apoyo gubernamental es un sustituto racional del empleo.

Con los incrementos recientes, el salario mínimo general se sitúa en $248.93 pesos diarios ($7,468 mensuales aproximadamente), mientras que los programas insignia del Bienestar entregan alrededor de $6,400 pesos bimestrales.

Es poco probable que un individuo en edad plena de trabajar renuncie a un ingreso laboral que, incluso en el nivel mínimo, es 2.5 veces superior al apoyo bimestral más común. Los programas sociales funcionan como un piso mínimo de consumo, no como una renta básica de lujo.

Las cifras sugieren que México no enfrenta una crisis de “pereza incentivada”, sino una reconfiguración del mercado laboral. Con una tasa de desempleo en mínimos históricos, el argumento del CEESP parece omitir que la gente sigue buscando trabajo, pero bajo condiciones salariales que compitan con el nuevo costo de vida y las transferencias de protección social.

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