Rodrigo Rojo / @Eneas
Los tres jóvenes esperan en el consulado de Chile (Arquímedes 212, Polanco) para recoger los pasaportes que dejaron hace algunos días. Son estudiantes y van a hacer una estancia a la Universidad de Santiago de Chile (Usach). Detrás de la ventanilla de atención, la joven secretaria los llama y al entregarles los documentos les explica que su visa está adherida a sus pasaportes y tienen 90 días para ingresar al país. Como si estuviese planeado, en la televisión que tienen en la salita del consulado, los Huasos Quincheros cantan y les recuerdan que ya verán “como quieren en Chile al amigo cuando es forastero”.

Mientras esperamos, hojeamos algunas de las revistas que están sobre una mesita de centro: se celebran 15 años del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Chile y México, lo que ha generado un “auspicioso intercambio comercial” que ha permitido que los negocios entre ambos países crezcan 266 por ciento desde 1999 a la fecha. Según una revista llamada símplemente “Chile”, el TLC ha creado muchos empleos: “Actualmente más de 900 empresas chilenas exportan a México y desde México, 1591 empresas importadoras internaron en Chile una variedad de 1862 productos”. De hecho, el comercio entre Chile y México asciende a los “4 mil millones de dólares” después de 15 años de Tratado.

Además, México, Chile, Perú y Colombia forman parte de la Alianza del Pacífico, un bloque comercial que busca “profundizar la integración entre estas economías y definir acciones conjuntas para la vinculación comercial con Asia Pacífico”. Según la Organización Mundial de Comercio, los países de esta alianza exportaron 445 mil millones de dólares en el 2012. Casi 60 por ciento más que el Mercosur (integrado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela).
Todos estos podrían ser números muy halagüeños para los mexicanos que buscan ir a Chile para estudiar o trabajar. Así que cuando nos llaman a la ventanilla, de muy buen humor, presentamos nuestras preguntas.
Pero…
Cuando le explicamos a la secretaria que estamos investigando sobre cómo puede un mexicano viajar a Chile para estudiar y trabajar, la secretaria se desconcierta un poco. Responde que ahí en el consulado sólo reciben papeles, que nuestras preguntas deben ser llevadas a la Embajada. Le explicamos que de la Embajada nos mandaron al Consulado. Nos ofrece un número de teléfono y un nombre y nos explica un poco sobre los permisos que otorgan en el consulado, pero no mucho más. Si necesitas más información tenemos que hablar a la Sección Comercial de la Embajada.
Por ella sabemos que existen tres tipos de visa que puedes tramitar. Para todos los casos necesitas un comprobante oficial de que tienes algún vínculo con Chile:
Como Estudiante. Tienes que llevar la carta de aceptación de alguna de las Universidades. Recuerda que en Chile hay Universidades tanto públicas como privadas. Sin embargo, en todas tienes que pagar. Esto es precisamente lo que tiene a los estudiantes chilenos en las calles haciendo manifestaciones masivas.
Sujeto a Contrato. Te lo dan cuando una compañía chilena necesita de ti y te manda una carta. También puede darse el caso de que una compañía mexicana necesite que estés en Chile y te mande. Necesitas comprobarlo.
Residencia Temporal. Te lo otorgan cuando tienes un vínculo con algún chileno, como matrimonio.
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Adelante el comercio
La información que recibimos aquí es escasa por lo que llamamos a la Sección Comercial. La persona que nos contesta se encarga de las operaciones de exportación e inversión así que no sabe mucho sobre becas. Sin embargo, nos aclara que existe un Fondo de Cooperación Chile-México y un Comité de Inversiones Extranjeras. Además existe un programa de “start-ups” que busca llevar a emprendedores de alto potencial a Chile para que utilicen al país como plataforma para salir al mundo. A cada start up se le otorgan 40 mil dólares y una visa de trabajo por un año para desarrollar sus proyectos. Las postulaciones se abrieron en Marzo de 2013.
Para becas de estudiantes, sin embargo, lo único que pudo recomendarnos es buscar directamente en las Universidades.

De esta forma, nos quedó muy claro que los gobiernos de ambos países están muy interesados en seguir estimulando las importaciones y las exportaciones y en crear ganancias multimillonarias a través del comercio. Sin embargo, no se ha puesto la misma atención en impulsar la movilización humana y el libre tránsito entre Chile y México (o entre los miembros de la Alianza del Pacífico, lo que sí permite el Mercosur) pues las oportunidades todavía son bastante reducidas (y la información todavía no es muy clara).
Al final, nos quedamos con la sensación de que sería mucho más fácil emigrar a Chile si fuésemos una televisión, que es lo que más exporta México a Chile, que siendo personas. A este respecto, una chilena nos comenta que en Chile hay una dicotomía importante: por un lado mucha gente está orgullosa de la economía “sólida” pues sus malls y supermercados están llenos de productos importados y por el otro lado tienen a un grupo importante saliendo a la calle por diversos temas: educación, salud, agua, igualdad, diversidad sexual, etc.
Las contradicciones de la globalización mostrándose con todos sus colores.



