(17 de octubre, 2015).- Salvador Cienfuegos, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), aseguró “está plenamente comprobado que no tenemos absolutamente nada que ver en los hechos en los que se nos pretende involucrar.
Todo lo que se dice en los medios, en la televisión, nada es absolutamente cierto” sin precisar a qué casos se refería, agregó: “Hay hechos en los que nos quieren involucrar y que está plenamente comprobado que no tenemos absolutamente nada que ver”.
Lo anterior fue pronunciado por Cienfuegos al personal de la 36 Zona Militar, en Tapachula, Chiapas, donde además dijo “hemos sido sujetos durante un año de señalamientos precisos, contundentes siempre en contra de la labor que desarrollan las fuerzas armadas”, continuó, “hemos tomado algunas medidas para decir realmente qué es lo que pasa y hoy me toca decirles a ustedes que las fuerzas armadas son la institución del país que está haciendo su mejor esfuerzo por devolver a la sociedad su tranquilidad, su bienestar y la certeza de que las familias pueden convivir, que los niños pueden ir a la escuela y que cada quien puede y debe hacer su vida normal”, esto dentro de la inauguración de la unidad médica de consulta externa de dicho plantel militar.
En donde precisamente lo médicos han externado su preocupación por la falta de medicamentos básicos, así como personal médico especializado y quirófanos.
Cienfuegos dirigió su discurso reiterativo sobre la ‘inocencia’ de las fuerzas armadas, dejado de lado el motivo de su visita, la clínica y su funcionamiento. Insistió en que “ustedes deben de estar enterados de propia voz del secretario que lo que estamos haciendo es lo correcto, que no hemos hecho cosas indebidas y donde ha habido alguna se ha castigado plenamente sin mayor discusión. Somos una gran institución que está al servicio del pueblo de México y de sus instituciones; que no se les olvide”.
El titular de SEDENA parece entonces no reconocer la condena de la ONU por tortura, los informes de diversos organismos nacionales e internacionales, ni siquiera las propias cifras oficiales de la PGR que hablan de un aumento del 600 % en casos de tortura, por citar un ejemplo de las graves violaciones a Derechos Humanos, por los que han sido acusados los elementos del ejército, que también incluyen detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales.
Por lo cual el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, recomendó a las autoridades del país relevar al Ejército de las actividades de las labores policiacas de seguridad pública, considerando para su opinión las recientes acusaciones de agresiones de la milicia a civiles.
Al Hussein sugirió al país “adoptar un cronograma para el retiro de las fuerzas militares de las funciones de seguridad pública”. En su visita reciente al país, el funcionario de Naciones Unidas sostuvo encuentros con el Presidente Enrique Peña Nieto, secretarios de Estado, organizaciones civiles y víctimas de violaciones a derechos humanos, por lo que afirmó que próximamente presentará una serie de recomendaciones formales al Gobierno mexicano.
El Alto Comisionado también sugirió fortalecer la actuación de las fiscalías y procuradurías para asegurar que las investigaciones en torno a violaciones a derechos humanos se realicen apropiadamente; además, recomendó capacitar a las policías para que realicen su trabajo de una manera más eficiente.
Al Hussein también destacó que entre diciembre de 2006 y agosto de 2015, más de 151 mil personas han sido asesinadas en el país y señaló que la desaparición de los 43 jóvenes en Iguala puso en relieve “el predominio de la impunidad y la indiferencia para las víctimas”; el caso también, aseguró, sirvió para mostrar la “debilidad de la policía”.
El gobierno de Peña Nieto sigue negando las violaciones a derechos humanos, ya que a través del subsecretario de Derechos Humanos de la secretaría de Gobernación, Roberto Campa Cifrián, desestimó el informe preliminar de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos respecto al caso de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, al advertir que el documento de la CIDH no refleja la situación que se vive en el país.


