Por: Zazil Carreras
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Los comisionados del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) comparecieron el día de ayer ante las comisiones unidas de Anticorrupción y Participación Ciudadana y de Gobernación del Senado de la República.
Durante la comparecencia, las desavenencias y la discusión sobre las desavenencias de los consejeros opacaron los datos informativos, a pesar del intento de ocultar dichas fallas con información.
Ante los senadores afirmaron que, pese a las diferencias, en su interior, el organismo funciona con normalidad y cumple con sus obligaciones.
En este sentido, durante su intervención inicial, Gerardo Laveaga Rendón, comisionado presidente del IFAI afirmó que los comisionados “poseemos personalidades muy fuertes y enfoques distintos de la realidad, además ponemos el énfasis de nuestros análisis en diversos valores republicanos, algunos de los cuales suelen contrapuntarse.”
Sin embargo, aseguró que esta situación no será un obstáculo para cumplir con su cometido, sino una garantía de pluralidad.
Jaqueline Peschard, quien fuera la anterior presidenta del organismo, mencionó que “sería ingenuo” tratar de minimizar las tensiones que se han registrado entre los comisionados y aseguró que esas diferencias de ninguna manera ha mermado el trabajo del instituto.
Y es que el 21 de enero de este año, durante la ceremonia de toma de protesta de Laveaga Rendón, el comisionado Ángel Trinidad Zaldívar calificó al nuevo presidente del IFAI de perezoso y sin la experiencia necesaria para el cargo, pues mantenía un rezago de 291 asuntos por resolver, además de acusarlo de quedarse dormido en la Cámara de Senadores durante el debate de las reformas en materia de transparencia, reformas que son vitales para el funcionamiento del instituto.
“Ya encontró la solución a su rezago y a su pereza: ha pedido que el presidente, o sea él, deje de sustanciar recursos, porque él quiere dedicarse a otra cosa. Todos sus antecesores han sido presidentes y han sustanciado recursos ¿Por qué él no? Quizá porque es trabajo.”, comentó en aquel entonces.
Durante la comparecencia, Trinidad Zaldívar aceptó que sus “manifestaciones públicas” detonaron una serie de cuestionamientos para los comisionados, pero aseguró que su proceder no respondió a “interés, ambición política o despecho personal alguno”, sino a su convicción de actuar con congruencia en la “búsqueda de la verdad”.
La comisionada Sigrid Arzt Colunga enfatizó que cualquier intento por debilitar las instituciones, por seguir intereses de cualquier tipo, “daría una mala señal respecto al rumbo de nuestra democracia.”
María Elena Pérez-Jaén Zermeño afirmó que el Instituto ha cumplido de manera cabal y puntual con sus funciones sustantivas y que dichas actividades se reflejan en los informes que se presentan al Congreso cada año.
En un salón repleto, los senadores realizaron diversos cuestionamientos que ponían en aprietos a los comisionados del IFAI, aunque también había senadores que, lejos de cuestionarlos, realizaron intervenciones para protegerlos, como fue el caso del senador panista Héctor Larios, quien se pronunció por no llamar a organismos como el IFAI a comparecer, propuesta que fue apoyada por la senadora Ana Lilia Herrera.
En general, los senadores más polémicos permanecieron en silencio, como Javier Lozano Alarcón, quien fuera compañero de estudios de Laveaga en la Escuela Libre de Derecho, o como Roberto Gil Zuarth, quien no emitió comentarios.
La comparecencia transcurrió entre evasivas y justificaciones. Cuando Ana Gabriela Guevara denunció que habían borrado información sensible de la página del IFAI, nadie le respondió; cuando Arely Gómez preguntó a Zaldívar a qué se refería con rezago, éste sacó la definición de la Real Academia Española, pero no explicó el rezago de los comisionados.
Pese a todo, un consenso sí había entre los comisionados: que no los dejen sin empleo. Durante sus respectivas exposiciones, cada uno expuso que renovar el pleno no era la forma adecuada de resolver el conflicto y que hacerlo dañaría la credibilidad del IFAI.
Así acabó la comparecencia, y ya vencida por los cuestionamientos y las contradicciones, Peschard fue quien terminó por aceptar: “sí están lastimadas nuestras relaciones”.


