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CNDH no ha hecho un solo trabajo pericial profesional sobre tortura; víctimas prefieren morir que pasar por ese dolor: especialista

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(24 de junio, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- La tortura es un fenómeno que ha venido creciendo de manera importante, y para diversos expertos, el que se presente esta situación refleja el contexto de crisis que atraviesa México.

De acuerdo con la maestra en psicología María Isabel Mazo Duarte, especialista en el tema de tortura y atención de víctimas, el hecho de ejercer tortura contra un individuo habla de que la sociedad se encuentra fracturada. Además aseguró que si se daña a un individuo se daña a la sociedad en su totalidad.

En entrevista con Revolución TRESPUNTOCERO, la perita en psicología-de las pocas en México que utilizan el protocolo de Estambul para investigar y dictaminar los casos de tortura- aseguró que en México la situación con respecto a este fenómeno es grave puesto que la tortura es aplicada a grandes grupos de personas.

Mazo Duarte aseguró que hoy en día el miedo a la tortura en México está creciendo, a tal grado que muchos expresan preferir morir antes de ser torturado. En tal sentido dijo que el hecho de saber que en México la tortura es un fenómeno generalizado permite propagar el miedo en la sociedad.

“El miedo a la tortura es muy grande, de hecho es tal que muchas personas manifiestan: ‘yo prefiero que me maten a que me torturen, prefiero la muerte a la tortura’. Por lo tanto, el hecho de saber que se está torturando gente provoca mucho miedo, en la familia de las personas, en los grupos de compañeros de trabajo, en las comunidades se crea un miedo muy grande a esta práctica y yo creo es una de las cuestiones por las cuales se apela con tanta asiduidad a la tortura y tratos crueles”, manifestó.

La especialista aseguró que a pesar que existen leyes y convenios internacionales que prohíben la tortura en el país, no se aplican. Además sentenció que la impunidad es uno de los principales factores que alientan este fenómeno.

“En la Constitución, la visión legal digamos está muy protegido. La Constitución establece la prohibición a la tortura, hay leyes, convenciones internacionales y protocolos que suscribe México, sin embargo su aplicación es prácticamente nula por lo que podemos observar (…) si no hay justicia hay un incentivo a la tortura, como en otros delitos, es decir el hecho de que haya una impunidad tan enorme entonces incentiva, el perpetrador se siente rey, con una bolsa plástica, porque sabe que con esa bolsa plástica causa asfixia, sofoca hasta el desmayo y no va a pasar nada, o con una agujita, o con un electrodo, se siente absolutamente poderoso porque sabe que lo acompaña la impunidad, entonces creo que el paso fundamental es empezar a actuar sobre los perpetradores, empezar a investigar y castigar”, dijo.

En lo referente, Mazo Duarte denunció que no existe voluntad política para poder detener esta práctica. Aseguró que en muchos casos organismos que luchan contra el fenómeno entregan los elementos necesarios a la autoridad para proceder con la investigación y posterior castigo, sin embargo, no se hace.

“Por ejemplo, en el trabajo que hacemos con el Dr. Adrián Ramírez documentamos absolutamente todos los detalles que los torturados nos manifiestan, como cuál era el color de la camioneta, cómo era en ocasiones el rostro, describimos las casas clandestinas de tortura de acuerdo a lo que nos dicen las víctimas, qué distancia había, digamos entre el lugar de la detención y la casa de tortura clandestina. Es decir, si hubiera voluntad política, existen todos los elementos que nosotros y muchas otras personas le entregan a la autoridad para que investiguen pero que hasta la fecha no tenemos la suerte de que eso ocurra”, apuntó.

Por otro lado, habló sobre el actuar de organismos como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) al momento de investigar y documentar la tortura. Señaló que hasta el momento, en el tiempo que ha trabajado sobre el tema, no ha encontrado un “trabajo pericial profesional por parte de la CNDH” que permita acreditar que existe el fenómeno.

Al respecto manifestó que han atendido casos en los cuales la CNDH en primera instancia indica que no hay tortura, pero al realizar la investigación logran descubrir que lo dicho por la Comisión es un error y sí hay evidencia de tortura en las víctimas.

“No hemos encontrado un trabajo pericial profesional en la CNDH y así se lo hemos hechos saber a su presidente y también a su primer visitador. En estos momentos estamos en espera para que uno de los casos que nosotros hemos dictaminado sea nuevamente valorado por peritos de la CNDH y podamos obtener dictámenes y peritajes apegados a la verdad de los hechos. En estos peritajes nosotros sí encontramos tortura cuando la CNDH dijo que no la había. Además encontramos que no aplican el protocolo de Estambul que nos parece paradójico porque el Estado mexicano suscribe ese instrumento y los peritos de la CNDH no lo utilizan, ellos no hacen propiamente dictámenes basados en el protocolo de Estambul sino que emiten opiniones diagnóstico médico-psicológicas, algo más vago que no se apega a un protocolo como es este instrumento que nos da herramientas y límites de nuestra actuación profesional”, dijo.

Aunado a lo anterior manifestó que de acuerdo a algunos testimonios de víctimas, el actuar de los integrantes de la CNDH es poco sensible y no se apega a las mejores prácticas, puesto que “los torturados decían que los exámenes y entrevistas y test que aplicaron los hacían sentir como si fueran investigados por agentes de la SEIDO, que se sentían vulnerados, burlados, minimizado su testimonio, aun en casos donde los peritos están encontrando situaciones que son evidentemente pertenecientes al campo de la tortura, como la desnudez forzada, las amenazas de violación, incluso en esos casos ellos determinan que no hubo tortura”, explicó.

En este sentido comentó que además peritos de la CNDH minimizan en ocasiones la problemática expuesta por las víctimas. Mencionó el caso de una persona que sufrió violación, pero que, los expertos del a CNDH no lo reconocieron como tal y sólo establecieron que fue “una amenaza de violación”.

“Habría que preguntarles a los funcionarios de la CNDH a qué se debe que su actuación tenga esas características porque por ejemplo un torturado manifiesta y nosotros documentamos que fue víctima de violación y los peritos de la CNDH, médico y psicóloga, informan en su opinión que esta persona fue amenazada con ser violada, disminuyendo por completo la gravedad del hecho convirtiendo un hecho en una amenaza. Igualmente hay el caso de una víctima que le aplicaron corriente eléctrica en los testículos. Esta persona que además muestra cicatrices del hecho lo manifiesta y nosotros lo documentamos que fue torturada mediante esta forma; esto mismo fue expuesto a los peritos de la CNDH, ellos tuvieron toda la posibilidad de observar, fotografiar las lesiones, sin embargo en su opinión ellos determinan que la persona fue sólo amenazada con colocarle la corriente eléctrica, entonces es como te digo una minimización de la tortura y yo me pregunto a qué se deberá”, dijo.

La maestra en psicología reiteró que para iniciar una lucha efectiva se debe atender la impunidad así como presionar desde la sociedad civil para generar un cambio y hacer que las autoridades cumplan las leyes.

“Es necesario hacer difusión para que la gente sepa que en México la tortura es un fenómeno generalizado. Es necesario la sensibilización para que la presión social individual y grupal pueda hacer que esto cambie porque si no hay voluntad política para que estas leyes efectivamente se apliquen, vamos a seguir teniendo un marco jurídico muy importante que no se aplica y se contraviene (…) para erradicar la tortura, la lucha contra la impunidad será fundamental, que se haga justicia ejemplificadora, y otros muchos más temas técnicos como de capacitación, de sensibilización, de selección de personal, de depuración del personal de estos órganos donde se encuentren las personas que están cometiendo el delito”, dijo.

Por último la maestra en psicología habló sobre la importancia de realizar un peritaje médico-psicológico en las victimas puesto que la tortura va más de una lesión física y busca “desestructurar a la persona”.

“Hay una afectación a la persona íntegramente, es decir cuando se coloca una bola en la cabeza de una persona para sofocarla y llevarla casi a la muerte por asfixia al desmayo, no sólo se está afectando su sistema respiratorios, sino la forma como se ve a sí misma, está sintiendo miedo, pánico, terror, entonces por eso un peritaje de un médico solo o psicólogo solo es incompleto porque la finalidad de la tortura es desestructurar a la persona como tal, es doblegar su voluntad, es quebrar su personalidad y por tanto debemos trabajar siempre junto médico-psicólogo”, finalizó.

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