Por: Valentina Pérez Botero
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Sucedió el mismo día: la publicación de la reforma educativa en el Diario Oficial de la Federación y la aprehensión de la lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) –la organización laboral más importante de América Latina- , Elba Esther Gordillo, por malversación de fondos.
Elba Esther, “La Maestra”, llevaba 24 años en el poder y planeaba conservarlo durante toda su vida. Aunque el desafío que significaba la excentricidad de sus cirugías plásticas, los lujos de carros, casas y jets; el hecho de amarrar los hilos políticos de la institución a la caducidad de su vida, era el reto más claro a los estatutos sindicales y la declaración explícita de su poder político.
La facción disidente del SNTE, la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), que se autodenomina la parte democrática de la organización sindical, ha tenido una oposición abierta a la figura de Elba Esther desde el día que asumió el cargo, pues alegan que ya tenía un historial de corrupción en la sección 36 donde fue secretaria general y su ascenso no fue democrático, sino una imposición del presidente en turno, Carlos Salinas de Gortari.
Pero el interés de la Coordinadora es el primer hecho del martes: la publicación de la reforma educativa, a la que se han opuesto enfáticamente por ser, en sus palabras “un atentado a la educación pública y al magisterio en general”. Ya desde el 25 de febrero, Guerrero se encuentra en paro indefinido de labores en un 65%, pero se espera que al finalizar esta semana ya sea el 90% del estado; manifestación que desembocará en la protesta nacional de 48 horas, del 4 al 5 de marzo, en la que participarán 20 estados de la república.
La postura oficial de la CNTE es que la aprehensión de La Maestra es resultado de la “lucha entre quienes detentan el poder de facto en el país, en donde las demandas legítimas de los trabajadores y del pueblo en general no están contempladas”, y van mucho más allá cuando se pregunta qué pasará con la dirigencia del magisterio o cuál es la estrategia política de fondo, pues la estructura en sí, como lo apunta Braulio Mena Lagunas, director Político Nacional de la CNTE, “No es una persona. El carácter corporativo del sindicato es un instrumento del Estado que lo utiliza para controlar”.
La CNTE, además de los cargos oficiales imputados a nivel federal, la hace responsable por lesiones, homicidio calificado, evasión de presos, fraude procesal, despojo, enriquecimiento ilícito, fraude electoral, fraude en contra de la Secretaría de Educación Pública y violación a los estatutos del SNTE.
Si la detención y el proceso penal de La Maestra resulta en la desarticulación –mínimamente parcial – del corporativismo del que habla Mena Lagunas, la acción contribuiría a devolverle, como dijo Emilio Chuayffet, secretario de Educación Pública, “La rectoría de la educación al Estado”, pero tendría un segundo costo colateral: el reembarnecimiento del presidencialismo en México.


