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¿Cómo aprovechar las tabletas en el aula?

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El Toque / Jorge Tirzo

(27 de agosto, 2014).- Un total de 700.000 tablets o tabletas electrónicas serán entregadas por el gobierno federal de México a alumnos de primaria. La medida en sí no es ni buena ni mala, pues su éxito depende de muchos otros factores. Sin embargo, es positivo que se hagan esfuerzos para disminuir la brecha digital en México.

No todos estuvieron conformes. Si uno revisa los comentarios en redes sociales, se encuentra con críticas que podrían englobarse en los siguientes argumentos:

  • -Muchos niños no tienen Internet en sus casas, así que las tabletas no les servirán de nada.
  • -Las familias preferirán venderlas para ganar algún dinero.
  • -Los maestros no están capacitados en computación para hacer uso de estos recursos.
  • -La Secretaría de Educación Pública (SEP) no tiene contenidos especiales para tablets.

Aunque todo lo anterior es cierto, en menor o mayor parte, la realidad es que la brecha digital también es una problemática social que debe ser atendida cuanto antes. Si esperamos a que las comunidades del país tengan satisfechas todas sus otras necesidades, será demasiado tarde.

En tiempos donde el uso de las nuevas tecnologías no es un lujo, sino una necesidad para ejercer la mayoría de los empleos, dejar comunidades desatendidas podría ser como condenarlas al analfabetismo digital.

Las propuestas

Sin embargo, no con tener una tablet se solucionará mágicamente el problema. Uno de los factores clave es la disponibilidad de Internet gratuito dentro de las escuelas con ruteadores dentro de cada aula, como en principio contempla este programa. Eso garantizará que los alumnos puedan usar esta herramienta y acceder a Internet.

Es deseable que las escuelas públicas funcionen permanentemente como nodos de conexión para las comunidades, adonde cualquier ciudadano pueda recurrir para conectarse a Internet. Experiencias previas, como el programa Enciclomedia impulsado por Vicente Fox, nos muestran que si no se le da un uso real a la tecnología, ésta se vuelve un gasto inútil que sólo acumula polvo a costa del erario público.

Por eso, propongo algunas ideas para aprovechar estas 700.000 tabletas en las aulas de primaria:
1.- Usarlas en el salón de clases:
Aunque suena obvio, a muchos maestros puede parecerles un sacrilegio. Gran parte de los docentes mexicanos siguen viendo a los dispositivos electrónicos como un “distractor” o una “pérdida de tiempo”. Es por eso, que prohíben su uso durante la hora de clase, cuando justamente esa puede ser una gran oportunidad de trabajo.

En vez de prohibir que los alumnos “se distraigan” del monólogo del profesor, es necesario usar las tabletas para que sean ellos quienes investiguen, redacten, fotografíen, etc.

Por poner un ejemplo, en vez de dictar un monólogo sobre la Revolución Mexicana, las clases de historia podrían enriquecerse haciendo que los alumnos participen activamente en el aprendizaje. Un equipo podría buscar las fotos de los héroes de la patria y compartirlos en una galería; otro, elaborar una línea de tiempo con los principales acontecimientos; otro podría entrevistar en video a algunos compañeros para sondear sus conocimientos al respecto. Todo, desde sus tabletas. Luego el profesor puede resolver dudas, corregir directamente sobre sus trabajos en progreso y servir de guía en el aprendizaje.

2.- Promover su uso fuera del salón de clases:
Otra obviedad que no lo es. Inevitablemente, en los ratos de ocio, muchos alumnos usarán sus tabletas para jugar Angry Birds o cualquier otro juego de moda. Sin embargo, el uso de estos dispositivos fuera de la escuela no tiene por qué limitarse a ello.

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La clave está en que las tareas no sean simplemente “hacer un resumen” o “copiar la biografía” de algún personaje. Las tabletas serán realmente aprovechadas cuando las tareas reten a los alumnos. Por ejemplo, para las clases de ciencias naturales es posible fotografiar o videograbar experimentos científicos. Un alumno podría llevar una bitácora de su proyecto a través de la tableta. Para las asignaturas de conocimiento del entorno, aprovechar Google Maps y Street View en las tareas puede ayudar a comprender los conceptos de localización, civismo, historia de la comunidad, etc.

3.- Publicar contenidos específicos tanto oficiales como del grupo:
Uno de los grandes logros del México post revolucionario fue la Comisión de Libros de Texto Gratuitos que cada año entrega el material didáctico a todos los alumnos sin ningún costo.

Valdría la pena ir modernizando este programa a través de libros electrónicos, interactivos multimedia, programas autoevaluativos y otros contenidos digitales.

Si el gobierno está gastando millones de pesos en imprimir libros, es posible reestructurar esos gastos para dar cobertura a todos los alumnos a través de dispositivos móviles. De hecho, ya hay un gran número de contenidos en línea (en su mayoría PDFs de los libros impresos, pero algo es algo). Sin embargo, muchos profesores desconocen la existencia de estos materiales o simplemente no están capacitados para usarlos en clase. Nada que un programa de capacitación no pueda mejorar.

Simultáneamente, los maestros de aula también pueden usar estos recursos digitales para generar sus propios contenidos específicos del grupo. Por ejemplo, pueden usar sus tabletas para elaborar blogs sobre los contenidos de la clase e incentivar discusiones con sus alumnos.

Cada grupo podría generar proyectos de publicación que sirvan tanto a los objetivos de aprendizaje, como a la comunidad. Por ejemplo, podrían publicarse antologías de textos (cuentos, poemas, crónicas) sobre su comunidad, su familia o sus intereses personales.

4.- Los maestros deben liderar el cambio:
Difícilmente los alumnos harán un buen uso académico de sus tabletas electrónicas si no ven a sus propios profesores hacer lo mismo. Si las clases se siguen dictando con monólogos aburridos, los alumnos nunca utilizarán sus dispositivos con fines educativos.

Son los maestros quienes deben apropiarse de las tabletas para leer, producir contenidos didácticos, exponer puntos clave de la clase, tomar anotaciones de seguimiento del grupo e incluso pasar lista.

Iniciativas como Google Classroom, Edmodo o Moodle permiten a los profesores crear entornos de aprendizaje de forma gratuita. Es necesario ir más allá de la lista de papel y las fotocopias para educar digitalmente con el ejemplo.

5.- Involucrar a los padres en el proceso de aprendizaje digital:
Si hay alumnos y profesores ajenos a los nuevos dispositivos, muchos padres de familia los desconocen por completo. Muchos pueden confundir una tableta electrónica con un simple videojuego o una “pérdida de tiempo”. Esto podría disuadir su uso en casa. Es necesario que los profesores promuevan mecanismos para que los padres de familia también entiendan que dichas tabletas son herramientas de aprendizaje e incluso animarlos a usarlas ellos mismos.

Por ejemplo, una entrevista a los padres, la elaboración de un álbum familiar o la incorporación de comentarios pueden ser tareas que acerquen a los padres a las tabletas. De esta forma, ellos mismos verán a sus hijos utilizarlas con fines didácticos y es posible que se animen a incorporarlas a sus propias actividades laborales. Es necesario que los padres vean a los dispositivos como herramientas necesarias para el aprendizaje para que así no caigan en la tentación de venderlas o tenerlas arrumbadas.

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