La pequeña Kafka es una gatita que nació sórda, pero James Dickenson, su dueño, se ha esmerado en enseñarle a comunicarse por medio de lenguaje de signos, gracias a esto ella es capaz de entender cuándo tiene que dar la patita, cuándo debe seguir o parar y cuándo es hora de ir a la cama, entre otras cosas.
Kafka forma parte de una familia luego de que James y su prometida decidieran adoptarla el verano pasado cuando se mudaron de casa.


