(12 de septiembre, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- Comuneros de San Lorenzo Acopilco realizarán en las primeras horas de este lunes, una movilización para exigir al gobierno federal, parar el ecocidio que significaría echar a andar las obras para construir un túnel de 4.7 kilómetros de largo por 30 de ancho en Cuajimalpa, como parte de las obras del tren interurbano México-Toluca.
Alfredo Reyes, presidente comunero electo de San Lorenzo Acopilco, acompañado de sus compañeros Miguel Guerra, Rafael Pérez y sus abogados, Isaac Salinas García y Juan Carlos Torres Bernal, declararon que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), sin previa autorización, pretende dar el visto bueno para que constructoras dinamiten una parte del Cerro de las Cruces, ubicado en la comunidad de Acopilco, para continuar con la construcción del túnel.
Los comuneros informaron que los habitantes de la población y de zonas aledañas, se mantienen en alerta, ante lo que denominaron “un posible madruguete” para avanzar en la construcción del túnel, pues en el lugar donde se pretenden llevar a cabo estas, ya hay presencia de maquinaria pesada, incluida una retroexcavadora; además, advirtieron que si la Secretaría de Comunicaciones avala el avance del proyecto sin contar con el respaldo de la comunidad, podría generar un levantamiento social.
Isaac Salinas García, apoderado legal del Frente Único de Comuneros de San Lorenzo Acopilco, denunció que, de acuerdo a información oficial que pudo recopilar a través de varias fuentes, hay indicios de acuerdos realizados entre el gobierno federal y el exdirigente de la organización, Gabino Sandoval Baltazar, para que este cediera la zona donde se quiere construir el túnel.
Además, sostuvo que los mismos indicios apuntan a que Sandoval Baltazar recibió un cheque de la dependencia a cargo de Gerardo Ruiz Esparza, por 47 millones de pesos, mismo que, curiosamente, fue girado a su nombre y no al de la comunidad.
Salinas García recordó que 2 mil 344 comuneros de San Lorenzo Acopilco fueron reconocidos como poseedores y propietarios de mil 500 hectáreas, a través de un fallo que emitió el pasado 15 de junio de este año el Tribunal Unitario Agrario del Distrito 8, mismo que fue publicado el 22 de agosto de 2016 en el Diario Oficial de la Federación (DOF), por lo que todos los acuerdos hechos entre Sandoval Baltazar y funcionarios de la SCT, carecen de legalidad.
Rafael Pérez y Miguel Guerra explicaron que, tomando en cuenta que ni a las autoridades federales, locales o delegacionales les interesa la defensa de los bosques y manantiales de la demarcación por ser “más propensos a los negocios y afectos al dinero”, la comunidad optó por salir a las calles para llamar la atención de los capitalinos y la de todos los habitantes del país, y denunciar el atropello que pretenden hacer con los recursos forestales de la zona en conflicto.
Se prevé que a la manifestación de los comuneros de Acopilco también acudan integrantes de Greenpeace-México, diputados locales, constituyentes y federales, organizaciones agrarias y sociales de la capital; también haya presencia de funcionarios de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) y de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF).
Hace algunos meses, Revolución TRESPUNTOCERO dio cuenta de la problemática que generó la misma obra entre vecinos de la delegación Álvaro Obregón, por la intención de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de construir sobre una zona habitacional y luego sobre barrancas, una parte del tren.
Vecinos de la avenida Vasco de Quiroga, alertaron que era inviable la entrada de maquinaria pesada y la construcción de las llamadas “ballenas” por dicha vía, por ser una zona con gran cantidad de minas, lo que podría representar grandes riesgos para la población y para los posibles usuarios del transporte.
La presión social coadyuvó a que las autoridades cambiaran el trazado del tren; sin embargo, el rechazo a la obra se mantiene.
Recientemente, Esparza Ruiz declaró –luego de supervisar el avance de la obra- que el recorrido de 58 kilómetros entre ambas terminales durará 39 minutos.


