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Comunicación Social: un proyecto en construcción

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La guerra mediática en México: el desafío de la comunicación plural y efectiva

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En “la mañanera” del 9 de febrero del año en curso, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dio una clave fundamental para consolidar un diagnóstico sobre el grave problema de comunicación social que enfrentamos en este país: nos recordó que el derecho de las audiencias a estar plural, veraz y ampliamente informados no está garantizado porque los medios de comunicación convencionales, como la prensa, la radio y la televisión privadas, mantienen desinformada a la población para así operar en contra de la continuidad de esta 4a transformación.

La principal —si no es que la única— herramienta firme y sistemática del gobierno actual para contrarrestar esta guerra mediática, con la que la mafia que estaba en el poder pretende regresar en el 24, ha sido la Conferencia Mañanera que desde hace 4 años mantiene nuestro Presidente desde las siete de la mañana, todos los días de la semana. Un ejercicio que se basa en la Televisión, una tecnología que si bien es de probada efectividad, tiene también limitaciones.

A pesar de este esfuerzo monumental del Presidente parece que la estrategia no ha sido suficiente. Razones pueden ser varias: el horario de transmisión, el formato de larga duración; el hecho de que los medios tradicionales manipulen la información proveniente de la conferencia y la usen en contra del propio gobierno; el escaso acceso a Internet o, probablemente, una mezcla de todo lo antes dicho e incluso algunos factores más. De esto, el acceso a la tecnología, incluidos los espacios en donde se encuentre información que pueda complementar, disminuiría esta falta de acercamiento de las audiencias a una información más plural y diversa. Las distintas dificultades tecnológicas de todo tipo, que gran parte de la población enfrenta, impiden, por ejemplo, ver “La Mañanera” con mayor facilidad y en diferentes horarios. La tecnología para el bien común y la solución completa al acceso generalizado de un mayor número de mexicanos al internet es todavía un ideal y uno de los desafíos principales asociados al diagnóstico aquí presentado.

Es grave que la ofensiva comunicacional de corte fascista en contra del Presidente, de funcionarios públicos emblemáticos y en contra de las políticas y los principios de la 4a transformación, ya tenga efectos exponenciales. Todo parece indicar que esta manipulación social va dirigida a que la alianza de gobierno de la 4T en el poder legislativo federal pierda la mayoría relativa así como en los congresos locales. Por otra parte, la misma ofensiva comunicacional la utiliza la oposición para desacreditar las nuevas propuestas presidenciales y desanimar a amplios sectores de la población que han apoyado a la transformación en estos años. Esto se hace evidente cuando se compara la preferencia poblacional hacia el Presidente con respecto a MORENA o sus partidos políticos aliados. Esto lo vemos, por ejemplo: cuando el 65% de la gente apoya la figura del Presidente, pero solo entre el 35% y 45% lo hace por MORENA como partido político o cuando encontramos una diferencia preferencial aproximada de 15 a 20 puntos porcentuales entre el 60% de aceptación del Presidente y comparada con la más reciente votación por MORENA que rondó entre un 39% y un 46%.

Esta brecha entre legitimidad presidencial y preferencia electoral es crucial para entender el problema que tenemos hacia adelante. Específicamente para las próximas elecciones en Coahuila y el Estado de México así como para las presidenciales del 2024 que por el inherente desgaste del ejercicio del poder ya están matizadas por esta guerra mediática y judicial o “lawfare”. Frente a esto, la realidad es que no existe una estrategia comunicacional efectiva, eficaz, convincente y articulada, ni desde el Gobierno de la 4T ni desde MORENA para contrarrestar la guerra mediática de la derecha.

Instituciones como el Sistema Público de Radiodifusión del Estado o RTC de Gobernación están normados por difusos criterios de “Pluralidad” que les obligan a dar acceso a interlocutores que con falsas banderas de neutralidad demeritan el propósito de un medio público que es el de dar acceso a información relevante y hacer disponibles a sus audiencias contenidos de alta calidad sin importar su capacidad adquisitiva. Lo anterior hace que no haya espacios suficientes para comunicadores o periodistas a medios con amplia difusión para defender, aclarar o contrarrestar la guerra mediática contra el proyecto de nación actual. MORENA, por su lado, todavía no nos muestra cuál es su programa comunicacional, para que de manera efectiva y colectiva podamos sentir que estamos formalmente organizados para informar amplia y pluralmente a todos los ciudadanos.

Frente a la problemática de que a pesar de contar nuevamente con medios de difusión y tecnologías de información, pero sin estrategia de comunicación ni mensajes claros, estoy organizado un amplio grupo de académicos, artistas, políticos intelectuales y comunicadores de todas las áreas para poder sugerir y plantear estrategias y acciones comunicacionales y organizativas en defensa, promoción y continuidad de la 4a Transformación.

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