Estudiantes en paro del Instituto Politécnico Nacional (IPN) endurecieron su postura frente a las autoridades de la institución y de la Secretaría de Educación Pública (SEP), denunciando un esquema de presunto desvío de fondos, hostigamiento policial y el abandono financiero que mantiene en jaque el futuro de los próximos ciclos escolares.
En entrevista exclusiva para Revolución 3.0, representantes del movimiento estudiantil desglosaron los ejes centrales de su pliego petitorio, destacando la urgencia de un presupuesto emergente, la auditoría a fundaciones privadas y la desaparición de los cuerpos de seguridad internos.
De acuerdo con los testimonios de los paristas, la crisis actual del Politécnico gira en torno a la opacidad en el manejo de los recursos. Los estudiantes exigen la desaparición de los convenios con asociaciones civiles que recaudan fondos a nombre de la institución.
“Queremos que todo lo que se ha recaudado a nombre de nuestra educación sea regresado e invertido en ella”, señaló una de las voces del movimiento.
Aseguran que, tras suspenderse el cobro de cuotas de inscripción a través de la Fundación Politécnico, la administración presuntamente canalizó dichos cobros mediante el patronato “Corazón Blanco”.
Los manifestantes exigen abrir carpetas de investigación por presunto desvío de fondos que involucren a los altos mandos de la institución, lanzando fuertes críticas a la gestión de las autoridades actuales.
Para solucionar la crisis a corto plazo, el movimiento estudiantil exige un presupuesto emergente que garantice la conclusión del semestre 26.2 y el inicio del 27.1, así como la liquidación de la deuda millonaria en pagos pendientes a docentes, trabajadores y personal de limpieza de cada unidad académica.
Asimismo, demandan garantías por escrito de no represalias académicas o administrativas para los participantes de las movilizaciones y el inicio de un proceso profundo para democratizar la elección de autoridades en el IPN, reconociendo que esto último representa un reto complejo que trasciende el simple cambio de directores locales.
Silencio de las autoridades y acoso en las “Vocacionales”
Ante las movilizaciones, los estudiantes denunciaron un “silencio absoluto” por parte de la dirección general del IPN. Afirman que la única respuesta del director, Arturo Reyes Sandoval, ha sido solicitar de manera externa un incremento presupuestal emergente del 45 por ciento, sin sentarse a dialogar de fondo con la comunidad.
Otra situación alarmante, según los huelguistas, se vive en los Centros de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT), conocidos como “vocacionales”. Los estudiantes exigen la desaparición inmediata de los Comités de Seguridad y Contra la Violencia (COPS), un cuerpo de seguridad integrado por expolicías federales.
”Es un cuerpo que solo se encarga de amedrentar, intimidar y desestabilizar movimientos. Los que más sufren este tipo de represión son los de las vocacionales, que son menores de edad. Los reprimen y los acosan incluso cuando los chicos toman sus instalaciones”, denunciaron.
Un movimiento de todo el Politécnico
A pesar de que las protestas comenzaron en planteles específicos como la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), los paristas enfatizaron que la lucha no pertenece a una sola escuela, sino a toda la comunidad politécnica.
”Este movimiento no es mío, no es un movimiento de Ciencias Biológicas, es un movimiento de todo el Politécnico. Así seamos tres escuelas, estamos luchando para todos”, concluyó el representante estudiantil
Así, aseguraron que el paro se mantendrá de forma indefinida hasta obtener respuestas claras y soluciones de raíz a la crisis institucional.


