(27 de marzo, 2015).- El despido de la periodista Carmen Aristegui hace poco más de una semana de la empresa MVS, ha generado un sin fin de opiniones respecto al caso. Analistas y expertos coinciden en que el caso de Aristegui deja ver serios problemas para el periodismo en México: la censura gubernamental y el ataque a los periodistas.
The New York Times publicó esta tarde un artículo en el que el caso de Aristegui sirve para desmenuzar la situación para el periodismo mexicano.
De esta forma el diario estadounidense comienza recalcando que el caso Aristegui ha despertado la furia de un país con una intensa atmósfera política actualmente. La periodista “se ha convertido en un emblema de la libertad de prensa”, asegura NYT, “Muchos periodistas sostienen que la Sra. Aristegui es parte de un intento más amplio por parte del gobierno para limitar la agresiva cobertura de noticias”.
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Raúl Trejo, experto en medios por la UNAM, señaló que la radio en la actualidad es menos plural de lo que lo era hace un par de semanas (tiempo aproximado del despido de Aristegui).
“Los periodistas recibieron el mensaje. Periodismo de investigación no es bien visto por el gobierno, y menos aún si se utiliza para investigar los conflictos de intereses”, declaró Ricardo Rafael, escritor y coordinador del programa de periodismo en el CIDE.
The New York Times destaca el trabajo realizado por los 17 reporteros del equipo de investigación que dejó al descubierto la corrupción de Enrique Peña Nieto, Angélica Rivera y Luis Videgaray tras la adquisición de un par de casas a uno de los empresarios favoritos de Peña desde que éste era gobernador del Estado de México. Grupo HIGA, empresa que les vendió las ya famosas “casas blancas” ha sido el gran beneficiado de las administraciones peñanietistas, a cambio de las dos mansiones referidas.
El gobierno de Peña Nieto agoniza “en el rostro de la ira pública por la desaparición de 42 estudiantes de la Normal Rural en septiembre pasado (…) la popularidad del presidente y su credibilidad se desplomaron” sentencia en diario neoyorkino.
Sobre la misma línea asegura que Peña Nieto y su partido, el PRI, han asegurado por décadas la docilidad de los medios mediante sobornos y amenazas, con intimidaciones que van desde cortar el suministros del papel (para los medios impresos), auditorias o la suspensión de publicidad oficial, mismos de los que tampoco se salvan los locutores y editores de radio y televisión.
“Hoy los escándalos de la familia presidencial y su círculo inmediato son relegados a las páginas interiores, enmarcada siempre por la versión oficial” confirma el analista político Jesús Silva-Herzog, “Bajo la dirección del señor Peña Nieto, el gobierno ha estado tratando de restaurar algunas de las viejas formas de control, utilizando publicidad gubernamental y su autoridad a través de las concesiones”, acompaña el diario estadounidense.
El artículo de The New York Times retoma diversos informes sobre la situación del periodismo mexicano y la censura gubernamental ante trabajos críticos que afecten su imagen.
La Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias publicó un informe en 2014 en el que concluye que los medios de comunicación se enfrentan hoy en día a la “censura suave” hacia los propietarios de medios y periodistas.
El Comité para la Protección de Periodistas profundiza un poco más asegurando que la situación en los estados de México es aún más delicada que para los que lo hacen en la zona metropolitana. “La violencia ha hecho a México uno de los lugares más peligrosos del mundo para ser periodista”.
Artículo 19 informó que en México un reportero es acosado, amenazado o atacado casi todos los días. Ésta situación se ha agravado con Peña Nieto toda vez que la mitad de los ataques a trabajadores de la información provienen de miembros de su estructura gubernamental, o directamente de él, como se presume en el caso Aristegui.
El conflicto entre la periodista mexicana y la empresa MVS de Joaquín Vargas, se originó tras un supuesto mal uso del logotipo de la radiodifusora para participar en el proyecto civil Méxicoleaks, plataforma web que permitirá filtrar información delicada relacionada con la clase política mexicana de manera anónima, garantizando así la protección de las fuentes. Toda la información filtrada a través de la plataforma ciudadana será comprobada y si es el caso investigada por los medios de comunicación que participan en el proyecto, entre ellos Proceso.
El gobierno considera a Méxicoleaks como un peligro para su estabilidad, ya que las investigaciones derivadas de la filtración de documentos oficiales puede sacar a la luz más conflictos de intereses, asegura Ricardo Rafael.
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