Redacción Corazón 3.0 / @corazón3.0
(17 de junio, 2014).- Guantes y bolas. Mucho huevo. Demasiado corazón. Con agallas y una portentosa actuación del portero Guillermo Ochoa, la selección mexicana le sacó un punto a Brasil en Fortaleza que los deja con autodependencia para buscar el boleto a octavos de final en el tercer partido contra Croacia.
Estadio repleto. El máximo partido a jugar posible en el escenario. Los once de Miguel Herrera no fueron ningunos ‘ratones verdes’, se acabó la era del miedo escénico y con mucha personalidad, le jugó de tú a tú al poderoso anfitrión, que por momentos atropelló a los mexicanos en velocidad, pero que en coraje no pudo vencerlos.
Los locales tocaron más fuerte la puerta. Fueron cuatro las atajadas de Guillermo Ochoa, tres de ellas dignas de Neur, de Buffon o de Casillas. Desactivó remates de Tiago Silva, Fred y Neymar. Fue el hombe clave entre un equipo que jugó aplicado, superado en ocasiones por las bandas, pero con personalidad y propuesta en la medida en la que tuvieron la pelota.
Hubo incluso un lapso en el que el ‘Olé’ de la afición mexicana se impuso ante la samba. Los primeros 15 minutos del complemento México dominó y a través de su conductor, Héctor Herrera, generó opciones que por poco detuvieron el corazón de Brasil entero.
Al final, ya con el partido roto, la balanza se pudo inclinar para cualquiera, pero ni Raúl Jiménez, ni Tiago Silva estuvieron finos y el primer empate del Grupo A se decretó. La ilusión mexicana crece, se le empató al favorito y anfitrión.
Hubo muchos guantes y muchas bolas.
Foto: AP


