(08 de marzo, 2016).- Desde 2007, la empresa “Las Monjas Valle de Bravo” compró tres terrenos en La Peña, Valle de Bravo; EdoMex para construir la “plaza comercial Patio Verde”, lugar donde se encontraba la cultura matlazinca.
El lugar cuenta con un desarrollo administrativo, habitacional y un panteón ceremonial de gran esplendor. Durante los últimos 70 años los vestigios han sido destruidos por maquinaria, con la colaboración directa del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), gobierno estatal y ayuntamiento, afirma Sebastián Barragán en una investigación para Mexicoleaks.
Dicha investigación que se muestra completa en el portal de Aristegui Noticias muestra que el predio Casa de Ídolos, en la zona arqueológica de La Peña, era uno de los últimos espacios en resistir el embate inmobiliario, pero en diciembre de 2015 el INAH ordenó desmantelar y enterrar estructuras prehispánicas, algunas calificadas como “monumentales”, para dar paso a la construcción de un centro comercial en terrenos de los empresarios Alejandro Martí y Alejandro Aboumrad.
Ante tales actos del instituto que salvaguarda el patrimonio histórico del país se sumó el apoyo del ayuntamiento de Valle de Bravo, que entregó la licencia de construcción para la plaza comercial sin verificar que el terreno no era construible.
El valor cultural de la zona es incalculable: desde el año 600 de nuestra era, Valle de Bravo era sede de una civilización de gran prosperidad y actividad cultural.
En cuanto a la parte empresarial interesada se data que desde 2007, la empresa “Las Monjas Valle de Bravo” compró tres terrenos en La Peña para construir la “plaza comercial Patio Verde”, según consta en la Manifestación de Impacto Ambiental autorizada por la Secretaría del Medio Ambiente mexiquense en diciembre de 2012.
Según el Registro Público de la Propiedad del Distrito Federal, esta empresa fue constituida en 2006 por Alejandro Martí García, presidente de la organización México SOS y fundador del emporio deportivo Grupo Martí, y de Alejandro Aboumrad Gabriel, quien figura en el consejo de administración de Grupo Carso.
Para cualquier tipo de construcción o uso de suelo en la zona, la ley ordena que antes de cada obra el INAH debe verificar si hay vestigios arqueológicos que vale la pena rescatar o conservar. Dos de los tres terrenos fueron investigados por arqueólogos en 1989 y 2007, por lo que cumplían todas las normas para iniciar la obra.
La empresa y el gobierno del Estado de México avanzaron los trámites, ignorando que uno de los tres terrenos, el conocido como “Casa de ídolos”, nunca fue inspeccionado por arqueólogos.


