Y es que el “Error de Diciembre” o “El Efecto Tequila” detonaron en 1994 porque ya se venían gestando desde el gobierno de Miguel de la Madrid: reducción de la inversión pública en salud, educación y en todos los rubros directamente relacionados con una política de desarrollo. Al mismo tiempo, la agricultura y la industria sufrían desde 1989.
No obstante, en esa época el país se encontraba inmerso en un proceso de cambio y apertura comercial, bajo la promesa de la modernidad por la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), la inclusión de México como miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), además de la privatización de la banca y la entrada de capital extranjero.
El doctor en Economía por la Universidad de París X, señaló que esa época fue “una crisis macroeconómica desatada por las contradicciones e inestabilidad inherente al modelo neoliberal (…) relacionadas no sólo con la brusca apertura comercial, sino con la desregulación de la cuenta de capitales de la balanza de pagos que abrió la puerta al capital financiero y convirtió a la economía mexicana en un espacio para la especulación”.
De los “errores de diciembre” a los crímenes de Ayotzinapa
Y es que a pesar de la aprobación de reformas estructurales durante la administración de Peña Nieto, la economía nacional está lejos de expandirse a todo su potencial. La combinación de factores externos, así como las dudas que generan los movimientos sociales y la inseguridad, ha llevado a que la mayoría de organismos internacionales, instituciones del sector privado, e incluso el mismo gobierno, ajusten a la baja sus expectativas de crecimiento del PIB.
“Hoy tenemos un esquema casi idéntico al de 1994. Sólo que en lugar de ‘bandas de flotación’ para el ajuste cambiario se puso en pie un sistema de libre flotación del peso. Según los voceros del régimen, este esquema permite ajustar el tipo de cambio en función de la oferta y demanda del dólar y otras divisas de referencia. Eso es falso, como lo demuestra la intervención del Banco de México (BM) y como lo prueba el crédito flexible del FMI para sostener el tipo de cambio”, señala el profesor Nadal
El investigador del Centro de Estudios Económicos menciona que entre 2006 y 2008 las reservas del BM pasaron de 67 a 73 mil millones de dólares. En 2009, cuando la Fed inicia su programa de flexibilización monetaria, las reservas de México alcanzaban los 83 mmdd, pero a partir de ese año el crecimiento fue explosivo, pasando los 100 mmdd en 2010, 150 mmdd en 2012 y llegando a los 192 mmdd este mes de diciembre.
“Para México, la combinación de cambios en la postura de la Reserva federal, el contagio de la debacle del rublo, la caída persistente del precio del petróleo y la aberrante respuesta del gobierno a los acontecimientos de Ayotzinapa son la poderosa mezcla explosiva de una nueva crisis que toca lo más profundo del Estado. El neoliberalismo es sinónimo de represión y el único error de diciembre es creer que sin modificar ni un pelo del modelo económico la sociedad mexicana puede tener su ‘transición democrática’”, concluye.


