(09 de enero, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- La reforma educativa de Enrique Peña Nieto trae consigo un “terrorismo evaluador”, que intenta someter al magisterio política y administrativamente. Además, no sólo excluyó a los docentes en su diseño, sino que contempló la participación de actores que no conocen nada del tema educativo, como los empresarios.
Así lo consideró el Dr. Alberto Arnaut Salgado, académico del Colegio de México, quien además sostuvo que la evaluación docente que contempla la llamada reforma educativa la aplicarán “dos burocracias”-la SEP y el INEE- y no personal adecuado para realizar dicha tarea.
Al participar en la charla “Evaluación docente: hostigamiento al magisterio”, el académico lamentó el comportamiento del gobierno para con los maestros en su afán de imponer la evaluación. Aseguró que no existía la necesidad de someter a los docentes a “este viacrucis”, en donde se castiga con el desempleo a aquellos que no resultan “idóneos para el sistema”.
“Los maestros tratan de huir de esta situación de terrorismo creada con el Servicio Profesional Docente. Es un terrorismo evaluador, que condiciona la permanencia de los maestros en su trabajo”, señaló.
Esta clase de medidas, indicó, no tienen precedente en México. Aseguró que en décadas pasadas en lugar de violar los derechos laborales del magisterio, se les brindaba “estabilidad” con opciones reales para que los profesores consolidaran su formación profesional, sin la amenaza de perder el empleo.
“Además de todo son evaluados por agentes que no pertenecen ni siquiera al sistema educativo, sino a un organismo privado que fue al que se contrató para evaluar a los maestros y de esa manera ver si tienen derecho o no a permanecer en el empleo, o ver si tienen derecho o no a un crédito, a promoverse, a ingresar a nuevo programa de estímulos salariales”, dijo.
En palabras del exdirector de la División de Estudios Políticos del CIDE, la evaluación docente es un exceso de la llamada reforma educativa. En este sentido enfatizó que la idea de evaluar proviene del sector empresarial que metió las manos en estos cambios constitucionales.
“La evaluación es otro exceso, y la ven como la panacea. Se les paso la mano. La idea de una evaluación con consecuencias laborales es una idea empresarial. Estos señores no estaban pensando en evaluar para mejorar los programas o condiciones de la docencia, estaban pensando en evaluar para reprobar y correr a los maestros, en evaluar para someter a los maestros.
“Lo que están tratando de decir es que la ‘calidad educativa’ sólo se puede lograr con la precariedad en el empleo de los profesores, así como lo hacen ellos (los empresarios) con sus empresas, con los contratos flexibles; “si no te sometes, te vas” así le dicen a sus empleados en sus empresas. Es grave transferir la administración laboral empresarial a la gestión de la educación básica y la profesión docente”, argumentó.
Arnut Salgado manifestó que el escenario ideal de evaluación tendría que ser aquel donde los maestros evalúan a maestros, pues son los que están cerca del trabajo cotidiano en las escuelas. En este sentido criticó que los administradores del sistema educativo no son los “idóneos”, pues “que mejor que los maestros, los verdaderos expertos en educación” para hacerlo.
Grave que empresarios metan las manos
El académico criticó que en el diseño de la llamada reforma educativa se haya dejado afuera la voz de uno de los principales actores del proceso enseñanza, aprendizaje: los profesores. Lamentó que en la construcción de la legislación se haya dado prioridad al sector empresarial.
“Es muy grave que empresarios, que no saben nada de la educación básica, tengan más participación que aquellos a los que quieren profesionalizar (los maestros)… Lo que hay en esto es una estrategia de sometimiento político, administrativo, sobre el magisterio. Y eso es muy grave, y es uno de los mayores problemas.
“Toda la sevicia se está cargando contra el magisterio de educación básica, media superior, y eso es aberrante. Lo más aberrante es que se quiere profesionalizar al magisterio de educación básica sin la participación de aquellos a los que se quiere profesionalizar. Es más aberrante aún que hasta nuestros días tengan más participación gente que ni conocen ni quieren ni valoran a la escuela pública y a sus maestros y menos con su sistema de formación normalista como son los empresarios. No quieren ni valoran ni les importa conocer”, precisó.
Por otro lado, Arnaut Salgado criticó la posición que ha tomado Aurelio Nuño desde su llegada a la Secretaría de Educación de Pública (SEP). Detalló que debido al uso excesivo de la fuerza para imponer la llamada reforma educativa, Nuño se ha colocado más como un secretario de Seguridad que el encargado de la educación en México.
“Lo más dramático y contradictorio del Servicio Profesional Docente es la amenaza al magisterio: ‘o te sometes o te vas’. Y esa ha sido la frase más repetida del secretario de Educación pública desde hace dos o tres meses.
“A Nuño ya se olvidó el discurso que dio cuando recién tomó el cargo, en donde decía: ‘en esta etapa vamos a continuar la reforma educativa-que por cierto no es educativa- de la mano y muy cerca de los maestros’, pero ya no como secretario de educación, sino como secretario de seguridad, porque en lugar de ir de la mano con los maestros ha ido de la mano con la policía federal, para acuartelar a los maestros y desde ahí llevar a los campos de concentración en donde se les somete a evaluación”, señaló.
En este contexto, dijo, el gobierno ha dejado de lado a los maestros y su única intención es someterlos.
“Los maestros no participaron en el proyecto del Servicio Profesional Docente, no participaron en el debate de la reforma Constitucional, no participaron en la elaboración de la Ley General del Servicio Profesional Docente ni en la operación del Servicio. La única participación que han tenido es la de someterse, porque si no, se van”, dijo.


