(3 de agosto del 2014).- La guerra entre el Estado de Israel y la organización musulmana Hamas, ha cobrado la vida de más de mil 500 palestinos en 25 días de bombardeos, ataques terrestres y ataques contra objetivos de la milicia y la población civil en la Franja de Gaza. En medio de la tensión, la muerte y las ruinas, familiares de las víctimas han comenzado a desenterrar a sus familiares sepultados entre edificios derruidos.
Los médicos locales dijeron que al menos 110 personas han muerto en la región de Rafah en las últimas 24 horas; mientras que centenares más han resultado heridos. Al menos mil 707 palestinos han muerto y otros 8 mil 920 heridos en Gaza, desde que la ofensiva militar de Israel comenzó el 8 de julio.
Sin embargo, bajo el constante fuego de la artillería aérea, y el temor de los servicios municipales que podrían remover los escombros, algunos han tenido que desistir ante el riesgo de que cohetes impacten nuevamente en los objetivos civiles. Justo ahí donde la devastación y el polvo se acumulan sobre montañas grises.
“Ahora somos capaces de desenterrar los cuerpos de la gente de debajo de la tierra”, Subhi Radwan, el alcalde de Rafah, dijo a la cadena de información Al Jazeera. Explicó que su oficina recibe cientos de llamadas de auxilio, pero los camiones de la municipalidad no puede acceder a la mayoría de las áreas y la gente ha tenido que hacerlo con sus propias manos.
Sin ningún existen lugares donde almacenar a los cuerpos muertos y la gente ha tenido que acondicionar refrigeradores utilizados comúnmente para resguardar sus alimentos, para que los cadáveres no se pudran.
De hecho, el viernes pasado, un proyectil israelí atacó una ambulancia en Rafah, matando a tres miembros de la tripulación médica: Yousef Elshiekh Eid, Yousef Darabeh y Atef Alzamli. Mientras tanto, el único hospital de la ciudad, Abu Yousef Al Najjar, ha tenido que ser evacuado ante el riesgo de que una nueva tanda de misiles impacten sobre éste.
Casi la mitad de la ciudad fue sometida a un bombardeo israelí el sábado, por lo que es difícil de organizar los entierros apropiados. “Las personas heridas nos llaman… pero no podemos llegar a ellos”, dijo un conductor de ambulancia local. “Nadie está a salvo, equipo de la ambulancia, los trabajadores municipales y civiles en sus hogares, se ven afectados”, dijo el alcalde Radwan a Al Jazeera.


