Por: Enrique Legorreta
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El asesinato del entonces presidente Francisco I. Madero en la antigua Penitenciaria de Lecumberri, además del vicepresidente José María Pino Suárez, marcó la estrategia de los que querían obtener el poder en un estado que aún no obtenía una estabilidad después de la Revolución Mexicana.
Con este hecho que marcó la historia de México, se realizaron este 22 de febrero homenajes por el centenario luctuoso de la muerte de estos personajes que dieron paso al cambio de la política en un país que buscaba su identidad por tantos ideales que habían en el ambiente.
Depositan ofrenda floral y guardia de honor
En la residencia oficial de Los Pinos, Enrique Peña Nieto, acompañado de Enrique Madero Bracho, Gustavo Madero Muñoz, líder nacional del PAN, Emilio Chuayffet, secretario de educación; el titular de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong y los titulares de Marina, Francisco Saynz, y del Ejército, Salvador Cienfuegos, quienes precedieron la conmemoración recordando el legado que dejo el ex presidente Madero.
El sobrino de Madero, Enrique Madero, señaló a la presidencia que la vida actualmente no es la misma que hace 100 años, pero las desatenciones sociales asemejan la situación de desigualdad que se tenía en 1913 y que hasta la fecha no se ha atendido.
El secretario de educación, Emilio Chuayffet, habló de lo importante que fue Francisco I. Madero para la democracia del país, además de que logro poner algunas tablas para la educación del país: “propició la creación de escuelas rurales, los comedores comunitarios, casas para estudiantes, la ampliación de la educación superior y diálogo con los profesores para que ellos vivieran mejor” señaló.
Aunque actualmente la democracia del país sufre una crisis por los resultados electorales de las elecciones del 2006 y 2012 que pusieron en duda el estado democrático, se recordó a Madero como el apóstol de la democracia que murió por la traición de uno de su más cercanos colaboradores.


