Las obras ferroviarias que conectarán la Ciudad de México con Pachuca y Querétaro, así como la planeación del tramo Querétaro–Irapuato, ya están detonando un impacto laboral de gran escala. De acuerdo con el general Gustavo Vallejo, responsable de los proyectos, estas obras podrían generar entre 400 mil y 500 mil empleos directos e indirectos solo en 2025.
México–Pachuca: cimentaciones, viaductos y hasta 60 mil empleos
En el tramo Ciudad de México–Pachuca ya se ejecutan trabajos sobre el derecho de vía existente. Se construyen terraplenes, plataformas para las vías y cimentaciones para viaductos elevados que saldrán desde Jaltocán, en las inmediaciones del Aeropuerto Felipe Ángeles, hacia Tizayuca.
Actualmente, este frente de obra emplea a más de 6 mil trabajadores y la proyección es alcanzar 20 mil empleos directos y 40 mil indirectos conforme avance la construcción de talleres, cocheras y subestaciones eléctricas.

México–Querétaro: trazos optimizados y hasta 200 mil puestos
En el tramo Ciudad de México–Querétaro, de 226 kilómetros de vía doble para pasajeros, también se trabaja sobre derechos de vía y en la apertura de nuevos frentes, ya que el tren de pasajeros requerirá trazos menos sinuosos que los actuales.
Se realizan obras para desvíos logísticos, ampliación de plataformas y estudios topográficos que permitan definir estaciones y puntos de mantenimiento. Con estos avances, se estiman entre 45 mil y 50 mil empleos directos, además de 150 mil indirectos, que se sumarán conforme se abran más frentes de trabajo.

Querétaro–Irapuato: ingeniería básica lista para licitar
Paralelamente, se concluyó la ingeniería básica del tramo Querétaro–Irapuato, fundamental para iniciar los procesos de licitación. Vallejo explicó que este estudio define el trazo, las necesidades técnicas y la estrategia de subdivisión en segmentos, lo que permitirá abrir nuevas fases de obra a inicios de 2026 y, con ello, extender la generación de empleos.

El general subrayó que estas cifras de empleo —que podrían alcanzar el medio millón de puestos sumando directos e indirectos— no solo reflejan la magnitud de la construcción, sino también la coordinación con dependencias como la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SCIT) y el INAH, que supervisa la protección de sitios arqueológicos.
“Conforme se libera más espacio y territorio estratégico, incrementamos los frentes de trabajo y, con ellos, la creación de plazas”, afirmó Vallejo.
Estas obras, añadió, buscan no solo conectar ciudades y reducir tiempos de traslado, sino convertirse en un motor de desarrollo regional que impacte en la economía local a través de empleos, infraestructura y servicios derivados de la construcción ferroviaria.
¡Rompiendo pronósticos! México mete segunda y acelera la economía con crecimiento del 0.7%


