Por Antonio Aranda/ Enviado especial
(13 de abril, 2016. RevoluciónTRESPUNTOCERO).- La Brigada nacional de búsqueda de personas desaparecidas en Veracruz realizó la segunda expedición de campo en el predio conocido como “La Pochota”, municipio de Amatlán con el objetivo de descartar la existencia de fosas clandestinas en la zona.
La búsqueda no arrojó evidencia de fosas clandestinas en el lugar, sin embargo, sirvió para eliminar el punto de una larga lista de sitios que de manera anónima han llegado a los activistas para solicitar que se investiguen.
Cerca de las dos de la tarde la brigada dio por terminada la exploración en “La Pochota” y decidió trasladarse al municipio de Omealcan, en ese momento uno de los rastreadores informó que recibieron una llamada vía teléfono celular que les advirtió continuar la búsqueda “bajo su propio riesgo” pues la zona a la que se dirigían estaba “muy caliente”.
Mario Vergara integrante de la brigada señaló que desde el domingo 10 de abril se solicitó a la Unidad para Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, a cargo de Sara Irene Herrerías, el acompañamiento de la Policía Federal como parte de las medidas cautelares para resguardar la seguridad de los brigadistas, hasta el día de hoy no sean presentado.
“La llamada llegó a un teléfono que no es el que difundimos durante la última conferencia de prensa. El gobierno ni busca a nuestros desaparecidos ni nos ayuda a buscar; desde este momento hacemos responsable al gobierno federal de nuestra seguridad; valoraremos las situaciones, pero estamos dispuestos a asumir los riesgos altos, no nos vamos a detener”, detalló Mario Vergara.
A pesar de la advertencia la brigada continúo su itinerario hacía el municipio de Omealcan. En este lugar el cártel de los Zetas y Cártel Jalisco Nueva Generación disputan la ordeña de los ductos de Pemex que transportan gasolina.
Utilizan drones en la búsqueda de desaparecidos
En la comunidad de Xúchiles, municipio de Omealcan el caudaloso río Blanco es un lugar reconocido por su belleza y aguas turbulentas, elementos que lo hacen un lugar propicio para deshacerse de los cadáveres, afirman los trabajadores de compuertas de un ingenio azucarero cercano.
Ante la dificultad de recorrer la zona a pie, la brigada de búsqueda de desaparecidos utilizó un dron para sobrevolar el área y verificar la existencia de restos humanos en el margen del río.
Aunque el aparato no reveló evidencia de restos humanos, un integrante de la brigada decidió bajar a la fosa y revisar un cúmulo de basura que el caudal del río arrincona contra la pared. Atado por la cintura con una simple cuerda, el activista bajó más de 20 metros para corroborar que entre la basura no estuviera atorado algún cadáver.
La segunda jornada de búsqueda concluyó sin ubicar fosas clandestinas, no obstante algunos de los ciudadanos veracruzanos que la integran se dicen optimistas. Este es el caso de Mónica García quien busca a su hijo Yair Valerio García de 17 años de edad, desaparecido desde el 4 agosto 2013 por la policía estatal.
“Yo no pierdo la esperanza, me desesperé de andar tocando puertas, solicitando ayuda y todo seguía igual. La brigada me ha dado un nuevo horizonte, hace lo que el gobierno nunca hizo: ¡buscar!, era lo que le pedíamos a (el gobernador Javier) Duarte: ¡buscar! Esto es lo que peleábamos siempre, la policía no hace esta búsqueda se queda en su escritorio”, criticó la madre de Yair.
Integrantes de la brigada nacional de búsqueda de desaparecidos señalaron que no solo han recibido información de manera anónima sobre lugares donde podrían encontrarse fosas clandestinas sino también mensajes de solidaridad y entusiasmo hacia su labor.








