Cristian tenía 14 años y era estudiante, lo levantaron y apareció agonizando con un disparo en la cabeza; “en Chilapa a los buenos los matan y a los malos los protege el Ejército”

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(10 de noviembre, 2017. Revolución TRESPUNTOCERO).- A inicios de marzo de este año, Cristian y sus compañeros de clase se organizaron para realizar una tarea en equipo. Por lo que el siguiente sábado salió de su casa pasadas las 12 del medio día.

A sus padres les comentó que terminando la actividad se encontraría con su novia y después regresaría a su casa. Pero esto último no sucedió. En el transcurso de ese día, el menor fue secuestrado por un grupo armado. De acuerdo con un testigo, al chico lo amagaron y subieron a un taxi con vidrios polarizados.

No se volvió a saber de él, pese a las diligencias que los padres realizaron en búsqueda de su hijo. Fue hasta el lunes, cuando finalmente lo encontraron, su ubicación era el barrio Panorámica, en Chilpancingo.

No estaba solo. Cristian, quien tenía un disparo en la cabeza estaba junto al cuerpo de otro menor de 16 años, quien fue identificado como Luis y que también tenía una bala en el cráneo, pero él sí estaba muerto.

“Cristian Peralta Rendón estudiaba la secundaria no era una mala persona, pero aquí en Chilapa ese es justo el problema. A los buenos los secuestran, los desaparecen para siempre o por poquito tiempo y luego los devuelven muertos con un disparo en los sesos, como le pasó al niño, solamente tenía 14 años. Era un inocente, porque eso es lo que caracteriza a los muertos de esta población: La inocencia”, comenta un poblador de ese municipio a Revolución TRESPUNTOCERO.

Además, la fuente que por temor a represalias prefirió mantenerse en el anonimato advierte que, “a los malos, los protegen los policías, el ejército, los gobiernos y ellos mismos también se protegen porque tienen armas, tienen el poder que les dio el Estado. La crueldad se ensañó en él. Lo abandonaron agonizando, le quitaron la ropa y lo dejaron en bóxers.

Con una bala en la cabeza era imposible que sobreviviera. Falleció dos días después en un hospital donde ya nada se pudo hacer. Lo que sucede es que muchas veces a esa edad los quieren para carne de cañón o para que trabajen en los sembradíos de amapola, algunos aceptan por temor a morir y otros se niegan y los ejecutan. No es que sea éste el caso, pero aquí los casos en donde se recluta de esa forma a los menores abundan tristemente”.

El fin de semana pasado en Chilapa, Guerrero, se encontraron siete cadáveres descuartizados y aún se estaban carbonizando dentro de bolsas de basuras abandonadas en un camino de terracería de esa comunidad.

“Ese fue el más reciente hallazgo, sin embargo, desde hace más de tres años la región se ha visto acechada por la violencia, provocando muertes, desapariciones, secuestros y con ello desplazamiento forzado. No es que no haya sucedido antes, pero con la gran mentira de una guerra contra el narco que solamente era mero pretexto para invadir domicilios, levantar y desaparecer civiles como una doctrina del terror, el narco tuvo libertad para empoderarse mientras las fuerzas de seguridad pública y armadas se dedicaban a detener inocentes.

La región es una zona considerada por los grupos delincuenciales como privilegiada. Por lo que se la disputan los traficantes de goma de opio, el paso necesario y región de siembra. Por eso corren a la población, quieren sus tierras, sus viviendas o que trabajen para ellos a cambio de dejarlos vivir, en situaciones de las más deplorables, pero vivir al fin. Y en cuanto a la seguridad, los elementos o están conectados o simplemente para no morir, cuando llegan encargados de resguardar aquella zona hacen como que no ven y así hasta que son removidos. Salvan la vida y los delincuentes continúan con sus acciones violentas e ilícitas, por eso es que las acciones de seguridad son un rotundo fracaso”, señala a Revolución TRESPUNTOCERO el especialista en temas de seguridad, Esteban Aceves.

En el último año, Chilapa ha cobrado relevancia al mantenerse de manera constante en las noticias, siempre en temas de violencia, puesto que ya es considerada una de las regiones peligrosas de la entidad. Siendo su caso emblemático en de mayo de 2015, cuando al menos 16 personas desaparecieron.

Lo anterior ocurrió en el contexto de la llegada violencia de aproximadamente 300 hombres armados que tomaron el pueblo y crearon un ambiente de terror contra toda lo población por varios días, sin que esto provocara movilizaciones policíacas para recobrar la seguridad de dicha población.

Con 120 mil habitantes, Chilapa “es paso obligado para salir de una zona montañosa de Guerrero donde se cultiva amapola. Existe una pugna entre dos grupos delictivos que están enfrentándose entre sí por el dominio de las rutas para el trasiego de la goma de opio, que sirve de base para la elaboración de la heroína”, ha explicado el vocero del Grupo de Coordinación Guerrero, Roberto Álvarez Heredia, con respecto a la violencia que se ha hecho ya cotidiana.

El abandono es la causa de la violencia en Chilapa, afirma el especialista. “No existe una estrategia, lo que hacen los gobiernos, ahora el de Astudillo es pedir tropas, el gobierno federal para acallar por periodos, los gritos desesperados de ayuda las envía, se instalan en un sitio, esperando la delincuencia no los amenace y pasar desapercibidos lo más que se pueda es todo lo que se ofrece, cuando quieren aportar un poco más, entonces hacen rondines. Pero eso no funciona, no sirve porque ni siquiera se hace con el objetivo de intentar combatir una violencia, no se protege a nadie y tampoco se busca a ningún desaparecido. Porque si algo tienen muy claro las fuerzas de seguridad y las armadas es ‘no molestes a la delincuencia’ ya sea por colusión o por temor”.

Esta semana, Roberto Álvarez Heredia, dio a conocer que, Chilapa ocupa el segundo lugar en homicidios dolosos, en tanto que Acapulco se posiciona en el primer lugar. Dijo también que Chilapa ha sido un tema permanente en las últimas reuniones de seguridad en la entidad.

El funcionario declaró: “Actualmente hay vigilancia permanente del Ejército, están intensificando sus actuaciones, incluso hay instalación de cuatro puestos ubicados de Chilpancingo hasta Iguala y en el interior también hay puntos donde se revisan vehículos, se hará lo mismo en Chilapa”.

En cuanto a los desaparecidos, Aceves indica que es uno de los temas más complejos que sufre la población de Chilapa, “porque es vivir con la incertidumbre de no saber si tu familiar está desaparecido o ya es una víctima de homicidio doloso o está siendo torturado o aparezca mañana muerto en alguna carretera o con suerte, años más tarde en alguna fosa clandestina y con un poco más de suerte que sea identificado y tengas la certeza que sí es él.

Esa es una idea posiblemente ‘despiadada’, pero no irreal es lo que a diario están padeciendo las familias, las que se arriesgan se van de ahí, las que no, se quedan pensando si mañana alguno de sus seres queridos regresará bien a su casa. Así se vive en la región”.

Por su parte, el poblador señala que de nada sirve los operativos, “solamente para que tengamos miedo de la delincuencia y del ejército o policías que nos tratan mal, que son a la misma población a la que nos revisan como si estuvieran seguros que somos los delincuentes. Y que bueno que fuera parejo, uno lo entendería. No es así.

Se hacen los valientes contra los que aquí vivimos, los que tenemos miedo de las bandas que se disputan la zona (Los Rojos y Los Ardillos), ellos conocen quienes sí son los peligrosos porque hemos visto como les dan el paso, los saludan con respeto. Eso de la estrategia de seguridad es pura pantomima para que los medios y la gente que oye de nuestra tragedia piense que ya nos están protegiendo, pero no es así. Continuamos viviendo una violencia diaria, no sabemos cuándo nos tocará, pero sí sabemos que es muy probable que perdamos la vida de manera violenta, por algún disparo o en un levantón, más que por una enfermedad”, indica.

De acuerdo con el especialista, “con frecuencia entre 2016 y 2017, Chilpancingo se ha convertido en la zona de abandono de cuerpos. Muchos de los levantones que comenten los grupos delincuenciales y que terminan en homicidio son localizado en aquella zona.

Es la ruta que les queda a los Ardillos puntualmente, ya que son ellos los que tienen el control de la ruta Chilapa-Chilpancingo. Cabe señalar que muchas veces tanto este grupo armado como Los Rojos se hacen pasar como policías comunitarios para controlar y espiar a la población que hace un intento de protegerse”.

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