Por: Zazil Carreras
Twitter: @ZazCarreras3_0
Patti Rundall, líder de la Coalición Internacional contra el Conflicto de Interés, señaló que desde fuera se aprecia que “México está siendo vendido a las empresas” ya que se les está permitiendo participar en el diseño y la aplicación de las políticas públicas.
La colaboración de las empresas como PepsiCo y Nestlé en la Cruzada contra el Hambre representa un riesgo para la salud de las personas. “A ellos sólo les interesa ampliar su participación en el mercado aunque digan que están preocupados por la salud y por ayudar al gobierno. Eso es mentira”, subrayó la activista.
En conferencia de prensa, Rundall dijo que en otros países también ha habido esa injerencia. Ocurrió en Brasil, pero se terminó por las protestas de organizaciones sociales que denunciaron el daño que causa a los niños el consumo de los productos de la trasnacional Nestlé, por sus contenidos altos en azúcar y sal.
A su vez, Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, denunció que la cruzada del gobierno de Enrique Peña Nieto empezó sin haber creado el comité científico que debería avalar las acciones, y en cambio, sí hay prisa por formalizar el acuerdo de colaboración con la industria de alimentos y bebidas.


