Representantes de los gobiernos de Washington y La Habana sostuvieron una reunión bilateral para abordar temas críticos de la agenda común, destacando el cerco energético que asfixia a la isla como el punto central del debate. La noticia fue confirmada este lunes por el diario oficial Granma.
El encuentro, que se produce en un contexto de renovadas amenazas y sanciones por parte de EEUU, contó con la participación de secretarios adjuntos del Departamento de Estado y, por la parte cubana, funcionarios a nivel de viceministerio de Relaciones Exteriores.
Fin del cerco energético, la prioridad
Alejandro García del Toro, subdirector general a cargo de EEUU en la Cancillería cubana, fue el encargado de detallar los pormenores de la cita. Según el funcionario, la delegación cubana puso sobre la mesa, con carácter de “máxima prioridad”, el cese de las restricciones que impiden el suministro de combustible a la isla.
”La eliminación del cerco energético contra el país fue un tema de máxima prioridad para nuestra delegación. Este acto de coerción económica es un castigo injustificado a toda la población cubana”, afirmó García del Toro.
El diplomático calificó las medidas estadounidenses como un “chantaje a escala global” contra estados soberanos, defendiendo el derecho de Cuba a participar en el libre comercio y recibir exportaciones energéticas sin represalias externas.
A pesar de la retórica confrontativa que ha marcado la relación bilateral en los últimos meses, el balance del encuentro fue matizado. García del Toro aclaró que la reunión no se basó en ultimátums ni exigencias unilaterales y ninguna de las partes estableció fechas límite o planteamientos conminatorios.
El intercambio fue descrito como “respetuoso y profesional“, lo que sugiere la apertura de un canal de comunicación técnica a pesar de las profundas diferencias políticas.
Aunque el diálogo no garantiza el levantamiento inmediato de las presiones estadounidenses, la presencia de funcionarios de alto rango de ambos países en la misma mesa señala un esfuerzo por gestionar la crisis y evitar un mayor deterioro de la estabilidad regional.


