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Damnificados en Tixtla denuncian saqueo de casas que les serían entregadas; les robaron puertas, ventanas y regaderas

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(18 de octubre, 2015).- 34 viviendas que fueron construidas en el Municipio de Tixtla, Guerrero, para los damnificados de los huracanes “Ingrid” y “Manuel”, hace tres años, poco antes de su entrega, ya fueron saqueadas, les desmontaron las puertas, ventanas, tazas del baño y regaderas.

Después de los fenómenos meteorológicos en 2013, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Urbano y Territorial (Sedatu) prometió la construcción de un fraccionamiento para reubicar a los damnificados a unos metros de la carretera federal Tixtla-Chilapa.

Aunque este proyecto tardó en hacerse realidad, se edificaron, en la mayoría de los casos, viviendas de 90 metros cuadrados, las cuales cuentan con sala-comedor, cocina y baño, aunque después del atraco han quedado inhabitables.

“He venido casi a diario y siempre me doy cuenta que a muchas casas les falta una puerta o una ventana”, refirió María Tepoltzin, una de las damnificadas.

Ante las denuncias de saqueo, que han sido varias, la Sedatu ha repuesto los accesorios, pero más tardan en colocarlos que en lo que son saqueados nuevamente, contó Rey García al tiempo que mostraba el reducido baño, donde la taza está desprendida y la regadera desapareció.

Cabe mencionar que aun cuando se aseguró que las casas ya serían entregadas, éstas no cuentan con drenaje, luz eléctrica, agua potable ni otros servicios. García recordó que, hace dos semanas, decenas de familias irrumpieron en el fraccionamiento debido a que la Sedatu, que encabeza la Secretaria Rosario Robles, aún no define la fecha de entrega.

“Estuvimos dos días en las casas y, durante ese tiempo, no hubo robos. Sin embargo, la puerta de la entrada no tenía la perilla y la tapa de la taza del baño ya no estaba”, contó Tepoltzin.

Con el desbordamiento de la Laguna Negra en septiembre de 2013, al menos mil 500 viviendas resultaron afectadas y un gran número de ellas fueron declaradas como pérdida total. Después de la tragedia, miles de personas que perdieron sus viviendas y pertenencias con la inundación, sólo han recibido una tarjeta electrónica de reposición de enseres domésticos por 10 mil pesos.

“Yo perdí mucho más que eso; lavadora, estufa, comedor, ropa y hasta algunas computadoras”, señaló Jorge García, integrante del Consejo de Familias Damnificadas. Mencionó que debido a todos los requisitos que puso la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu) para la reconstrucción de las viviendas y por lo tardado de la entrega, incluso muchos de los afectados han desistido de recibir el beneficio.

Los afectados que están a la espera de recibir una vivienda están expuestos a sufrir nuevamente inundaciones como las de 2013. “Las inundaciones por el desbordamiento de la Laguna Negra son historias que se han repetido a lo largo de muchos años, pero las autoridades se niegan a poner un remedio para que no haya más desgracias”, mencionó García.

Según él, el Consejo al que pertenece ha solicitado a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y a la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Estado de Guerrero (Capaceg) que se construya un canal controlado para evitar que cuando llueva se desborde la Laguna Negra; sin embargo, no ha habido respuesta.

Para dicho proyecto se requiere un presupuesto de alrededor de 400 millones de pesos, el cual en su momento fue aceptado por el ex Gobernador Ángel Aguirre y autoridades de la Conagua, pero hasta ahora todo sigue plasmado sólo en una minuta de acuerdos.

Es por eso que los integrantes del Consejo de Familias Damnificadas solicitarán a la recién instalada 61 Legislatura local que en el presupuesto del Gobierno de Guerrero se contemple una partida para esta obra, que permitirá expulsar las abundantes lluvias a otra zona. De lo contrario, los afectados de esta localidad aseguraron que reactivaran las protestas en los próximos días.

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