En todo el mundo, el tráfico de vida silvestre se considera el cuarto negocio ilícito más rentable, solo por debajo del narcotráfico, el mercado negro de armas y la trata de personas. En México, este ilícito se refugia principalmente en los pasillos de mercados tradicionales y el anonimato de las redes sociales.
Históricamente, puntos como el Mercado de Sonora o el de Mixhuca en la Ciudad de México han sido epicentros de esta actividad.
Sin embargo, este 2026 marca un punto de inflexión legal, pues tras años de lucha, colectivos y activistas defensores de los derechos de los animales lograron que las autoridades de la capital prohibieran la venta de animales vivos como gatos, perros, aves y peces en el Mercado de Sonora gracias a una orden judicial.
Criaderos ilegales y caza furtiva, las raíces de la comercialización
Si bien esto ha sido motivo de celebración para organizaciones y defensores, también han advertido que es una victoria en medio de redes que continuarán operando en la ilegalidad fuera del icónico mercado capitalino, principalmente en el entorno digital.
En 2022, el el Centro para la Diversidad Biológica, identificó que existe un mercado digital abierto, incluso en Facebook e Instagram, que permite que la flora y la fauna se compre y venda ilegalmente de forma cotidiana sin límites ni regulaciones.
En este sentido, es esencial distinguir entre dos formas de adquisición o “abasto” ilegal presentes tanto en los mercados como en internet. Por un lado, existen los criadero ilegales de animales de compañía y por otro el tráfico de la vida silvestre a través de la cacería furtiva.

La principal diferencia radica en el origen de los animales que se ponen a la venta. Mientras en el primer caso se propicia una reproducción descontrolada y clandestina de animales domésticos (principalmente perros y gatos de raza), en el segundo caso se involucra la extracción, transporte y venta de especies que pertenecen a la naturaleza y no han sido domesticadas.
En el Mercado de Sonora, muchos locatarios operan en una zona gris, mezclando especies de criaderos legales con ejemplares extraídos ilegalmente de su hábitat (principalmente loros y reptiles), lo que dificulta la labor de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA).
Crueldad animal y la preferencia por animales en peligro
Si bien la demanda no discrimina, existen grupos y especies bajo asedio constante. En México, está lista la encabezan las aves como loros cabeza amarilla, distintos tipos de guacamayas, tucanes, cacatúas y búhos. Todos en situación crítica y con prohibiciones de venta total.
A las aves le siguen los reptiles, como tortugas de desierto, iguanas verdes y ajolotes, los cuales poseen una alta demanda como animales de compañía. Por su parte, hay dos mamíferos que llaman especialmente la atención: el mono aullador y el mono araña, así como arácnidos como tarántulas.

En la lista también se encuentran los felinos, principalmente jaguares (partes y vivos), tigres y leones; estos además de estar en peligro de extinción, están entre las especies más demandas a nivel internacional. Finalmente están los animales marinos, como buches de Totoaba y caballitos de mar.
Se estima que el 77 por ciento de los animales traficados mueren antes de llegar al comprador final y en el caso de las aves traficadas en México, se calcula que esto ocurre con ocho de cada 10 ejemplares.
Posteriormente, el 90 por ciento de las aves que logran sobrevivir, pierden la vida por enfermedades, falta de cuidados o mala alimentación, de acuerdo con Juan Carlos Cantú, director de Defenders of Wildlife México.
Esto ocurre debido a que las especies se ven sometidas a condiciones terribles a lo largo de su captura, transporte y comercialización, de acuerdo a lo investigado por la veterinaria Andrea Alanís Sanchez. Estas condiciones se traducen en heridas, contagio de enfermedades, agresiones entre ellos y muchos otros accidentes, de acuerdo a la PROFEPA.
El Salto al Mercado Digital: Facebook e Instagram
Mientras los operativos presionan los mercados físicos, el comercio se ha mudado a la pantalla y México se ha consolidado como un escaparate mundial del comercio digital de vida silvestre.
Facebook e Instagram son las principales plataformas para la venta ilegal. Mediante grupos cerrados y el uso de palabras clave o “emojis” para burlar algoritmos, se ofrecen desde colmillos de jaguar hasta cachorros de tigre de bengala.

En 2025, en un esfuerzo por combatir este ilícito en la esfera digital, el gobierno mexicano y la empresa Meta sellaron un acuerdo que resultó en la eliminación de cientos de perfiles, páginas, grupos y publicaciones que promovían la comercialización ilegal de fauna y flora. No obstante, los traficantes son ágiles, creando nuevas cuentas en cuestión de minutos.
De acuerdo al gobierno federal, el principal factor que detona el tráfico ilegal de vida silvestre es la demanda de mercado, la cual a su vez es promovida por grupos de consumidores impulsados por diferentes valores sociales y culturales profundamente arraigados.
Un motor fundamental de esta demanda es el estatus social asociado con las especies objeto de tráfico, seguido del valor medicinal que se atribuye a muchos productos derivados de la vida silvestre. El mercado asiático genera la mayor demanda de especies a nivel mundial, siendo China el consumidor más importante.
Más allá de la pérdida biológica
El tráfico no solo daña los ecosistemas y vacía los hábitats, sino que representa un riesgo de zoonosis (transmisión de enfermedades de animales a humanos) y fortalece redes criminales que suelen estar ligadas al narcotráfico y al lavado de dinero.
“Comprar un animal silvestre no es un acto de amor por la naturaleza, es financiar su extinción.” — Mensaje de la campaña ‘Tu casa no es su casa’
Cabe recordar que, si se tiene conocimiento de publicaciones sospechosa en redes sociales o de venta irregular en un mercado, se puede realizar una denuncia anónima a denuncias@profepa.gob.mx o en el portal oficial de la PROFEPA.


