La Administración de Control de Drogas (por sus siglas en inglés, DEA) ha sido señalada como una de las agencias de mayor renombre en la detención de estupefacientes. Sin embargo, la otra cara de la moneda que presenta esta entidad, está llena de corrupción, violencia e influyentismo político.
La DEA fue creada en 1973 bajo el mandato de Richard Nixon bajo el objetivo de “controlar, reprimir y disminuir el suministro, distribución y consumo de narcóticos en Estados Unidos”.
Al principio la DEA tuvo un aceptable desempeñó, pero la agresividad administrativa de la institución los llevó más allá de su nación alcanzando límite extranjeros.
Tal es así que cuando inició su presupuesto era de 75 millones de dólares, en la actualidad goza de una estimación económica de 2 mil millones de billetes verdes.
Por otra parte, sus oficinas se han ido extendiendo a lo largo de la Tierra, la DEA cuenta con miles de agentes, investigadores y especialistas esparcidos por distintos países.
Según un estudio realizado por Carlos Pérez Ricart, titulado ¿Qué Hace la DEA en México?, estima que hay 91 oficinas distribuidas en 68 países.
En México, por ejemplo, hay oficinas en Tijuana, Ciudad Juárez, Nogales, Hermosillo, Monterrey, Matamoros, Mazatlán, Guadalajara, Mérida y CDMX.
En cuestiones de personal, a investigación publicada en la División de Estudios Internacionales del CIDE, calcula que existen 10 mil elementos, de los cuales 500 se mantienen fuera de Estados Unidos.
Las cifras son alarmantes ya que no hay otra agencia estadounidense que asigne tantos recursos económicos y humanos para tareas fuera de su país.
La influencia de la DEA en otro países
Colombia, sangre y caos
Usualmente la DEA acostumbra a vanagloriarse por controlar el tráfico de drogas en Colombia, una de las naciones cuyos cárteles se fortalecieron brutalmente.
No obstante, para Bruce Bagley, director y profesor de Estudios Internacionales de la Universidad de Miami, la realidad es diferente:
El académico especialista aseguró para BBC que la organización antidrogas ha provocado más daños colaterales en Colombia que reducción de narcóticos.
Bagley sostiene que el tráfico de drogas simplemente cambió de lugares estratégicos, y ejemplificó cuando el aire de una llanta desinflada se comprime donde hay presión pero sigue recorriendo la circunferencia del neumático.
Ello ha provocado que las guerras entre la DEA y los cárteles de drogas resulten en mayor número de pérdidas económicas y humanas.
El crimen organizado ha logrado ponerse al nivel de la DEA para crear delincuentes sanguinarios y desalmados.
Argentina, punto estratégico de la DEA
El ministro de gobierno misiones de Argentina, Marcelo Pérez, criticó fuertemente el tratado “Task Force” en el que la DEA trabajaría en capacitar personal de seguridad en la frontera con Brasil y Paraguay.
Marcelo Pérez aseguró que la medida ponía en una situación delicada a Argentina y podía marcar el futuro de su país, ya que “se trata del control efectivo de áreas estratégicas por sus recursos naturales, como el codiciado Acuífero Guaraní de 40.000 kilómetros cúbicos de agua potable”.
Estados Unidos ha utilizado a la DEA para interferir políticamente en otras naciones. Cabe destacar que la DEA como mencionamos antes, se forma en 1973, año en que fueron humillados en la Guerra de Vietnam, lo que obligó a Nixon a inventarse un conflicto contra las drogas, pero fuera de su país.
México no es la excepción
Influencia política
En 1986, la DEA intentó influir en la sucesión presidencial de México a través de dos agentes que intentaron negociar un intercambio de información con el diario Excélsior.
De acuerdo con el relato del columnista, Rogelio Hernández López, los agentes contaban con información muy valiosa sobre el asesinato de una de las plumas más memorables de México, Manuel Buendía Tellezgirón.
Ellos pedían a cambio detalles sobre los túneles cavados para la fuga de Rafael Caro Quintero.
Posteriormente el grupo de investigadores de Excélsior concluyó que la oferta de la DEA tenía la intención de generar impacto en el futuro político de México. Al final el propio Rogelio Hernández constató que la “información valiosa” de la agencia estadounidense solo eran transcripciones de notas.
Manipulación de testigos
Ignacio Morales Lechuga, procurador general durante la administración de Carlos Salinas de Gortari, lidió con uno de los casos más graves contra la DEA.
Como venganza ante el supuesto asesinato del agente encubierto de la agencia antidrogas, Enrique Kiki Camarena, la DEA exigió la extradición de tres altos mandos del gobierno, ya que sospechaban que eran “autores Intelectuales”.
Morales Lechuga negó la extradición y como revés, detuvieron arbitrariamente al doctor Humberto Álvarez Machaín, supuesto médico del Cártel de Guadaajara.
Álvarez Machaín, relata el ex procurador para El País, fue sacado de Jalisco en una bolsa negra para sentarlo en un tribunal de Nueva York.
El medio español le preguntó a Morales Lechuga si la DEA se equivoca, él afirmó y añadió que también “manipulan testigos”.
En 1992 durante una cena en San Texas, me reuní con el procurador americano, William Barr, con el jefe del FBI, William Sessions y con el director de la DEA, Robert Bonner. Dijeron que tenían pruebas contra tres altos secretarios de Estado de los gobiernos de De la Madrid y de Carlos Salinas. Les dijimos que conocíamos a esos testigos y sabíamos que les estaban pagando 5.000 dólares a cada uno y que no pasaban el examen mínimo para ser testigos.
Además recordó que en el caso del doctor Machaín, quien fue liberado tres años después, recordó al fiscal William Barr como una persona caracterizada “por realizar investigaciones basadas en indicios y no en pruebas contundentes”, y aseguró que solo quería satisfacer la opinión pública de Estados Unidos.
El atropello de Cienfuegos
El 15 de octubre, el ex titular de la SEDENA, Salvador Cienfuegos Zepeda fue detenido en Estados Unidos y acusado por vínculos con el narcotráfico.
El atropello de la DEA surge porque jamás hubo una notificación sobre las investigaciones en contra de Cienfuegos, mucho menos al momento de la detención.
Posteriormente salió a la luz pública una serie de evidencias en las que no hay pruebas contundentes sobre el vínculo del general con los narcotraficantes.
El objetivo de la DEA fue claro: propiciar la desconfianza entre el gobierno mexicanos y el ejército, así como de las relaciones bilaterales de Estados Unidos en tiempos electorales y álgidos.


