El neoliberalismo prometió que la riqueza de las élites caería como gotas sobre el resto del pueblo. La teoría, repetida durante décadas, aseguraba que si se apoyaba a las cúpulas empresariales, la prosperidad llegaría a las familias mexicanas. La realidad fue otra: pobreza creciente, desigualdad lacerante y corrupción desbordada.
Así lo expuso la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien subrayó que el modelo neoliberal fracasó y que su fin abrió paso a una nueva etapa económica que ya muestra resultados tangibles.
“Fue una teoría de que el mercado iba a repartir de mejor manera los recursos, pero ocurrió lo contrario: aumentó la desigualdad, la pobreza y la corrupción en torno al modelo”, sentenció.
Del hartazgo al nuevo modelo
El triunfo de Andrés Manuel López Obrador en 2018 representó, según la mandataria, la expresión más clara del hartazgo colectivo frente a un modelo que dejó deudas sociales profundas. Fue también el punto de partida para un modelo económico propio, diseñado desde la historia y la concepción mexicana de lo que debe ser el Estado.
No se trata de una copia extranjera, dijo Sheinbaum, sino de un modelo único, con raíces nacionales, que busca equilibrar desarrollo, redistribución y justicia social.
Fox admite el error
Incluso el expresidente Vicente Fox, reconoció recientemente su equivocación: no haber impulsado incrementos salariales que propiciaran una redistribución más justa. La confesión, aunque tardía, refuerza la crítica al modelo neoliberal que por años dejó a millones fuera de la prosperidad prometida.
Los resultados: millones fuera de la pobreza
La presidenta destacó que con el nuevo rumbo económico, el país vive una reducción histórica de la pobreza.
“Hay resultados, 13.5 millones de mexicanos salieron de la pobreza”, afirmó
Sheinbaum subrayó que los beneficios alcanzan también a sectores que antes parecían intocables, como la banca.
La combinación de salarios más altos, programas sociales universales y un Estado activo en la redistribución ha sido el motor de este giro.
Un modelo con sello mexicano
Sheinbaum insistió en que lo alcanzado es fruto de un modelo con identidad propia:
“Es un modelo único que no se copió de nadie, viene de nuestra historia y de la concepción de qué debe representar el Estado mexicano.”
Para el gobierno, la nueva etapa no solo significa más justicia social, sino también la posibilidad de demostrar que México puede construir su propio camino económico, distinto al neoliberalismo que prometió mucho y entregó poco.


