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Denuncian vecinos ecocidio en la zona norte de la CDMX por obra de la SCT; más de 17 mil árboles podrían ser talados

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(10 de septiembre, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- Desde hace cinco años, la Secretaría de Telecomunicaciones y Transportes (SCT), pretende construir un viaducto elevado que podría afectar a los vecinos de al menos 12 colonias ubicadas sobre la Avenida Insurgentes, en las inmediaciones de la delegación Gustavo A. Madero y alrededor de siete comunidades más del municipio de Ecatepec de Morelos, en el estado de México.

En un principio, la dependencia buscaba que la obra agilizara el flujo vehicular de la avenida Montevideo a la colonia Santa Clara, en el Edomex; sin embargo, en el 2012 hubo un revés en los planes, pues la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), negó el permiso a la obra por su impacto ambiental.

Cuatro años más tarde, la dependencia a cargo de Gerardo Ruiz Esparza –y una de las más cuestionadas del gobierno federal por la poca transparencia con que ha llevado a cabo las licitaciones de varias obras, la cancelación de otras y el aparente favoritismo por constructoras cercanas a funcionarios públicos, incluido el mismo Peña Nieto y su relación con Grupo Higa– vuelve a la carga pero ahora, con un trazo más amplio que podría abarcar la zona de La Raza, lo que afectaría a más colonias y a alrededor de 150 mil habitantes del norte de la capital.

“El problema más grave, es que pretenden cometer un ecocidio en la zona de Potrero, donde están los últimos camellones que tenemos. Todo lo demás ya lo han destruido: para ampliar el paradero de Indios Verdes también destruyeron y ahora ya no caben, el transporte público está sobre las avenidas de la colonia, sobre el Acueducto y ahora pretenden hacer lo mismo en Potrero. Se calcula que mínimo, serían 7 mil árboles los que podrían ser talados”, denunció María Guadalupe Alonso Canseco, habitante de la colonia Santa Isabel Tola, en entrevista con Revolución TRESPUNTOCERO.

Vecinos de al menos ocho colonias organizadas de la zona norte de la Ciudad de México (y 600 más a título personal de habitantes de otras localidades) enviaron solicitudes a la Cámara de Diputados –en particular a la Comisión de Medio Ambiente- para que analice el caso y haga las observaciones correspondientes a la Semarnat, toda vez que el proyecto fue ingresado a dicha dependencia para su evaluación, por segunda vez, el pasado 31 de agosto y un día después, se incluyó en un listado de obras sujetas a revisión que publicó la secretaría.

Además de la intervención de los diputados federales, vecinos organizados de la zona exigen que la Semarnat detenga de raíz la obra, o en su caso, realice una consulta pública sobre la viabilidad de la obra, así como poder acceder a los plazos que marca la ley para realizar las observaciones que consideren pertinentes.

En la manifestación de impacto ambiental se detalla que las colonias del estado de México perderían menos árboles que las ubicadas en la capital. Para los vecinos, es más que obvia la razón: en el lado mexiquense –cuya administración estatal es encabezada por Eruviel Ávila, emanado del Partido Revolucionario Institucional (PRI)- ya se acabaron los árboles y han convertido todo el entorno en vialidades.

“Queremos que no se construya esta obra. Desde hace cinco años, hemos estado alertando de que esta obra no tiene ningún beneficio; al contrario, van a traer 30 mil vehículos más a la zona, lo que implica más contaminación y mayores problemas de salud. Todo el ruido, toda la contaminación nos va a afectar aún más, pues de por sí, es una zona complicada”, advirtió Alonso Canseco.

La obra prevé la construcción de seis carriles –tres en dirección al estado de México y el mismo número rumbo a la ciudad- y para ello, talar los árboles que se encuentran sobre el camellón de Insurgentes para poder instalar las columnas.

Adultos mayores, los más afectados

“Son bastantes árboles los que pretenden tirar. Lo que nos han informado es que es un aproximado de entre 12 y 17 mil árboles los que quieren talar, lo que generaría un impacto muy importante. Se supone que defienden el pulmón de nuestra ciudad y quieren quitan tantísimos árboles que además, son álamos, fresnos y ahuehuetes. No es justo que nos los quiten”, comentó Regina Ortega, vecina de la colonia Tepeyac Insurgentes.

Además del ecocidio, a los vecinos de la zona les preocupa que el ingreso de maquinaria pesada provoque enfermedades o circunstancias que les afecten de manera directa, como la disminución en la presión de agua para uso doméstico con el objetivo de privilegiar la obra, fenómeno que ya han detectado cuando en colonias aledañas comienzan este tipo de trabajos.

“Pedimos que se nos escuche, que nos tomen en cuenta, somos ciudadanos y podríamos quedar muy afectados por esto”, agregó.

Para la representante de la colonia Guadalupe Insurgentes, Julia Castañeda Carreón, los principales afectados serían las personas de la tercera edad que viven en dichas localidades y cuya población representa casi el 80% del total.

El único legislador de la Comisión de Medio ambiente que se interesó en la problemática fue el perredista Fernando Rubio, quien se comprometió a buscar diálogo con la Semarnat para gestionar la organización de la consulta pública.

 

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