(12 de marzo, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- El populismo en México tiene un origen autoritario, su mayor representación es el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Esta tendencia surge a raíz de las acciones de los gobiernos grises, impopulares o mediocres, como el actual, que busca explotar los sentimientos de las masas para ganar el favor de éstas, esto sin realizar transformaciones profundas del orden de dominación existente, aunado a esto no mantiene en sus bases el apoyo de una clase obrera autónomamente organizada, sin necesidad de soborno alguno, explica el filósofo y sociólogo Jürgen Habermas, en exclusiva para Revolución TRESPUNTOCERO.
“La cultura del priismo, se ha caracterizado por el uso de personas en situación humilde, a quienes les ofrecen dádivas inmediatas con el fin de mantener cupo lleno en un mitin, comprometer el voto, e incluso vigilar que las acciones fraudulentas sean protegidas, dando como resultado una parafernalia populista”, afirma el sociólogo.
Y agrega “en 2006 y 2012 el candidato de izquierda fue catalogado como ‘populista’, principalmente porque años atrás otorgó pensiones a adultos mayores en la capital de su país, estando al frente de ésta; ese tipo de apoyos son tan básicos como la seguridad social en países de primer mundo, dicha medida incluso fue adoptada por sus contrarios, tanto en el gobierno federal como en otros puntos del país, cayendo en una contradicción de ideas”.
Puntualizando que “cuando un candidato mantiene un liderazgo político carismático, el contrario busca desacreditarlo, calificándolo como ‘populista’, intentando que ese sea el significado para su lucha social y su humanismo, como ha sido la tarea de las derechas mexicanas en los últimos 12 años, ya que éstas solo pueden llegar a ocupar una silla presidencial cuando la compran y al dejarla se queda empapada con sangre de inocentes”.
La socióloga Fernanda Nanclares afirma “con frecuencia las altas esferas del poder buscan confundir a las sociedades, a manera que el nacionalismo y el compromiso con la patria se presente como ‘populismo’, lo que ha venido promocionando el PRI y Acción Nacional (PAN), con respecto al representante de la izquierda moderada Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien ha construido con la fuerza de la voluntad y de la razón, una carrera política que al menos hasta hoy aún no la pueden calificar de corrupta, aunque las investigaciones han sido exhaustivas, caso contrario a quien mantiene el liderazgo de este arruinado país, y se le descubrió en menos de un año, casas de dudosa procedencia y favoritismos a las compañías que le han dado beneficios como la construcción y diseño de sus propiedades”.
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El sociólogo Alain Touraine, comenta en exclusiva para Revolución TRESPUNTOCERO “el populismo del partido en el poder, emergió cuando dio inicio a la estrategia de superar el desequilibrio del poder económico, y la trágica situación de seguridad, por medio de la entrega de uno que otro elemento de convencimiento capitalista (dinero, pagos en especie), que al mismo tiempo tiene como fin el beneficio electoral, a contraposición de ello, existe la lucha de políticos que mantienen la ideología de izquierda que nació en Bagdad, en donde los elementos principales son: la independencia nacional, modernización política e iniciativa popular (no populista), donde se aportan los elementos necesarios para levantar de las crisis a lo que mantienen mayor grado de vulnerabilidad, con un principio de amor al prójimo por encima de los intereses personales”.
Basándose en la denominación que el sociólogo alemán Max Weber hace sobre lo que describe a un político carismático, Nanclares apunta que el cargo político más alto de México debe ser entregado a un líder que obtenga el reconocimiento de un pueblo, no por legitimidad, sino porque representa un deber con ellos, una esperanza, un cambio y lo más importante, una figura que se manifiesta de forma honrada y servicial.
Y agrega, “no hay líderes absolutos, el liderazgo siempre será una constante que se busca reivindicar cada día, sin que falte eficacia ante las exigencias específicas impuestas por la naturaleza de la sociedad que ha de ser dirigida, justo lo que no pasa en México, ya que con Enrique Peña Nieto vivimos una constante escena trágica en lo político, económico y social”.
“Se debe entender que si el populismo no es una tendencia de los luchadores sociales, y no se les calificó de populistas a personajes imprescindibles como Gandhi, Nelson Mandela o Martin Luther King, que presentan características similares con AMLO debido al calificativo de ‘defensor de las clases pobres”, ésta tampoco podría catalogarse de populista”, sentencia Nanclares.
Tourine afirma “basándonos en los argumentos de Durkheim, el carisma político procede del carisma espiritual, consecuentemente dicha característica, mantiene su espacio de actuación de forma más próxima a lo derivado de la fe y lo sagrado, jamás de lo profano, lo superfluo, representadas en excesivos gastos particulares y extravagantes lujos, frente a una sociedad en pobreza extrema”.
“Es risible como Peña Nieto afirmó durante su campaña que no cedería ante el populismo, sin saber qué significaba el concepto, ya que mientras lo relacionaba con las acusaciones que una gran parte de la sociedad hacía en su contra, por otro lado firmaba un decálogo con propuestas que sí eran populistas, porque prometía proyectos sin especificar la fuente de financiamiento, solamente para ‘entusiasmar y engañar’ al pueblo”, sentencia Nanclares.
Y argumenta “volvimos nuevamente al México quebrado, ejecutado y fracasado de los años 80, todo esto con la receta de los 10 puntos populistas, que vislumbraba la detonación de la deuda e inflación. Y como ejemplo Peña Nieto afirmó ‘vas a ganar más por tu trabajo, ya sea en tu negocio o en tu empleo’. La solución se reducía a dos opciones, por decreto se incrementarán los salarios y/o para las empresas se elevarían las exenciones fiscales, cuestiones que nunca un priista permitiría”.
“Hoy ante su inminente desprestigio, Peña Nieto aprovecha cada circulo de gente humilde reunida para afirmar ‘es momento de ensuciarse los zapatos’, y añadir que ‘el gobierno debe estar cerca de la gente y entender la crítica constructiva’, demagogia populista, cubierta de adulación frívola hacia una sociedad, que no importa el estrato social, se encuentra en peligro de desaparición o muerte, debido a la ineptitud de todos los miembros de su gabinete que trabajan solamente para incrementar su capital económico y político, y como es lógico a la propia, por mantener el papel de títere o administrador de riquezas que desde su llegada al poder están en manos de compañías privadas”, puntualiza Nanclares”
Agregando, “no existe mayor ejemplificación de populismo que los vales de medicamentos, regalar útiles escolares con los colores del PRI, tarjetas de descuentos, televisores, lentes y dinero, hechos que son dados a conocer por el presidente como logros, gastando millones, del erario público, en una publicidad cuyo objetivo es mantener un mínimo de reconocimiento, hecho difícil después de nunca legitimarse, pero sí obtener el ser señalado como ‘el peor presidente de la historia mexicana’, debido a su indiferencia, nulo método de gobernabilidad y figura política”.
“Un verdadero candidato que luche con el pueblo y busque en primer lugar el bienestar de su país, no debe mantener ningún tipo de pacto o alianza con el detractor de las clases desprotegidas, un pensador de izquierda, no debe pasar por encima de sus principios e ideales, con tal de obtener un puesto político que se vislumbra como maquina de dinero y no como un compromiso social y humano”, comenta Tourine.


