(13 de octubre, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- “Dejar mi pueblo en estas circunstancias y a mi edad (poco más de 70 años), es una de las peores tragedias, que nunca imaginé”, aseguró, mientras abandonaba su vida y su hogar acompañada de un menor con síndrome de down, una de las habitantes con mayor edad, que fue desplazada forzosamente, de una de las comunidades acechadas por la Marina en el norte del país.
Siete comunidades, entre ellas, Verano, El Águila, La Iguana, Río Barragán, son hoy pueblos fantasmas, a causa de los constantes ataques por parte de elementos de la fuerza aérea, los cuales han sido denunciados por los habitantes de los pueblos, quienes han perdido familiares, incluidos menores de edad, en el constante fuego abierto a las casas.
Los ataques se recrudecieron desde el martes en la noche, cuando elementos de las Fuerzas Armadas sobrevolaron en helicópteros negros, con el nombre de ‘Marina’, éstos casi rozaban los techos de las casas. “Los habitantes en todas estas comunidades señalaron que desde el aire dispararon sobre todos los techos, sin distinción alguna; en el caso de El Águila no solamente hubieron disparos, la gente declaró que lanzaron granadas en una casa donde habían carros que pertenecían a la pareja que ahí vive y a sus suegros, a todos los habitantes de estos puntos les prohibieron salir, sin embargo, los de este pueblo desobedecieron e intentaron escapar”, explica a Revolución TRESPUNTOCERO el economista y activista Óscar Loza Ochoa, miembro de Comisión de Defensa de Derechos Humanos de Sinaloa (CDDHS), quien hizo un recorrido por las zonas afectadas.
Loza Ochoa comenta que en su recorrido como CDDHS, les tocó conocer la historia, por parte de sus protagonistas, que se vieron en la necesidad de abandonar sus hogares. Ellos, dos esposos con su pequeña hija de tres días de nacida, recorrieron durante cuatro días las montañas y los montes para evadir los retenes del Ejército y Marina y padecer represalias, escaparon de su casa porque temían no sobrevivir a los ataques de las Fuerzas Armadas; “Generalmente cuando la Marina hace este tipo de ataques sobrevolando la zona, después de disparar bajan y recogen todos los casquillos percutidos para no dejar evidencia, para que quienes sobrevivan no tengan pruebas, sin embargo, en esta ocasión hemos logrado obtener algunos que se les pasó recoger y demostrar que por eso la gente se va de las comunidades”, comenta.
Después de los ataques de la semana pasada, los elementos de la Marina reunieron a la comunidad a quienes advirtieron que aunque ellos pronto se irían de aquellas zonas, mientras se encontraran ahí, ninguno de los habitantes podría salir, tenían que quedarse hasta que ellos lo ordenaran, aún así muchos de los comuneros intentaron salir, fue cuando por medio de altavoces los marinos les volvieron a advertir que no podía salir y que nos atreviera a hacerlo.
El sábado pasado el Presidente de la CDDHS, Leonel Meza y Loza Ochoa, mantuvieron un breve diálogo con uno de los militares que se encontraba en un retén, quien aceptó que “de acuerdo a la Constitución” todos los mexicanos podían transitar libremente por el territorio, de acuerdo con ello, los activistas acompañados de funcionarios públicos municipales dieron acompañamiento a las familias que tomaron inmediatamente sus cosas y abandonaron las comunidades.
“En cuanto pasamos con las familias por los retenes, los elementos solamente se dedicaron a realizarles una breve revisión, al final del camino ya habían familiares esperándolos, las escenas del encuentro entre familiares fueron sumamente emotivas, porque eran personas a las que se les había devuelto la alegría al saber que después de cinco días sin conocer el estado físico de sus seres queridos, estaban vivos, sin haber padecido de otra forma más grave los ataques de la Marina”, añade Loza Ochoa.
Tamazula y comunidades aledañas han sido atacadas desde hace poco más de una década, bajo la excusa del ataque contra el narco, y que la zona mantiene grandes plantaciones de mariguana, y por lo tanto los habitantes se dedican a ello, “aunque en nuestro camino, no nos tocó ver ninguno de esos plantíos”, menciona Loza Ochoa, que también asegura que en caso de darse casos, es porque la pobreza ha sobrepasado y devorado a la población que vive en extrema pobreza, todo bajo la necesidad de sobrevivencia.
En lo que va del año dicha región ha tenido dos grandes operativos que ha dejado muertes, incluida la de un menor de edad, estudiante de secundaria, “históricamente ha sido un pueblo atacado por las Fuerzas Armadas, se puede recordar que en 1996 en un operativo el Ejército mató a dos niños estudiantes a quienes no se les pudo hacer justicia. Sí, esta zona es una constante de ataques del ejército y Marina”, agrega el activista.
Desde hace ya varios días, la CDDHS ha intentado establecer un acuerdo de cooperación con los altos mandos de la Marina, para que se comprometan a que ya no se repitan este tipo de ataques. Sin embargo, la Secretaría se ha cerrado a entablar un diálogo y una posibilidad de discusión, por lo que este lunes los activistas dieron inicio a la creación de una recomendación, donde se incluye un planteamiento con medidas de carácter cautelar.
Uno de los objetivos es la creación de condiciones para que la gente regrese a sus hogares, que se retiren los retenes que se encuentran acechando la población y el compromiso de la autoridad militar ante la autoridad civil y los propios vecinos, donde aseguren que no se repetirá este tipo de situaciones, esperando que dicho documento salga los más pronto posible y después de entregado se respete y exista colaboración para el retorno de las familias, quienes se encuentran viviendo bajo una atmósfera de terror constante y estrés postraumático.
Los desplazados de manera forzosa, en aquellas regiones del norte del país, ascienden a un aproximado de 35 a 40 familias, con un promedio de cinco miembros por cada una. La mayoría emigró a Cosalá, pero pocos tienen familias en aquella comunidad, los demás no tienen un lugar dónde vivir, es por ello que muchas familias tuvieron que asistir a un albergue, mientras esperan sus casas sean nuevamente seguras.
Otras de las acciones que realizará la Comisión, es insistir, en la ya antes pedida, investigación a fondo para determinar las causas de la agresión constante, ya que no existen motivos justificables, aseguran.
Además se pedirá la intervención de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, al equiparar lo que ocurrió en esta zona con lo registrado en Tlatlaya, Estado de México, donde se confirmó que personal de Ejército ejecutó de manera extrajudicial a 22 personas en junio de 2014.
Así, mientras los pueblos ubicados entre Sinaloa y Durango han padecido la metamorfosis a pueblos fantasmas, producto de los constantes ataques impunes de Ejército, pero principalmente Marina, decenas de habitantes que pertenecen a El Verano, La Iguana y Tamazula, entre otros, ahora no saben hasta qué momento dejarán Cosalá, comunidad a la que decidieron ir porque es donde inician los retenes y pueden encontrarse a salvo de éstos.
Algunas versiones de los vecinos de Tamazula, coinciden en que los elementos de las fuerzas armadas han atacado a los poblados bajo el pretexto que buscan a un hombre que siempre “está custodiado”. En semanas anteriores, autoridades federales, afirmaron que Joaquín el ‘Chapo’ Guzmán podría encontrarse en una zona ubicada en los límites de Sinaloa y Durango, misma donde creen también podrían estar el ‘Mayo’ y Caro Quintero.
Conformando esa ubicación las comunidades donde han habido el mayor número de desplazamientos forzados de varias familias, debido a los ataques perpetrados por Ejército-Marina, principalmente en Tamazula, informes oficiales de las fuerzas federales aseguran que su objetivo era “contra un blanco de alto nivel de la delincuencia organizada”.


