Una intensa movilización de los cuerpos de emergencia alteró la rutina de los habitantes en la alcaldía Gustavo A. Madero. El incidente se originó cuando un residente de la colonia Churubusco Tepeyac, mientras se encontraba en su vivienda ubicada en el cruce de las calles Natal y Moctezuma, descubrió un objeto con las características claras de un artefacto explosivo. Ante el desconocimiento del estado del proyectil y el riesgo inminente, el ciudadano dio aviso inmediato a las autoridades a través del número de emergencias.

Al recibir el reporte, elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México se trasladaron rápidamente al punto señalado para confirmar el hallazgo. Una vez que los primeros oficiales en la zona avistaron el objeto, procedieron a activar el protocolo de seguridad perimetral. Esta medida implicó el acordonamiento de las calles aledañas y la restricción del paso peatonal y vehicular, con el fin de salvaguardar la integridad física de los vecinos y transeúntes ante una posible detonación accidental.
Dada la naturaleza del reporte, se solicitó la presencia del Agrupamiento de Fuerza de Tarea, conocido popularmente como el grupo “Zorros”. Este equipo de élite es el encargado de manejar situaciones que involucran explosivos, sustancias químicas o materiales peligrosos en la capital. Los especialistas llegaron al domicilio equipados con trajes de protección y contenedores reforzados para realizar una inspección técnica profunda del artefacto.

Tras una serie de maniobras cuidadosas y el uso de equipo especializado, los expertos determinaron que se trataba de una granada de fragmentación. Sin embargo, después de realizar las pruebas de seguridad correspondientes, confirmaron que el objeto se encontraba vacío y no contenía carga explosiva ni espoleta activa. A pesar de que el artefacto resultó ser inerte y no representaba un peligro real de explosión, las autoridades procedieron con su retiro formal bajo estrictas medidas de seguridad para su posterior destrucción controlada en instalaciones militares.
La trayectoria de este tipo de incidentes en la Ciudad de México muestra que, con frecuencia, estos objetos son reliquias olvidadas o artículos de colección que quedan resguardados en bodegas o sótanos de casas antiguas. A lo largo de los años, la Secretaría de Seguridad Ciudadana ha enfatizado que, independientemente de que un objeto parezca viejo o inofensivo, la manipulación por parte de personas no capacitadas puede ser fatal. Por ello, la respuesta institucional se ha vuelto cada vez más rápida y técnica, priorizando la evacuación preventiva antes de cualquier diagnóstico.
Entre los comentarios más relevantes derivados de este suceso, los mandos policiales destacaron la prudencia del propietario de la vivienda, quien evitó tocar o mover el objeto, una acción que facilitó la labor de los peritos. Asimismo, se informó que no hubo personas lesionadas ni crisis nerviosas que requirieran atención médica mayor. Una vez que el grupo “Zorros” se retiró con el artefacto resguardado, las cintas de seguridad fueron levantadas y la vida cotidiana en la colonia Churubusco Tepeyac retomó su curso normal, dejando el evento como un recordatorio de la importancia de la prevención ciudadana.

