La reforma laboral mexicana, que lleva dos años atascada en el Congreso a la espera del reglamento, de pronto se ha convertido en una urgencia.
Luego que la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, la demócrata Nancy Pelosi, dijo que “los legisladores no deberían firmar el nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) a menos de que México apruebe una nueva ley que proteja los derechos de los trabajadores”, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Carlos Salazar, dijo que “México ya aprobó hace dos años una nueva legislación laboral”.
Durante una entrevista con Expansión, señaló que están pendiente de las leyes secundarias, y destacó “la necesidad de que el reglamento pendiente permita mantener la competitividad del país”.
Expansión: ¿Qué opina de la exigencia de Estados Unidos?
Carlos Salazar: Debemos recordar que México tiene una enorme tradición histórica de proteger a los trabajadores. Fuimos, desde la constitución de 1927, el primer país que tuvo un artículo, como el artículo 123, en donde se le daba garantías a nuestros trabajadores, se les daba el derecho de huelga, se les daba el derecho de asociación. Y creo que eso que logramos desde 1917 debería tener, y está teniendo, una modernización, porque nuestro sistema sindical, laboral, con el tiempo se fue acomodando a circunstancias que no necesariamente promueven la competitividad.
¿Los empresarios no se oponen a esta reforma laboral?
Todo lo contrario. Es una ley que ya está hecha, y nosotros, lo que queremos es que se fundamente todo esto en un principio, y es que debe haber paz laboral. Ver esto como dos sectores antagónicos, donde hay patrones y hay sindicatos representando a los trabajadores, y que son antagónicos, es la peor barbaridad que podríamos tener. El trabajador y el empleador están trabajando, tratando de crear un valor agregado.
Sin embargo, nosotros sentimos que estas cosas se han metido dentro de la renegociación del tratado también para hacernos perder competitividad. Se debe entender que todo esto es una relación de competencia entre una sociedad con otra, y los Estados Unidos le están pidiendo a México cosas que ni siquiera ellos tienen en sus estructuras legales sindicales. Pero ya fue aceptado por México. Porque cuando firmamos el T-MEC, se firmó una carta de intención para poder pasarlo a través de nuestros congresos, y asumimos que íbamos a tomar todas las recomendaciones que se han hecho, no por los estadounidenses, sino por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), informó Expansión.


