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Día Internacional de la conmemoración de las víctimas del Holocausto

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Por: Karla Hernández

@karla3_0

Desde el 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 27 de enero como el Día Internacional de la conmemoración de las víctimas del Holocausto.

Mediante esta conmemoración, la ONU solicitó atender en programas educativos la enseñanza de estos hechos para prevenir actos de genocidio en el futuro, ya que la forma de gobierno totalitario que se padeció en el Holocausto no se quedó en el pasado. Este conflicto tiene sus raíces en la masificación, la centralización del poder y la pérdida de la esfera pública, características de nuestras sociedades contemporáneas.

La humanidad padeció un tipo de régimen nunca antes conocido. Hannah Arendt, filósofa política alemana de origen judío, sostuvo que el totalitarismo no sólo es un fenómeno histórico sino que la reflexión en torno a éste nos exhorta a hacer frente a las situaciones de injusticia que vivimos en nuestra época y no hacer de lo nuevo una versión de lo viejo conocido.

En el Holocausto se padeció el totalitarismo como una forma política caracterizada por su el control e intimidación a enemigos que marcó un líder mediante el uso de elementos ideológicos (como el terror) y políticos (como la aniquilación de la persona jurídica), esenciales para obtener el apoyo de las masas, las cuales terminaron legitimando este tipo de régimen e instaurando medidas e instituciones que deshumanizaban a un grupo determinado, como lo hicieron los campos de concentración.

Mediante la eliminación de la persona jurídica de la ley fue posible la supresión de la ciudadanía. Debido a la concepción moderna de nacionalidad, no se alcanzaron a proteger a todas las personas ya que fue efectiva la medida de suprimir los derechos a quienes no tuvieran nacionalidad, es decir, a quienes no tuvieran un Estado que respondiera por ellos.

Dentro de este marco, sólo los nacionales podían disfrutar de la protección de las instituciones legales. Así, aquellos que fueron considerados como la escoria de la Tierra, fueron recibidos como los idésirables de Europa.

En los campos se buscó degradar a las personas hasta poderles arrebatar su individualidad y, así, antes de exterminarlos, transformarlos en una masa dócil que actuara de manera uniforme. En palabras de Slavoj Zizek “Los privaron primero de su dignidad humana, los redujeron a un nivel subhumano y sólo después los asesinaron. De esta forma reconocieron implícitamente la humanidad de los judíos, ya que si bien proclamaban que los judíos eran como ratas o gusanos, primero tuvieron que reducirlos brutalmente a esta condición”.

Para mantener un control total de la sociedad, se provocó el paso del “todo está permitido” al “todo es posible”, al hacer del campo de concentración la institución central del régimen totalitario dedicado a eliminar cualquier expresión humana.

Al concebir a los seres humanos como material superfluo, desde la visión de Arent, éstos sirvieron “a los fantásticos experimentos de eliminar, bajo condiciones científicamente controladas, a la misma espontaneidad como expresión del comportamiento humano y de transformar a la personalidad humana en una simple cosa”.

Esto fue posible debido a una ideología antisemita. El ser humano, al perder su status político, perdió todas las cualidades que hacen posible que otras personas le traten como a un semejante. “De la misma manera que las víctimas de las fábricas de la muerte o de los pozos del olvido ya no son <<humanos>> a los ojos de sus ejecutores, así estas novísimas especies de criminales quedan incluso más allá del umbral de la solidaridad de la iniquidad humana”.

Debido a que en nuestras sociedades contemporáneas continúan pautas y expresiones discriminatorias además de estar constituidas por masas, es que hay que estar atentos y reflexionar si es que todavía se considera que existen minorías superfluas que pueden ser aniquiladas.

“No es lícito olvidar, no es lícito callar. Si nosotros callamos, quién hablará”. Primo Levi

“Aquí el homicidio es tan impersonal como el aplastamiento de un mosquito. Cualquiera puede morir como resultado de la tortura sistemática o de la inanición o porque el campo esté repleto y sea preciso liquidar el material humano superfluo. [El internado] no tiene precio, porque siempre puede ser sustituido; nadie sabe a quién pertenece, porque nunca es visto. Desde el punto de vista de una sociedad normal es absolutamente superfluo”. Hannah Arendt

“Los que estuvimos en campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas –la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias- para decidir su propio camino”. Viktor Frankl

“El rostro en su desnudez me presenta la indigencia del pobre y del extranjero… La presencia del rostro del otro es indigencia, presencia del tercero (es decir, de toda la humanidad que nos mira)”. Emmanuel Levinas

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