Redacción / @Revolucion3_0
(25 de junio, 2013).- Después de lograr que el aumento a la tarifa del transporte público se echara para atrás, los indignados de Brasil van por otra conquista: que el 100% de las regalías que se obtienen por la explotación del petróleo se destinen a la educación pública y gratuita.
Para lograrlo, los manifestantes deberán asegurar que la presidente Dilma Rousseff cumpla con el compromiso de llamar a un plebiscito nacional que decida sobre la creación de una Asamblea Constituyente que lidere la nueva reforma política brasileña.
Dicho compromiso fue ratificado este lunes por Roussef como una carta de negociación para apaciguar las protestas sociales que se han extendido en varias ciudades, donde la inversión en estadios para el Mundial de Fútbol 2014 ha superado al gasto en educación, salud o seguridad.
En caso de lograr el plebiscito, y ganarlo, los indignados podrían anotarse este triunfo que implicaría que Petrobras, la empresa nacional petrolera, no podría invertir en más suelo foráneo, sino en aulas y maestros en tierra carioca.
La Asamblea Constituyente también deberá elaborar un Plan Nacional de Movilidad Urbana que priorice el transporte público por encima del privado y las vías de cuota, además de la construcción de un marco legal para que el gobierno brasileño contrate médicos extranjeros para ampliar el Sistema Único de Salud.
Otra demanda de los indignados brasileños se enfoca en una reforma que permita la democratización de los medios y equilibre el poder entre la cadena informativa Globo – la más importante del país – y medios comunitarios.
Con el grito “Ya el pueblo no es bobo, el pueblo está maduro”, los brasileños buscan que la Asamblea Constituyente abandere iniciativas de ley para la ampliación de canales en Televisión y estaciones radiales.


