(31 de julio, 2014).- Desde 2008, un programa millonario de investigación perteneciente al Departamento de Defensa estadunidense ha financiado estudios en universidades en torno a conflictos civiles de gran magnitud en todo el mundo, con la supervisión de agencias militares. Su nombre es Minerva Research Initiative, y su objetivo, según The Guardian, es desarrollar una visión militar de los problemas políticos comunes.
Además de plantearse el uso por parte de altos funcionarios, responsables de decisiones políticas aplicadas en los jefes militares, el Departamento de Defensa busca ampliar sus conocimientos de las fuerzas sociales, culturales, y las tendencias en las fuerzas políticas actuales del obre, que son de importancia para ellos.
Uno de los estudios incluidos en la iniciativa para el periodo comprendido entre 2014 y 2017, es el de la Universidad de Cornell, manejado por el servicio de investigación científica de la Fuerza Aérea norteamericana, dirigido para desarrollar confeccionar un modelo practico referente a la “dinámica de la movilización y la propagación de un movimiento social”, específicamente para la revolución egipcia y las elecciones rusas de 2011, la crisis del combustible en Níger de 2012 y el movimiento de protesta del parque Gezi en Turquía en 2013.
La Universidad de Washington también cuenta con un proyecto aprobado para este año, destinado a indagar las condiciones en que surgen los movimientos que buscan un cambio político y económico mayúsculo, dirigido a movimientos que involucren a más de mil personas en 58 naciones, y supervisado por el servicio de investigación de las Fuerzas Terrestres de Estados Unidos.
Apenas el año pasado, la Minerva Research Initiative financió uh proyecto titulado “¿Quién no se convierte en terrorista y por qué?”, que a pesar del nombre, generalizaba entre militantes pacíficos y los llamados partidarios de la violencia política, únicamente diferenciándolos de los terroristas porque no se vinculan en el militarismo armado, además de que está destinado directamente a analizar a los militantes no violentos.
En los 14 proyectos de estudios, el análisis está basado en largas entrevistas a más de 10 activistas y militantes de partidos políticos, u organizaciones no gubernamentales, que según las fuentes oficiales, no son considerados violentos a pesar de ser partidarios de causas radicales.
Desde que se planteó, la iniciativa Minerva presupuestó una inversión de 75 millones de dólares en cinco años a la investigación de las ciencias sociales y su comportamiento, aunque tan sólo para 2014, el Congreso norteamericano destinó 17.8 millones de la inversión total.
Diversos investigadores independientes han criticado la iniciativa pues consideran que el gobierno intenta militarizar las ciencias sociales con el fin de ponerla al servicio de la milicia. Ya en 2008, la American Anthropological Association (AAA) envió una misiva al gobierno para expresar que el Pentágono no cuenta con la infraestructura suficiente para análisis de este tipo, por lo que los instó a canalizarlas a agencias civiles como la National Science Foundation (NSF).


