Las cifras más recientes de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) colocan a Arizona como el principal punto de origen de armas que, tras ser adquiridas en Estados Unidos, terminan en escenas del crimen en México. De acuerdo con los datos correspondientes a 2024, el 62% del armamento recuperado en el país y rastreado hasta su venta reciente en territorio estadounidense fue comprado en ese estado fronterizo.
El registro muestra además que, de los 15 códigos postales con mayor actividad en la comercialización de armas posteriormente detectadas en México, 14 pertenecen a ciudades de Arizona, lo que refuerza su papel central en la cadena de suministro ilícito.

Especialistas señalan que uno de los indicadores clave para medir el posible tráfico es el llamado “tiempo al delito”, que calcula el lapso entre la compra legal de un arma y su recuperación tras un hecho criminal. Cuando ese periodo es menor a un año, aumenta la probabilidad de que la adquisición haya estado vinculada con redes de contrabando. En este rubro, Arizona ha incrementado de manera sostenida su participación en la última década.
El impacto de este flujo de armamento se refleja en entidades con altos niveles de violencia, como Sinaloa, donde las disputas internas del crimen organizado han elevado el número de enfrentamientos y homicidios desde 2024. Autoridades federales mexicanas han reportado miles de armas aseguradas en operativos recientes, una proporción significativa de ellas con origen en el mercado estadounidense.
Las estadísticas reavivan el debate sobre los controles en la venta de armas en Estados Unidos y la cooperación bilateral para frenar el tráfico que alimenta la violencia en México.


