NOTA DEL EDITOR: Para resguardar el video como prueba, REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO guardó la grabación. Si desea verla, puede dar clic en esta dirección. Se advierte que el video es extremadamente gráfico, por lo que no se recomienda para niños o personas sensibles.
REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO condena estas acciones y se suma a la indignación por estos videos e imágenes.
Óscar Balderas / @Oscarbalmen
La cámara empieza a grabar y lo primero que se escucha es “Va a morir el gato”. No es una pregunta, es una sentencia de quien ve lo que está pasando y se divierte con la escena del felino sujetado del cuello por un mecate, mientras un perro furioso le ladra.
El gato se aferra con las uñas a la tierra, eriza el cuerpo e intenta alejarse del can que es detenido por una pechera y avienta el cuerpo. El video filmado en San Martín Texmelucan, Puebla, no deja dudas: si el perro se suelta, atenazará al gato hasta la muerte.
Pero no hace falta que alguien quite la correa al perro. A los 4 segundos la cámara capta una pierna que a patadas empuja al felino hacia las fauces del perro. El gato lucha, se resiste a enfrentarse con el animal, pero después de varias patadas que lo acercan al hocico del perro de pelea es inevitable defenderse.
Juan Castillo Pérez graba, con pasmosa serenidad, lo que sucede a partir del segundo 38: el gato intenta defenderse, pero los colmillos lo tienen atrapado de la cola. Maulla, chilla, se sacude, clava sus garras, pero mientras trata de escabullirse, el canino lo atrapa del vientre y lo zarandea con violencia.
“¡Ya lo mató, güey!”, dice alguien más. Se escuchan risas. Alguien parece aplaudir. Hay un niño que mira todo y una mujer le grita que se aleje de los animales, pero le permite seguir viendo cómo el perro desgarra al animal, tres veces más pequeño que él.
Al minuto con 2 segundos alguien jala el macate del gato para alejarlo de la pelea. Parece que ha muerto ya, después de decenas de mordidas, pero alguien advierte que sigue vivo.
“¡Nomás le quitaste como tres vidas, no mames!”, responde el camarógrafo. Y como el gato ha resistido, una patada lo avienta de nuevo a las fauces del perro.
Un niño mira, apunta con el dedo hacia al gato y ríe junto a los adultos divertidos con la escena. Al minuto con 35 segundos, con el cuello destrozado, el gato ya no opone resistencia. Está muerto.
Pero el video dura unos segundos más. El tiempo restante la cámara graba al “asesino de gatos” recuperar el cuerpo del gato y “torear” al perro furioso con él. Lo usa como si fuera un juguete, ante la mirada de un niño que asombrado con la violencia del perro grita asombrado “¡No manches!”
Al minuto 3 con 23 segundos Juan Castillo Pérez apaga la cámara. Lo último que dice se escucha es la orden de deshacerse de los restos del animal. Lo tituló “pobre gatito”.
Todo quedó grabado para exhibirse como “trofeo” el 10 de julio, a las 23:16 horas, en el perfil de Facebook del camarógrafo,https://www.facebook.com/juan.
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Según el perfil de Facebook del camarógrafo de los videos, Juan Castillo Pérez está casado, trabaja como comerciante y es poseedor de varios perros, a quienes exhibe en fotografías.
Tiene como mascotas a “Cronos”, “La Chatita”, “Leona”, “Dadi” y otros canes de raza irreconocibles que guarda en unos corrales y que, de acuerdo con las fotografías, suele colgar de las orejas con pinzas para ropa.
Con su amigo “El Jaocho” tiene una maldita afición: atrapar gatos, amarrarlos y grabar como los ponen a merced de los canes, que los despedazan ante la cámara y gritos emocionados. A veces comparten su gusto con la familia; otras veces, son sólo ellos.
“jaocho dibirtiendose kn lachata,leona y la victima el gato” (sic), escribió Juan Castillo Pérez apenas el 13 de junio pasado y adjuntó una imagen: otro gato atado de una pata, mientras dos perros –“La Chatita” y “Leona”– lo muerden al mismo tiempo. Muerto.
Su perfil muestra, al menos, dos asesinatos más de gatos. Todos filmados por él con ayuda de su amigo, con quien comparte su afición con páginas como “Esas niñas putas culonsitas” y “Las mujeres más ricas”.
Sus imágenes van acompañadas de descripciones como “destrosando un gatito” (sic) y “perritos secándose en el tendedero”.
La última, posteada el 11 de julio, dice “el asesino de gatos” y muestra al “Jaocho” divertido, riendo, mientras los perros devoran al gato que capturó.
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En redes sociales, los videos filmados por Juan Castillo Pérez y “El Jarocho” han empujado una ola de indignación. Hasta las 4 de la tarde del 12 de julio, el video “pobre gatito” había sido compartido tres veces. Una hora después, llegó a 189.
Los internautas han condenado la acción de quienes aventaron al gato a las fauces del perro y a quienes no hicieron algo por salvarlo; unos han pedido un trato igual para los victimarios, otros han comenzado a “arrobar” a organizaciones defensoras de derechos de los animales y algunos más han referido el video a las autoridades poblanas para que investigue el caso.
Todos exigen castigo para los responsables.


