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El caso Iguala y el posible estallido de la insurgencia

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(16 de diciembre, 2014).- La agresión contra los estudiantes normalistas de Ayotiznapa, ha derivado en una preocupación gubernamental por el posible surgimiento de nuevos grupos guerrilleros en el sur de México, zona que se ha caracterizado por ser un semillero histórico de la insurgencia. Sin embargo, al margen de la aguda crisis social que se vive, también existen dudas sobre la posibilidad real de que surgen guerrillas.

Al margen de la crisis democrática que se produjo debido a la barbarie vivida en Guerrero, los grupos de activistas vinculados al caso Iguala, entre los que se encuentran los familiares de las víctimas, han arengado a la sociedad para que las próximas elecciones federales sean boicoteadas hasta que den con el paradero de los estudiantes.

Por ello, para la organización InSight Crime no es sorpresa que ciertos medios den cuenta de la presencia de dicho grupos. “Esto no hace del regreso de un gran movimiento insurgente una conclusión inevitable, y siguen siendo considerables las barreras para que México descienda hacia un conflicto civil sostenido. Sin embargo, es difícil imaginar un conjunto de circunstancias en el México moderno que sean más propicias para fomentar la oposición civil armada contra el gobierno”. Refieren.

Múltiples factores de los que refuerzan el surgimiento de la guerrilla responden a hechos históricos. Y es que el sureste mexicano y principalmente Guerrero se han caracterizado por las fuerzas de insurgencia, principalmente debido a la desigualad que viven. Por ejemplo esta entidad se ubica en el segundo sitio de desigualdad a nivel nacional según índices del gobierno.

Incluso durante la Guerra Sucia de los años setenta y ochenta, varios grupos de izquierda con gran fuerza se establecieron en suelo guerrerense, y gran parte de las desapariciones registradas tuvieron lugar en la entidad, donde el Partido de los Pobres se erigió como el principal enemigo del régimen.

La herencia de dichas fuerzas opositoras se puede ver todavía en el estado con grupos como el EPR (Ejército Popular Revolucionario), el ERPI (Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente), las FAR-LP (Fuerzas Armadas Revolucionarias – Liberación del Pueblo), y el PROCUP-PDLP (Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo – Partido de los Pobres), todos herederos de la ideología que dejó el guerrillero Lucio Cabañas.

Aunado a ello, el clima de violencia que se vive y la presencia de múltiples organizaciones criminales es también un elemento que abona al hartazgo social y por ende la insurgencia. Otro elemento de suma importancia, es que los tres partidos reinantes en la política mexicana están involucrados en el caso Iguala, ya sea por su complicidad directa o el encubrimiento que han tenido para con los responsables.

Concretamente, para In              Sight Crime “Guerrero parece un polvorín, y las desapariciones en Iguala podrían servir como fósforo. No obstante, sigue siendo poco probable que se dé un conflicto civil”, aunque no por ello es descabellada la idea de que surja un verdadero movimiento insurgente, máxime cuando las circunstancias que parecieran un caldo de cultivo para la rebelión.

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